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31 de diciembre de 2011

Glossarium Alchymicum - Glosario de Alquimia Ilustrado

Grabado del libro de Camille Flammarion, L'Atmosphere: Météorologie Populaire (París, 1888),
versión coloreada de Hugo Heikenwaelder (Viena 1998).

on el fin de facilitar al discípulo el estudio de la Alquimia, Lingua Passerum publica su Glosario Alquímico Ilustrado. El glosario aún no está completo pero se irá actualizando gradual y constantemente.




A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z



A

AA. La unión de estas dos vocales idénticas se empleaba en los primeros textos alquímicos como sinónimo de Piedra Filosofal. Posteriormente, los alquimistas comenzaron a utilizar la forma "aa" para designar que dos o más elementos estaban en idéntica proporción en una amalgama o composición. Por ejemplo, en un compuesto formado por 120 gramos de grama, 60 gramos de nitrato potásico, 60 gramos de sulfato sódico y 60 gramos de agua, la escritura de la amalgama sería: grama (120 gramos), nitrato potásico (60 gramos), sulfato sódico (aa) y agua (aa). También se empleaba la combinación AAA en el mismo sentido.

Aabam. Forma empleada por los alquimistas para referirse al primer plomo, uno de los siete metales fundamentales. La ciencia hermética lo asocia con el planeta Saturno y el día sábado, y pertenece, por tanto, al primer día de la semana simbólica del alquimista (iniciando en sábado y terminando en viernes), donde procede al hierro y sigue al mercurio. Es el plomo en su estado natural, dúctil, maleable y blando, que calentado al rojo en el aire libre se oxida con facilidad. Sobre él afirma Olympiodoros (siglo V) que es el causante de la locura de los hombres, ya que en su interior "mora un demonio desvergonzado".

Aabartamen. Ver: Saturno.

Aarakie. Los objetos que permanecen bañados algún tiempo por las aguas saladas de los mares y océanos, así como por las aguas minerales ricas en carbonatos de cal, presentan unas costras salinas que los alquimistas denominan aarakie, aunque generalmente son conocidos con el nombre de adarces. Los alquimistas rascaron estas costras para utilizarlas como materia prima en sus experimentos de búsqueda de la Piedra Filosofal, ya que durante algún tiempo se empleó como elemento fundamental la sal, que era considerada en la antigüedad como una sustancia capaz de mantener la incorruptibilidad.

Abadir. Piedra con la que Rea sustituyó a Júpiter, a quien acababa de traer al mundo t que entregó a Saturno, que debía devorarle. Es la fijación de la materia, que comienza en el –reino de Júpiter, después del color negro.

Abaharnas o abarnahas. Los alquimistas utilizan esta palabra para referirse a esa sustancia de carácter terroso, no fusible, de color blanco, que la química actual denomina magnesia y que no es otra cosa que el óxido de magnesio.

Aban. Los primeros alquimistas pusieron bajo la protección de Aban, mes de octubre entre los siromacedonios, décimo día del mes solar entre los persas y divinidad de las minas de hierro y plomo en la mitología babilónica, los metales que utilizaban como base de la materia primera sobre la que se debe trabajar para alcanzar la Obra. Este carácter solar queda reflejado por la valoración que hace del hierro el estudioso de lo oculto del Renacimiento, Cornelius Agrippa, quien lo considera un metal ígneo, por poder extraerse fuego de él y fundirse en él.

Abartamen. Una de las denominaciones empleadas por los alquimistas para referirse al plomo como materia apropiada para la realización de las diferentes operaciones destinadas a la consecución de la Obra.

Abdón. Religioso francés del siglo IX, abad de Saint Germain de Prés, que publicó un poema sobre el sitio de París por los normandos. En él canta las propiedades maravillosas de un pozo de agua existente en su abadía. Este hecho es interpretado por el adepto Fulcanelli, en El Misterio de las Catedrales, como una prueba de la existencia de los pozos sagrados que durante la Edad Media fueron imagen de la idea esotérica de la fuente de la vida eterna, o de la eterna juventud, búsqueda constante de los alquimistas.

Abit. Carbonato de plomo, sustancia que se empleaba para obtener reacciones de los elementos de la naturaleza que se utilizan para tratar de encontrar la vía de consecución de la Obra por caminos no herméticos, con la simple mezcla de productos químicos y elementos naturales. Era labor del llamado alquimista y soplador, tan vilipendiada por el verdadero alquimista y filósofo hermético.

Ablución. Se hace para purificar la materia que está en putrefacción mediante un fuego continuo y sin interrupción. Sirve para limpiar la materia. También conocida como salamandra, lino incombustible, rayos y fulgor del fuego de segundo grado, y materia blanca. No es un lavado con agua, sino con los rayos y luz de su fuego, colocándolo bajo el enigma de la salamandra.

Abneleitem. Denominación dada por los alquimistas al alumbre, sulfato doble de aluminio mezclado con los metales alcalinos, utilizado como cáustico para atacar a las sustancias desechables que las materias empleadas en el laboratorio poseen y que no hacen sino dificultar el camino de la búsqueda de la Piedra Filosofal.

Aboit. Uno de los antiguos nombres de la cerusa o cerusita, carbonato de plomo que cristaliza en el sistema rómbico en cristales tabulares. Se empleaba, por el plomo que contenía, para las labores propias del laboratorio alquímico. Los alquimistas consideraban el plomo como uno de los metales fundamentales de la transmutación en plata, en una primera fase, y en oro, en la fase definitiva.

Abraham el Judío. Legendario autor del libro que según el adepto francés del siglo XIV, Nicolás Flamel, vio en sus sueños y que posteriormente se materializó al conseguir comprarlo por dos florines. En el primer folio llevaba el siguiente mensaje: "Abraham el Judío, príncipe, sacerdote, levita, astrólogo y filósofo, a las gentes judías y a aquellas otras dispersas en las Galias por la ira de Dios. Salud D.I."

Abrie. Nombre dado por los alquimistas al Azufre empleado para la consecución de la Obra. Es el centro fundamental del septenario formado por la interrelación de los metales alquímicos destinados a ser utilizados para el logro final: plomo, mercurio, oro, estaño, plata, cobre y hierro, que se corresponden con los siete días alquímicos de la semana.

Abrir el metal. Operación alquímica por la que se busca convertir en vivo el azufre inerte que mantiene en su interior un mineral. Es disolver la materia, hacer los cuerpos blandos, o desligar, en palabras de Nicolás Flamel.

Absemir. Nombre dado por los alquimistas a la materia de la que se nutre el "Arte", es decir, la materia prima empleada para alcanzar la consecución de la Gran Obra, o final de la labor. Aunque se han realizado numerosos intentos con diferentes materiales y minerales: nostoc, cinabrio, antimonio, estibina, etc., lo cierto es que el absemir es el mayor secreto, tan sólo conocido por los altamente iniciados.

Absyrthes. Algunos investigadores de la Alquimia quieren ver en el mito de Absirto, Absyrthes o Apsirto, la disolución de la materia, la separación de esta en pedazos que hay que volver a unir para obtener el logro final. Según la mitología, Absirto era hijo de Aetes y de Idia, y hermano de Calíope y Medea, que fue tomado por esta última cuando huyó acompañando a Jasón y a sus Argonautas. Para evitar ser detenida, Medea lo asesinó y arrojó sus pedazos al campo y al mar para obligar así a su padre a detener la persecución mientras recogía los restos de su hijo.

Abú Abdallah. Abu Abdallah Jabir Ibn Hayyan Al Sufí, Geber, alquimista árabe del siglo VIII conocido con el pseudónimo de "Dispensador" y con el nombre latino de Geber. Descubrió la destilación, y ha sido considerado uno de los principales estudiosos de la alquimia primitiva con gran influencia en los investigadores posteriores. (Ver: Geber.)

Abul Cassem. Alquimista del siglo X, cuyo nombre completo es Abul Cassem Moslea Ben Ahmed el Magherity, de quien, según Menéndez Pelayo, se conserva un tratado de alquimia en la biblioteca del Monasterio de El Escorial (Madrid).

Acaid. Palabra árabe empleada por los alquimistas en la Edad media para referirse a una sustancia utilizada en su laboratorio que tenía propiedades similares al clásico vinagre. No se indica cuál era su verdadera utilidad en las operaciones alquímicas.

Acalach. Denominación de la sal alquímica, o eslabón que une, en el trabajo del alquimista, el azufre con el mercurio para la consecución de la Obra. Ha recibido diversos nombres como, por ejemplo, el de "sal arsénica", por considerar que se trataba de un compuesto que contenía arsénico, unido al azufre mediante minerales como el rejalgar y el oropimente. Tras la aparición de las investigaciones de Basilio Valentín, se ha aceptado universalmente la palabra Sal.

Acalai. Nombre dado al cloruro de sodio (NaCl), sal que por abundar en la naturaleza recibe la denominación de "sal común". Los alquimistas la empleaban en su laboratorio como punto de arranque para la consecución de otras sales más escasas. En un principio, algunos investigadores la consideraron su materia prima (Ver: acarai).

Acamec. Nombre dado a la plata fina, es decir, a la plata de gran pureza alcanzada a través de metal en bruto, gracias a varias labores alquímicas en el laboratorio, que no son operaciones de transmutación, sino de limpieza y purificación. También se denomina acamech.

Acanor. El horno, uno de los principales instrumentos del alquimista, ya que sin el fuego no se pueden desarrollar las diferentes fases por las que debe atravesar la materia prima para llegar a convertirse en Piedra Filosofal. (Ver: Atanor.) Según Johnsonius y Paracelso, vaso horadado con muchos agujeros en su fondo y lados.

Acarai. Nombre dado por los alquimistas a la sal común, cloruro de sodio (Ver: acalai).

Acartum. Denominación del minio o masicote, óxido de plomo que se encuentra en estado nativo y que se obtiene haciendo pasar una corriente de aire sobre el metal fundido. Los alquimistas lo empleaban para proteger los atanores antes de iniciar alguna de sus operaciones con elementos corrosivos u oxidantes.

Acazdir. Denominación del estaño, metal unido simbólicamente al planeta Júpiter y al día jueves. Precede a la plata y sigue al oro. Ocupa el cuarto lugar en el septenario alquímico. Recibe también los nombres de alcani y alomba.

Aceche. Tinta de color verde, utilizada por los alquimistas para la anotación de sus pruebas. Algunos estudiosos consideran que se trata de una especie de tinta invisible susceptible de ser detectada sólo por los iniciados, permaneciendo oculta a cualquier otra persona que pudiera acceder a los manuscritos del alquimista. No obstante, también hay quien habla del verde como el color de la esperanza que tenía depositada el investigador, al anotar todas sus pruebas, para la consecución de la Obra.

Acef. Nombre dado al alumbre potásico, es decir al sulfato doble de aluminio con potasio, empleado como agente cáustico en la retorta alquímica.

Aceite. Todo líquido viscoso con una apariencia oleaginosa, incluyendo entre estas sustancias a la Medicina Universal. Según Lémery, es un principio activo, azufre volátil, inflamable, blando, untuoso. Sale después del espíritu y actúa cerrando los poros del mixto por lo que impide su corrupción. Se saca siempre impuro de los mixtos: cuando viene mezclado con los espíritus (como el aceite de romero) y nada sobre el agua. Si viene lleno de sales que se lleva consigo en la destilación (como el aceite de boj), se precipita a lo hondo del agua por su peso.

Aceite de azufre. Ácido sulfúrico (H2SO4) por su textura y por la importancia que tiene como agente balsámico para la sublimación de los metales nobles, mediante la cual se extrae el azufre metálico, fundamental para la elaboración de la materia destinada a la consecución de la Obra. Para algunos alquimistas es el "agua" que se obtiene en la primera operación por la que comienza la Gran Obra, por lo cual es considerada como "sustancia media".

Aceite de la naturaleza. Sal primera que sirve de base a todas las otras. Es untuosa, fundente, penetrante, hace la operación de fijo a volátil y de volátil a fijo. Se hace para conservar y restaurar. Es considerado como el mejor, el más noble, el más fijo. Es muy volátil antes de su preparación, y luego es fijo.

Aceite de los filósofos. Nombre dado al agua mercurial o leche virginal que disuelve los metales. Es un líquido extraído de la materia rica en mercurio. Conocido como el fuego secreto de los sabios. Según Lémery, es el aceite común empapado en ladrillos y luego destilado. También conocido como ásate de ladrillos (oíeum lateribus). También se le conoce con el nombre de vinagre blanco.

Aceite de vitriolo. Los alquimistas de la Europa medieval conocían al ácido sulfúrico como aceite de vitriolo, licor de vitriolo, o simplemente vitriolo, entre otros nombres. La palabra vitriolo deriva del latín "vitreus", que significa cristal y se refiere a la apariencia de las sales de sulfato, que también reciben el nombre de vitriolo. Las sales denominadas así incluyen el sulfato de cobre (o vitriolo azul), sulfato de zinc (o vitriolo blanco), sulfato de hierro (o vitriolo verde) y sulfato de cobalto (o 'vitriolo rojo'). El vitriolo era considerado la sustancia química más importante, y se intentó utilizar como Piedra Filosofal. Altamente purificado, el vitriolo se utilizaba como medio para hacer reaccionar sustancias en él. (Ver: Vitriolo.)

Aceite de Victoria, Se denomina así al fluido obtenido en la primera reacción del mercurio con el azufre tintóreo verde. También se denomina así a la Medicina Universal.

Aceites, tinturas o esencias metálicas. Según Glauber, sirven para disolver el metal en espíritu de sal (o agua fuerte en caso de la plata), quitar la flema por el baño, añadir espíritu de vino. Para ello hay que digerir hasta que la quintaesencia sobrenade en forma de aceite rojo como la sangre. Según Livabio, es el resultado de digerir, destilar y cohobar un ácido sobre una cal metálica. Luego se digiere el aceite con espíritu de vino, se destila y se añade más espíritu hasta sacar todo lo posible. De este extracto por destilación separada saca primero el alcohol (blanco y apto para la mercurificación) y luego la quintaesencia del metal.

Acemafor. Palabra con la que se designa al minio.

Acemasor. Denominación vulgar del cinabrio, sulfuro de mercurio natural, de gran importancia por su aportación de azufre y mercurio para las labores del alquimista. Durante mucho tiempo y con base en la obra del alquimista Geber, Suma Perfección, se consideró al cinabrio como punto de partida, materia prima inicial de la investigación. Geber señala que "el Sol está compuesto por un mercurio muy sutil y un poco de azufre muy puro, sólido y claro, que tiene un nítido color rojo; y dado que el azufre no está coloreado por igual, ya que el tinte es más o menos fuerte según los casos, así también el oro puede ser más o menos amarillo".

Acero. Elemento de gran importancia para los alquimistas, por ser combinable con el oro para conseguir un mineral superior. Prueba de ello nos da el filósofo Limojon de Saint Didier, cuando, recogiendo palabras de El Cosmopolita, dice: "Si el oro se junta once veces con el agua, ella emite su simiente, y se encuentra debilitado hasta la muerte, entonces el acero concibe y engendra un hijo más claro que su padre". Otra opinión es la del alquimista Filaleteo, quien en su obra titulada Introitus apertus occlusum regis palatium dice que el acero penetra en el cuerpo del mercurio para quitar el azufre que contiene y animar al mercurio puro. Este acero recibe el nombre de "acero de los sabios": "como el acero atrae hacia sí el imán, igual atrae hacia sí el acero, eso es lo que hace el imán de los sabios con su acero. Por ello, habiendo dicho que el acero de los sabios es la mina de oro, asimismo es preciso decir que el imán es la verdadera mina de acero de los sabios".


Achmán. Denominación alquímica del antimonio, metal de color blanco plata que se encuentra en la naturaleza mezclado con azufre. Era empleado por su facilidad combinatoria con el plomo y por la coloración que podía dar a la materia.

Ácido. Según Pernety, es el Oro Filosófico, el Azufre de los Sabios y el Rubedo o Magisterio al Rojo.

Ácido cítrico. Los alquimistas usaban el ácido cítrico contenido en el zumo de los limones como medio para purificar el azufre. Según Alberto Magno, en el azufre existen tres principios húmedos, dos de los cuales son superfluos y hay que ser eliminados por sublimación o levigación para obtener únicamente el principio radical y fijo.

Ácido muriático. Ácido clorhídrico.

Ácido nítrico. Llamado aguafuerte.

Ácido tartárico. También llamado ácido dihidroxidosuccínico o ácido dihidroxibutanodioico, es un ácido orgánico de fórmula C4H6O6. Este ácido, que se encuentra en muchas plantas, ya era conocido por los griegos y romanos como tártaro, la sal del ácido de potasio que se forma en los depósitos de jugo de uva fermentada. La fermentación de los jugos de uvas, tamarindos, piñas y moras produce, en la superficie interna del recipiente, una capa de tartrato ácido de potasio llamada argol o posos. Al hervir el argol en ácido clorhídrico diluido, precipita tartrato de calcio al añadir hidróxido de calcio.

Acureb. Nombre dado al vidrio, materia empleada para la construcción de gran cantidad de utensilios del laboratorio. Los matraces debían realizarse con este tipo de material para que el alquimista pudiese observar cómo se iban produciendo las reacciones necesarias en su interior y así no perder tiempo en su labor. Algunos filósofos hablan del vidrio o cristal en alusión clara a su superficie pulida y transparente, semejante a la de la Obra a punto de ser alcanzada.

Acuret. Una de las formas con la que los alquimistas nombran el plomo. (Ver: abartamen y aabam)

Adamah. Palabra de origen hebreo que puede traducirse por "tierra roja", de la que se deriva el nombre Adán, ya que según el Génesis Dios formó a Adán de arcilla roja. Esta palabra ha sido tomada por los alquimistas para referirse al color rojo del Lapis. Es el símbolo del Azufre filosófico, para algunos es el símbolo de la tercera materia, de la que se extrae la Sal.

Adam, Adamas o Adamus. Ver: Adamah.

Adán. Según la mitología hebrea, es el nombre del primer hombre y que algunos alquimistas utilizan para calificar su Magisterio al Rojo, es decir, el camino trazado para la obtención de la Piedra Filosofal, ya que la Materia, que es la Quintaesencia del Universo, y la primera de todo cuanto existe en la Naturaleza es el inicio de la Obra.

Adán, el segundo. Según la mitología hebrea, Adán, al salir del paraíso, perdió su condición de inmortal, y también su perfección; el alquimista da ese nombre al Azufre filosófico, sustancia muy próxima al oro, aunque de menor densidad, por su aspecto la han denominado "bronce" y "latón", mortal y débil como el segundo Adán.

Adarces. Ver: Aarakie.

Adarige. Denominación dada por los alquimistas a la sal de amoniaco empleada en la disolución de los metales impuros, que deben perder toda impureza para poder tomar parte en la labor que el alquimista realiza con la materia.

Adarigo. Sulfuro arsénico (As4S4). Fuertemente venenoso pero interesante en cuanto a su aplicación por su fuerte contenido en azufre y por aparecer en la naturaleza como oropimente, de color limón. Bien trabajado puede dar una falsa imagen de oro por su pigmentación. También se le conoce con el nombre de adarnee.

Adarris. Flor o espuma salada del agua de mar, que a veces parece aflorar en la superficie del matraz donde el alquimista trabaja la disolución de la materia en búsqueda del éxito final. Es preciso retirar con sumo cuidado esta espuma de la superficie de la retorta para que no entorpezca las siguientes operaciones.

Adech. Los alquimistas utilizan diversos términos para relacionar las partes del cuerpo humano con los metales nobles por ellos empleados en sus experimentos, así como su correspondencia con los planetas. La palabra adech es la referencia de la ingle.

Adege. Denominación simbólica y misteriosa dada por los alquimistas a la "leche agria", integrante de la materia; alimento sustancial de la propia Piedra, ya que permite a esta mantenerse viva.

Adehem. Nombre genérico dado por los alquimistas a las minas de hierro, cobre, o de cualquier otro metal empleado por ellos en sus laboratorios.

Adelung, Juan Cristóbal. Escritor alemán del siglo XVIII que escribió una obra titulada Historia de locuras humanas, en la que incluye biografías de los más célebres nigromantes, alquimistas, exorcistas y adivinos de todos los tiempos. Esta obra fue impresa en Leipzig entre 1785 y 1789. Adelung falleció en Dresde en 1806.

Adepto. Gran iniciado del arte alquímico, que ha alcanzado el conocimiento máximo. Conoce la Piedra Filosofal y sus propiedades. Su número en el mundo es constante: existen un total de once. Cuando algún nuevo alquimista logra descubrir el secreto, uno de estos once le cede su puesto y él pasa a otra esfera del mundo elemental.

Ader. Leche fresca de vaca a la que se ha quitado toda la crema y queda como un simple líquido blanco, que se considera semejante a la materia de la Obra: lechosa, resultante de las diferentes operaciones alquímicas una vez que se ha despojado de todo aquello que le sobra.

Adho. Ver: Ader.

Adibat. Los alquimistas denominan así al "Mercurio de los Filósofos", elemento hermético que junto con el Azufre Secreto, alcanzado a través de las operaciones realizadas en el laboratorio, actúa sobre la Materia Prima y permite alcanzar la Piedra Filosofal. No tiene, por lo tanto, nada que ver con el mercurio vulgar, ya que el alquimista hace referencia a "Mercurio y Azufre" como los dos principios cuya unión debía efectuarse en la Materia Prima, como minerales antagónicos pero complementarios. También se suele utilizar la forma adipat.

Administrar. Aplicar una sustancia para provocar una reacción química. Suministrar Medicina a un enfermo en las dosis prescritas. Controlar el gasto del Agua en la elaboración de la Piedra Filosofal.

Admisural. Nombre que recibe la propia tierra filosofal, es decir, la materia final terrosa de la que debe emanar la Piedra cuando ésta es un polvillo de uso perfecto para la transmutación de los metales en oro.

Ados. Agua acerada que resulta de enrojecer al fuego un trozo de hierro varias veces, enfriándolo en agua pura de lluvia.

Adraragi. Palabra para denominar al azufre común y corriente, no al simbólico, dándole así el mismo nombre que al utilizado para referirse al Arte cuando éste ha llegado a la coloración amarillenta, tras la fase de cocción.

Adrarán. Sal gema o sal común, que aparece cristalizada; posee gran interés en la Alquimia, ya que de acuerdo con el adepto Filaleteo, es uno de los elementos fundamentales para actuar sobre las escorias de hierro.

Adrop. Nombre de la materia secreta empleada por el adepto para lograr la Obra, que resulta de la labor constante en el laboratorio tras superar los pasos intermedios que permiten acceder a ella desde los elementos impuros utilizados al principio como base de experimentación.

Adsamar. Palabra empleada para referirse a la orina; no tiene otro significado que este y su uso es desconocido en las labores del alquimista.

Adulphul. Ceniza y arena de los filósofos herméticos, es decir, residuos que van quedando en la elaboración de la Obra y que es preciso filtrar y hacer desaparecer de la materia pura, para que no estorben en las operaciones finales.

Aduma. Piedra Filosofal elevada al rojo antes de llegar a ser elixir. Hay que considerar que los alquimistas no se conforman con llegar a obtener ese medio de hacer transmutar los metales en oro, sino que su objetivo primordial es alcanzar el líquido que permita obtener del áureo metal un bien superior al material, el bien de la vida eterna, el elixir de la curación total de cualquier enfermedad.

Aecio de Amida. Médico griego del siglo V al que algunos autores relacionan con la Alquimia por la recopilación que hizo de diferentes trabajos científicos desde el siglo I al V. No se conoce ninguna obra suya específica como alquimista.

Aesón. Padre de Jasón, que fue rejuvenecido por las artes hechiceras de Medea después de haberle cortado la garganta, sacado la sangre y vertido por la garganta el contenido de una cocción de hierbas. La fábula de Aesón es tomada por los alquimistas como una demostración de que la materia de la Gran Obra parece morir en el vaso de la putrefacción y después revive, convirtiéndose en polvo blanco y luego al rojo.

Affenique. Nombre dado por los alquimistas al alma de las cosas, al espíritu que posee todo cuanto existe, tanto animado como inanimado. Hay que tener en cuenta que los alquimistas consideran que todo lo que existe en la Naturaleza posee espíritu, ya sea animal, vegetal o mineral. Lo que ocurre en aquellos seres que parecen a priori inanimados es que su alma está dormida, a la espera de que llegue la fuerza exterior capaz de despertarla y hacerla vivir de nuevo.

Affeos. Los alquimistas designan así a la espuma en general.

Afformas. Denominación alquimista del vidrio. (Ver: acureb).

Affragar. Una de las varias denominaciones dadas por los alquimistas al minio. (Ver: acemafor).

Affrida. La cerusa, el carbonato de plomo blanco, natural, muy fusible, importante por su aportación plúmbea a las operaciones alquímicas.

Affrodina. Nombre dado al cobre, al que los alquimistas vinculan al plomo, el estaño y el mercurio por tratarse de un metal noble de importancia capital en el septenario simbólico. Pertenece al viernes y se encuentra unido simbólicamente a Venus. Ocupa el sexto lugar, precede al hierro y sigue a la plata.

Affrop. Nombre que los filósofos espagíricos dedicados a la depuración de los metales dan a la materia de lla Gran Obra, o final de la búsqueda del alquimista.

Afrodita. Nombre griego de la diosa del amor y la belleza, Venus. Es la madre de Eros, materia de la que se extrae el primer agente, y también es la segunda Materia de los alquimistas.

Afirmación. Los alquimistas usan esta palabra para definir el procedimiento que asegura el oro naciente o primer oro que se obtiene por las actuaciones en el laboratorio, así como todas las cualidades específicas del oro adulto u oro final de la Obra.

Ágabe. Alumbre, sulfato doble de aluminio con metales de raíz alcalina. (Ver: abneleitem).

Agalla. Denominación de la sal preparada. Las sales guardan gran importancia en los trabajos de los alquimistas en el laboratorio, ya que poseen el poder de actuar sobre los metales y conducir a la consecución de la Obra. Los diferentes relatos de los adeptos apuntan, sin decir cual, a una sal como integrante fundamental del camino hacia la consecución final. Incluso Fulcanelli dice, sobre las sales, en Las moradas filosofales: "Cyrano de Bergerac pone en escena a dos seres fantásticos que figuran los principios Azufre y Mercurio nacidos de los cuatro elementos primarios: la Salamandra sulfurosa, que se complace en medio de las llamas, simboliza el aire y el fuego del cual el azufre posee la sequedad y el ardor ígneo; y la Rémora, campeón mercurial, heredero de la tierra y el agua por sus cualidades frías y húmedas. Estos nombres están escogidos a propósito y nada deben al capricho ni a la fantasía. Salamandra en griego aparece formado por sal y mandra, que significa establo. Es la sal de establo, la sal de orina de los nitrales artificiales, el salitre de los viejos espagiristas sal petri, sal de piedra que también designaban con el epíteto de Dragón". Pero este autor no se detiene ahí, sino que habla de muchas más sales, porque como "toda piedra es sal y la sal de nuestra piedra es la sal de los metales, pues se convierte así sucesivamente, según la voluntad de los escritores en sal marina o sal gema, sal alembroth, sal de Saturno, sal de sales...".

Agar. Nombre dado por los alquimistas a la cal, pero no a la sustancia común y corriente que se conoce como tal, o sea, al óxido de calcio empleado para desinfectar por su poder cáustico, sino a cualquier óxido metálico.

Agente. La Alquimia considera varios medios que intervienen en la operación de la Obra, que son denominados agentes. Pueden ser dos en potencia y dos actuales, que se encargan de poner en acción a los que eran en el principio agentes potenciales. Los primeros son el fuego celeste y el fuego central, que preparan la materia al artista. Tras la preparación de la Piedra aparece el fuego filosófico, que se encarga de convertir a los agentes potenciales en agentes actuales. Hay, además, otro agente del cual casi todos los filósofos herméticos guardan silencio. Es el fuego elemental, del que se habla solamente cuando se pretende suscitar un enigma que desorienta a todos aquellos que quieren alcanzar la Obra. Después de conocida la materia, todo el secreto está en la administración y en el régimen de ese fuego. El agente interno es el mayor secreto del arte, el fuego ígneo, que al ser excitado por externo digiere, pudre y cuece aquella materia mucho mejor que lo haría el fuego elemental. El esoterismo hermético demuestra que los cuerpos metálicos permanecen vivos y dotados de poder vegetativo mientras están mineralizados en sus yacimientos. Allí se encuentran asociados al agente específico o espíritu mineral, que asegura su vitalidad, su nutrición y evolución hasta el plazo requerido por la naturaleza, tomando entonces el aspecto y propiedades de la plata y el oro nativo, momento en que el agente se separa del cuerpo.

Agente, primer. Una vez obtenidas las cenizas del Cuerpo se someterán a la calcinación, que quemará las partes heterogéneas y adustibles, dejando la Sal Central, nuestro primer agente.

Agente y paciente. Unión alegórica del Azufre y el Mercurio como generadores de la Piedra. Son los dos componentes de la Piedra Filosofal por excelencia. Sobre ellos se habla en el Bergbüchlein, primer libro alemán sobre la Alquimia, publicado en Augsburgo en 1505, al que se refiere Agrícola en el prefacio de su De re metallica atribuyéndoselo a un tal Colbus Fribergius, señalando que los minerales son engendrados por la unión de los dos principios: azufre y mercurio. "Aún hay otros que pretenden que los minerales no son engendrados por el mercurio, porque en muchos lugares se encuentran minerales metálicos, sin que haya mercurio; en lugar de éste, suponen una materia húmeda, fría y mucosa, sin azufre alguno, que se saca de la tierra como si fuera su sudor y mediante la cual, con la copulación del azufre se engendrarían todos los minerales". Asimismo, para el Bergbüchlein: "En la unión del mercurio y el azufre al mineral, este se comporta como la simiente masculina y aquel como la femenina en la concepción y el nacimiento de un niño".

Agrícola. Célebre alquimista alemán del siglo XVI. Doctor en metalurgia cuyo verdadero nombre era George Bauer. Adoptó el pseudónimo de Agrícola por estar de acuerdo con la alegoría que une a la Alquimia con la Agricultura. Nació en 1494 en Glauchau y falleció en 1555 en Chemnitz. Fue profesor de minería y autor de un sistema racional de explotación de minas. Estudioso de los metales, escribió un estudio sobre ellos llamado De re metallica.

Agricultura Celeste. En la antigüedad se designaba la Alquimia con el nombre de Agricultura Celeste, porque sus leyes ofrecían la más estricta relación con el desarrollo agrícola. No hay ningún autor que no tome ejemplos del campo, establezca demostraciones y comparaciones entre los trabajos alquímicos y los agrícolas. La analogía hermética aparece fundada en el arte del cultivo, ya que al igual que es preciso un grano para obtener una espiga, es indispensable tener en primer lugar la semilla metálica a fin de poder multiplicar el metal.

Michael Maier, Atalanta Fugiens (1618), Emblema VI. Los campesinos arrojan sus semillas a la tierra seminal cuando ha sido foliada por sus azadones. Los Filósofos enseñaron a sembrar el oro en campos níveos que tienen el espesor de una leve hoja. Cuando hagáis esto poned mucha atención, porque veréis que el oro germina de manera similar al trigo.
Agrippa von Nettesheim, Henricus Cornelius. Médico, alquimista, filósofo, mago y nigromante alemán del siglo XV, nació en Colonia en 1486. Es considerado como uno de los más importantes de su época. Estudió teología en diversas universidades, impartiéndola en la de Pavía. Actuó como historiógrafo del emperador Carlos I de España (Carlos V), al que regaló dos piedras, que se debían utilizar contra las hemorragias; nueve sortijas de hueso, contra los calambres; y una más de color azul para curar la gota, y también sirvió al emperador Maximiliano I y al papa Clemente VII. Estudioso de las ciencias ocultas, fue acusado de mago y nigromante ante la Inquisición, manteniendo diversas controversias con los dominicos. En su obra principal, De occulta philosophia libri tres, impresa en 1531, recogió todo el conocimiento medieval sobre magia, astrología, alquimia, medicina y filosofía natural y lo respaldó teóricamente. Erudito de fama y protegido por distintas casas reinantes o nobles, fue amigo de gran parte de los filósofos y grandes de su época, de la que llegó a convertirse en un referente de la corriente animista, despreciando el conocimiento empírico y defendiendo la teoría en la que se considera al mundo como un todo orgánico dirigido por un espíritu universal. Sus ideas y dedicación al estudio de las ciencias ocultas le obligó a vivir en un constante éxodo al ser perseguido en varios países. Durante su peregrinaje por Alemania, Francia e Italia trabajó como teólogo, físico, abogado y soldado. Su De occulta philosophia que comprende tres libros subdivididos en 199 capítulos distribuidos en los temas, Magia Natural (Física), Magia Celeste (Matemáticas) y Magia Ceremonial (Teología). Todo el libro se centra en el arte hermético, la cábala, la nigromancia y la magia. Sobre la magia, afirma Agrippa que "es la ciencia más perfecta, pues encierra en ella la filosofía más elevada, y el súmmum de la sabiduría, es el arte por el cual se pone uno en comunicación con las fuerzas del mundo superior para dominar las de un plano inferior". Esta búsqueda de las fuerzas ocultas de la naturaleza, que no se ajustaba a las ideas de la doctrina cristiana y que sólo podía llevarse a cabo en organizaciones secretas de personas de la misma ideología, representa el punto de partida de la ciencia moderna. La superación del pensamiento formalista y rutinario del medioevo se efectuó mediante manifestaciones muy antiguas de la magia, heredadas de la antigüedad. Sufrió un año de cárcel en Bruselas. Falleció en Grenoble en 1533. Entre otras de sus obras destacan De incertitudine et vanitate scentiarum declamatio invectiva (1527), De nobilitate et præccellentia fæmini sexus declamatio (1529).

Agua. Lat. Aqua. Es uno de los Cuatro Elementos de la Naturaleza. De carácter femenino, frío y húmedo. Su símbolo es un triángulo con el vértice hacia abajo. Su espíritu elemental es la Ninfa o la Ondina. Representa el estado líquido de la materia. Se le atribuye ser fuente de vida, medio de purificación y centro de regeneración. En China se le considera la residencia específica del dragón, forma sustancial de manifestación y origen de vida. Los pueblos europeos han mantenido siempre una correlación entre el agua y el fuego, entre lo húmedo y lo seco, hablando alegóricamente de la dualidad simbólica Tierra-Cielo. Cornelius Agrippa dedica varios capítulos de su Filosofía Oculta a este líquido, considerándolo, junto a la tierra, el único elemento que posee una capacidad doble para producir vida. Para Arnau de Vilanova (Semita semitæ), es el espíritu vital. Es permanente, es decir, que separada del cuerpo se hace inmutable. Es lo primero que hay que hacer en la Gran Obra, es decir, el primer producto que obtiene el alquimista al iniciar sus trabajos y que luego empleará a lo largo de toda la obra. El agua se obtiene por la destilación y se emplea para unir las cosas que están separadas a lo largo de toda la obra. No se debe olvidar que el Agua Viva brota a borbotones de la encina hueca, y que con ella arrastra al espíritu, o Azufre filosófico. La destilación se itera varias veces hasta que la "tierra" ha sido convertida en espíritu volátil, subiendo en forma de humo blanco. Da al cuerpo inerte e imperfecto la vida y le proporciona la forma, disuelve los metales, pero no en agua, sino que los reduce y calcina en tierra, transforma los cuerpos en ceniza, blanquea y limpia, según la Turba Philosophorum. Para André le Bretón, es el primer principio, el lazo del espíritu volátil, el agua verdadera, que es homogénea a los metales. Se saca de una sola cosa. Con esta agua la tintura del metal se extrae de su cuerpo, aquí la tintura no es más que un oro podrido contiene el espíritu volátil. También conocida como aguardiente, vino tinto, vinagre poderoso y fuerte, agua vivificante, agua que se saca de un mineral marcial y solar. Para Lémery, es la flema, el principio pasivo. Sale por destilación antes que los espíritus si son espíritus volátiles. Sirve para dilatar los principios activos y moderar sus movimientos. Nunca se saca pura. Según Pernety, es el mercurio de los filósofos. Según Sendivogius, carta purga a la tierra.

Aguardiente. El Aqua Ardens es uno de los tantos sinónimos existentes para denominar al Mercurio Filosófico y la Prima Materia. Es aguardiente porque es agua y fuego al mismo tiempo, el agua permanente y el fuego nuestro son una y la misma cosa. Es la chispa de la vida comunicada por el Creador a la materia inerte que la hace revivir. Los metales están aletargados en la mina hasta que son extraídos de la tierra, y entonces, gracias a la acción del aguardiente, vuelven a la actividad. Artephius dice: "Con nuestra agua dorada se libra la naturaleza venciendo la naturaleza, y si los cuerpos no están disueltos por nuestra agua, penetrados por ella, suavemente ablandados y diligentemente regidos, hasta que abandonen su grosor y pesadez, y se cambien en un espíritu sutil, vuestra labor será en vano". Es el producto que se obtiene en la primera operación. Fuego Secreto, espíritu que se extrae de los dos Padres, es la Puerta y llave de la Gran Obra.

Agua Bendita. Nombre que los alquimistas dan al agua mercurial, fundamental para sus labores orientadas a la consecución de la Obra. Algunos filósofos dan este nombre al elixir que todo lo cura, y que proviene de la finalización de la Obra.

Agua Bendita de las Nubes. Agua mercurial o Mercurio Filosófico.

Agua de nuestra mar. El agua del mar es, según el estudioso Nicolas Valois, el cuerpo material reducido al líquido del que la Obra se compuso primariamente. De ahí la importancia que algunos alquimistas han dado a la sal marina como componente inicial de la Materia Prima. Valois, en la obra titulada Les cinq Livres, muestra la importancia de esta agua: "Los sabios llaman su mar a la Obra entera, y a partir del momento en que el cuerpo es reducido a agua, de la que se compuso primariamente, aquella es llamada agua de mar porque se trata en verdad de un mar en la que muchos sabios navegantes han naufragado por no tener ese astro como guía, que no faltará jamás a quienes lo han conocido una vez".

Agua del mar Negro. Ver: Piedra Filosofal.

Agua destilada. Hay de dos tipos. Primero: el agua destilada de cualquier materia. Segundo: las aguas fuertes o aguas de destilación. Las primeras sirven para disolver los cuerpos sin corrosión, tienen más fuego y menos acrimonia que las aguas fuertes. Son aguas de miel, de cuerno de ciervo, de vinagre destilado (vegetal), o el espíritu de vino rectificado. Las segundas están compuestas ordinariamente de minerales corrosivos y no realizan jamás una disolución radical, son como una especie de lima que reducen los cuerpos a polvo, pero no a su primera materia.

Agua de vida. Según Rupescissa y Lulio, es el Aguardiente.

Agua de rocío. Las gotas acuosas que quedan depositadas por la mañana sobre las plantas y hierbas son uno de los ingredientes tradicionales empleados por magos, brujos y alquimistas.

Agua estrellada. Es el Mercurio filosófico preparado y dispuesto para actuar en el matraz. Es decir, la sal preparada por la acción del Fuego Secreto sobre la Materia Prima, de naturaleza doble, que puede multiplicar la Obra por sí misma. Fulcanelli, cuando habla de la operación Revertere et revertar hace referencia a la estrella que aparece y desaparece, es la "Estrella de los mares", Diana y nuestra "Virgen Madre".

Agua fuerte. No es el agua fuerte común (ácido nítrico) ni el agua regia de los químicos ordinarios. Se refiere al Mercurio que disuelve todos los cuerpos naturalmente, sin corrosión, porque es el principio de esos mismos cuerpos. Para Félix Palacios, hay tres tipos de agua fuerte. El primero es un agua compuesta o espíritu ácido sacado del espíritu de salitre y de vitriolo. A partes iguales de salitre y vitriolo calcinado hasta que este blanco, se mezclan estos polvos, y se echan dentro de una retorta de vidrio enlutada, que quedará un tercio vacía. Luego se pone en horno de reverbero, se pone un recipiente, se enlodan junturas. Se da fuego lento tres horas, luego se sube poco a poco hasta que salgan unos vapores rubios, se sigue destilando hasta que estos vapores no salgan. Se dejan enfriar los vasos y en el recipiente estará el agua fuerte. Sirve para disolver azogue, cobre, plomo, plata, no disuelve el oro. La segunda disuelve el oro. Se hace con agua fuerte del primer tipo puesta en retorta de vidrio, se añade la común y amoniaco hecho polvo. Se pone en arena con su recipiente y fuego mediano, se destila hasta que quede la materia seca. Se dejan enfriar los vasos, se deslodan y el agua destilada se guarda en redoma bien tapada. También saca los azufres de los minerales, se llama agua regia. Para quitar su corrosión se le echa azufre mercurial, entonces el agua fuerte pierde toda su igneidad y virtud corrosiva, esta precipitación se hace por la fijación del azufre volátil, esta fijación por la condensación, la condensación por la refrigeración intrínseca y esta por la adición de lixiviantes.

Agua ígnea. Agua de fuego, con la cual los filósofos "queman" lavando. Flamel dice "lava en fuego, quema con agua", es el primer Mercurio de los alquimistas. La reacción de unir agua y fuego origina el mercurio común de calidad mixta, que es el agua ígnea o fuego acuoso que sirve de disolvente para la preparación del Mercurio filosófico.

Agua mercurial. Llamado también como Vitriolo filosófico, solución metálica hecha por medio del Mercurio Filosófico. Es probable que sea también el Mercurio Filosofal mismo en su primer grado, y también la Prima Materia.

Agua Metálica. Mercurio de los Filósofos o quizás el Agua Mercurial.

Agua permanente.

Agua ponderosa.

Agua póntica. Agua de los pozos sagrados y misteriosos que devuelve la salud a quien la bebe. Sinónimo de elixir de la vida eterna, de la curación total, buscado como fin definitivo por los alquimistas. Para otros, es el primer disolvente, que no moja las manos, y que nace del Caos de los sabios. Si estudiamos las tesis de los "antimonistas" como Eugène Canseliet, sacamos las siguientes interpretaciones: Es el Mercurio de los filósofos en su estado mas bruto, antes o después de la adición del catalizador alquímico, llamado Ares por Fulcanelli, extraído del Rocío en la primaveral época de Aries, de ahí el misterioso término "Vientre de Aries", "Casa de Aries", que consideran ininteligible la mayoría de los lectores actuales. El acero de los filósofos no es otra cosa que un "azufre" o sal extraída por la retorta en sucesivas destilaciones. Tiene esta sal, una vez tratada, la facultad de disolver al Oro. El Mercurio, que no es el comercial, requiere el uso de estas sales a lo largo de toda la obra, así como la ayuda del rocío restante, como se señala en "raras experiencias sobre el espíritu mineral"; no debe ser interpretado este autor al pie de la letra cuando dice que "el mercurio debe ser pasado por la piel de gamuza o carnero para ser limpiado", esa expresión debería ser interpretada según la Alquimia tradicional.

Agua seca que no moja las manos. Para algunos es un sinónimo de Fuego Secreto, que para muchos autores no es otra cosa que el Mercurio filosófico que se une al Azufre como elemento fundamental en la consecución de la Obra. Según otros es una planta seca, árida, que es el resultado de la destilación del Fuego Secreto, y que en apariencia es agua. Según los antimonistas es el Regulo Marcial Estrellado, hecho de antimonio y hierro, descrito por Basilio Valentín en el Carro Triunfal del Antimonio, y considerado por Canseliet (equivocadamente) como el Mercurio alquímico.

Agua sólida.

Agua regia. (Del latín aqua regia, 'agua real'), mezcla de los ácidos clorhídrico y nítrico concentrados, que contiene en volumen una parte de ácido nítrico (HNO3) por tres partes de ácido clorhídrico (HCl). Su nombre proviene de su capacidad de disolver los llamados metales nobles, particularmente el oro (formándose el cloruro de oro) que son inertes a cualquiera de los ácidos usados por separado.

Agua Viva. Agua Mercurial. La vida que fluye de la encina hueca, y con ella arrastra al espíritu, o Azufre filosófico.

Agudo. Cuando el Magisterio se encuentra al rojo, es decir, cuando la materia ha pasado por las sucesivas fases de calcinación, congelación, fijación, disolución, digestión, diferenciación, sublimación, separación, incineración, fermentación, multiplicación y proyección, se denomina agudo.

Águila. Símbolo de la volatilización, la sublimación y también de los ácidos empleados en la Obra. Un águila devorando un león significa la volatilización del fijo por el volátil. Dos águilas combatiendo tienen la misma significación. Es también mercurio sublimado corrosivo, sal amoniaca, o el águila extensa de Paracelso. Se le ha dado este nombre al mercurio sublimado por su volatilidad y también porque, al igual que el águila que devora a otros pájaros, el mercurio destruye, devora y reduce el oro a su primera materia. Según Filaleteo, cada sublimación es un águila, por lo que para combatir al león hay que utilizar hasta siete águilas; con siete a nueve de ellas queda finalizado el Régimen de Mercurio y se obtiene el Azoth con el que se inicia la Gran Obra por la Vía Húmeda, o bien se obtiene la Piedra Transmutatoria por la Vía Seca. Basilio Valentín nos dice que cuantas más águilas estén luchando contra el león, menos tiempo durará el combate. Por su parte, el alquimista árabe Senior Zadith (900-960) afirma en sus escritos frecuentemente citados en el Aurora consurgens (s. XVI), lo siguiente: "entré a una casa subterránea y vi sobre el tejado las imágenes de nueve águilas". Estas águilas, según el texto mencionado, evocan los nueve procesos de sublimación. Los filósofos espagíricos dan este nombre a la sal de amoniaco y al mercurio sublimado, por la facilidad con que se subliman.

Águila, hacer volar el. Hacer volar el águila es hacer salir la luz a la superficie, realizar una sublimación verdadera. Filaleteo dice: "Sabed hermanos míos, que la preparación exacta de las águilas voladoras es el primer grado de la perfección, y que para conocerlo y alcanzarlo, se precisa un genio industrioso y hábil".

Águila Celeste. Nombre con el que se conocen diferentes composiciones químicas: mercurio reducido a esencia, remedio universal, verde gris y sal amoniacal, y cobalto, al que los filósofos miran como a la Materia de la Obra.

Águila de Venus. Composición de cardenillo, acetato de cobre y sal de amonio, que posee una semejanza en color y textura al cobre en su sentido más noble, por lo que está situada alquímicamente bajo la protección de Venus. La acción de la sal sobre el cardenillo permite la desaparición de los restos desechables que se encuentran unidos al cobre.

Águila devorando el león. Expresión hermética que indica la volatilización de la sustancia fija, o del azufre por el Mercurio de los filósofos, operación fundamental en la consecución de la Piedra Filosofal.

Águila extensa. Volatilización de la materia en el sentido hermético, que no coincide con la clásica transformación del cuerpo en vapor o gas, ya que la materia filosofal puede pasar por diferentes estados pero siempre hay que recordar las palabras de más de un alquimista: "Lo que parece no es, y lo que es no lo parece".

Águila negra. Tercera composición mencionada al hablar del Águila Celeste, es decir, el cobalto.

Águila volante. Mercurio filosofal. Ver: Águila, hacer volar el.

Águila y león. Ver: Agente y paciente.

Aguzar. Los alquimistas medievales se servían del verbo "actuar" para expresar la operación que da al disolvente sus propiedades incisivas. Este verbo proviene del latín "acuo", aguzar, afilar, convertir en cortante y penetrante.

Ahot. Leche de los filósofos, llamada por los alquimistas "leche de virgen", sustancia blanquecina producida por un alga gelatinosa arrojada por el mar tras una tormenta, que unida al agua del rocío da un resultado lechoso; ha sido considerada materia prima por algunos iniciados.

Ahusal. El Azufre de los filósofos, también conocido por los nombres de Akibot y Alchimist. Elemento fundamental de la Obra, que ocupa el centro del septenario alquímico formado por los siete metales nobles: hierro, cobre, plomo, estaño, mercurio, plata y oro. Se mueve a su alrededor transmitiéndole sus propiedades y recibiendo las suyas a través de la transmutación.

Aicofos. Denominación del cobre que, una vez oxidado, se emplea en el proceso alquímico, donde se coloca bajo la protección simbólica del planeta Venus.

Airazt. Algunos alquimistas han dado este nombre al Saturno de los Filósofos, es decir, al plomo.

Aire. Lat. Aer. Es uno de los Cuatro Elementos de la Naturaleza. De carácter masculino, cálido y húmedo. El símbolo del aire es un triángulo con el vértice hacia arriba, cruzado por una línea. Su espíritu elemental es el Silfo. Para el alquimista, todo vapor es aire, por ello representa el estado gaseoso de la materia. Para los alquimistas, el aire es el resultante de la unión de las propiedades de calor y humedad. Asimismo, es el nombre que dan los filósofos herméticos a su Mercurio sublimado en flores blancas o en tierra muy ligera, al que denominan también Ave de Hermes. En su Filosofía Oculta, Cornelius Agrippa dice que "El aire es un espíritu vital, proporciona a todos la vida y la existencia, es unificador, motor de todo".

Aitmad. Los alquimistas dan este nombre al antimonio vulgar que entra en la composición de algunas sales y en la preparación de la Materia.

Alabari. Plomo de los filósofos, llamado corazón de Saturno. Es la Materia del Arte, que se saca de la estirpe de Saturno, planeta que se encuentra simbólicamente unido al plomo.

Alabastro. Mineral, variedad de carbonato de calcio o del aljez, o de piedra de yeso (sulfato cálcico hidratado), que se presenta bajo forma compacta, finamente cristalina, de estructura concrecionada, transluciente, blanca y susceptible de pulimiento, a veces hecha polvo o líquido. El alabastro, como el aljez, o piedra de yeso, se raya con la uña (dureza Mohs 1,5 a 2). Su sistema cristalino es monoclínico. Esta variedad de aljez de grano fino se extrae de canteras españolas, inglesas o de la Toscana. El alabastro se emplea como piedra decorativa. Su blandura permite tallarlo con formas muy elaboradas. Soluble en el agua, no puede emplearse al exterior. Los alquimistas lo califican de "alabastro de los sabios" y lo emplean con un especial y delicado cuidado en la consecución de la Obra. Se considera que se encuentra bajo la influencia de la Luna.

Alacab. Sal amoniaca que resulta de la mezcla de amoniaco y ácido clorhídrico, a la que se consideró durante mucho tiempo la sal decrepitada de los filósofos, verdadero catalizador de la Materia de la Obra. Las primeras pruebas existentes de la utilización de esta sal en el laboratorio alquímico se remontan al siglo XII.

Alacap. Ver: águila.

Ala de cuervo.

Alafar. Los filósofos herméticos, que van más allá en sus planteamientos de lo indicado por los seguidores de la Alquimia química, hablan de un vaso filosófico llamado "alafar", que contiene la materia de la Obra, de tal forma que lo que para los segundos no sería más que un matraz o un recipiente, para los primeros tiene un sentido más simbólico y emblemático a semejanza del cáliz del Grial.

Alafarangi. Operación alquímica que tiene por objeto lavar y purificar el plomo calcinado antes de actuar sobre él para lograr una transmutación. El plomo es uno de los metales fundamentales para la aplicación del arte transmutatorio de la Piedra Filosofal, destinado a convertirse en oro.

Alafor. Sal álcali de los alquimistas, es decir, la que se encarga de arrastrar consigo las cenizas e impurezas que quedan de los metales nobles empleados en la labor alquímica.

Alain de l'Isle. También llamado Alano de Lila, Alain de Lille, Alanus ab Insulis, monje, poeta, teólogo y filósofo ecléctico francés, nació probablemente en Lille antes de 1128 y murió en la Abadía de Citeaux en 1203. Fue conocido con el sobrenombre de "Doctor Universalis" porque seguía en la evolución de su trabajo un método matemático-deductivo semejante al que luego siglos más tarde usó Baruch Spinoza, que, entre otras cosas, pensaba que el hombre no es más que una serie de modalidades de la extensión y el pensamiento. Su libre arbitrio se reduce a la ignorancia de las causas que lo determinan, identificándose únicamente con Dios por la contemplación intelectual. Uno de los profesores más célebres de su época, en la Universidad de París, institución que repentinamente abandonó para ingresar en la orden del Cister. Algunos de sus contemporáneos juzgaron, no sin falta de razones, que su alejamiento de París y el ingreso en la congregación religiosa se debió a la búsqueda de refugio en un monasterio con el único fin de dedicar toda su vida y su trabajo a la búsqueda de la Piedra Filosofal, a dedicarse en alma y vida a la Alquimia. Y las razones que aducen son las que, en aquella época, Europa estaba muy revuelta e insegura, con gran cantidad de guerras y disputas, y mal ambiente era ése para un filósofo pacífico que quería dedicarse solamente a su ciencia apartándose de las inquietudes del mundo. Y no era extraño que muchos monasterios fueran verdaderos bastiones de la cultura donde se ejercía e investigaba sobre el arte de la Alquimia. Para algunos autores, pese a las fechas límites que se han dado para su vida, que habría durado según ellos noventa y un años, Alain de l'Isle vivió más de cien años, lo que les hace pensar que estuvo en el secreto de la Piedra Filosofal, pero, aparte de su longevidad, mencionada por Lenglet du Fresnoy: "Así el uso del elixir de los sabios que es una rama de la filosofía hermética, le habría hecho llegar a esa edad tan avanzada", no existe ninguna prueba de que hubiera conseguido elaborar la Piedra Filosofal. Dejó escrita una obra titulada Dista de lápide filosófico y una de sus obras más renombradas es Regulæ vel Maximæ Theologiæ. Asimismo, se le considera autor de un libro sobre las profecías realizadas por el mago Merlín, titulado Explicación de las profecías de Merlín.

Alambique. Uno de los principales aparatos del laboratorio alquimista, destinado a destilar o separar por medio del calor una sustancia volátil de otra más fija. Consta de tres partes: caldera, capitel y serpentín. La caldera, llamada generalmente cucúrbita, es la encargada de contener el líquido a destilar. El capitel se coloca sobre la caldera y da salida al vapor, que va por un conducto cónico hasta el serpentín. En éste último, situado dentro de un recipiente lleno de agua fría, se condensa el vapor y el líquido sale por el extremo libre. El iniciado Michael Maier afirma en Atalanta Fugiens respecto al alambique que "La unión sexual tiene lugar en la putrefacción, en el fondo de la retorta, cuando el varón tiene acceso a la hembra, es decir, el azoge a la tierra. Pero el alumbramiento tiene lugar en lo alto, en los vapores del alambique". Los filósofos herméticos dan, algunas veces, el nombre de "Alambique" a su Mercurio, pues por su medio realizan sus destilaciones y sublimaciones.

Alambique de los Sabios. Es el contenedor y el contenido, dos cuerpos juntos, la materia propiamente dicha y su recipiente; pues si las reacciones son provocadas por uno, sólo se ejercen rompiendo el equilibrio del otro, el cual sirve de receptáculo y de vasija a la energía contraria de la naturaleza adversa.

Alambre. Ver: arambre.

Alardo. Ver: sal.

Alarta. Denominación alquímica del cobre calcinado por la acción del fuego en el proceso de cocción.

Alas. Dentro del lenguaje alquímico, se corresponden siempre con el elemento superior, activo y masculino, que forma parte del matrimonio hermético, de las bodas místicas.

Alasalet. Nombre dado a la sal de amoniaco. (Ver: alacab).

Alastrob. Plomo. (Ver: Aabam).

Alatrón. Los alquimistas utilizan esta palabra árabe para referirse al nitro, es decir, a todo lo compuesto procedente del ácido nítrico, con especial atención al nitrato potásico, que en contacto con el fuego deflagra con gran violencia. También se emplea la palabra alaurat.

Alaze. Azufre vivo o ambrosía. Rojizo, transparente, parecido al oropimente fijo. Según Geber, algunos alquimistas poco versados en el sentido real de la filosofía hermética han tomado este azufre por el de los filósofos, que no es sino su materia con el color de azufre ambrosiano alcanzado por medio de cocción filosófica.

Alazrob. Plomo.

Albachest. La material de la Piedra Filosofal, una vez que ha sido purificada de sus partes heterogéneas y ya ha atravesado la fase de putrefacción, se llama "albachest". Su tonalidad es de un blanco intenso, tras haber vencido la negrura de las cuatro putrefacciones que, según Le Breton (Clefs de la Philosophie Spagyrique), se producen en la Obra filosófica. "La primera, en la primera separación; la segunda, en la primera conjunción; la tercera, en la segunda conjunción, que se produce entre el agua pesada y su sal; por último, la cuarta, en la fijación del azufre". (Ver: Albedo).

Albait. Denominación alquímica de la cerusa, es decir, del carbonato de plomo. Tiene gran importancia para la Alquimia por contener uno de los metales iniciales de las operaciones destinadas a la consecución de la Piedra Filosofal.

Albar aeris. Tierra hijosa de los filósofos. Nombre dado al latón blanqueado. Es la materia llevada al color blanco. (Ver: Albedo).

Albaras. Arsénico.

Albazano. Cobre purificado y blanqueado tras sufrir una serie de operaciones alquímicas en el atanor.

Albedo. Magisterio al Blanco. El blanco es el segundo color principal de la Obra y que sucede al Negro. Marca el fin de la fijación. Color que solo se manifiesta cuando se fija la materia en la primera obra. Se representa mediante el cisne. Su elixir es el Elixir Blanco que convierte los metales en plata. Según Roger Bacon, aparece en la superficie del recipiente, es donde se esconde el Rojo.

Alberto Magno.

Albestos. Materia bituminosa combustible, de color hierro que se encuentra en la Arcadia, región del antiguo Peloponeso, Grecia. Los alquimistas griegos la empleaban en lugar del hierro como forma de iniciar los experimentos para alcanzar la materia primordial con la que llegar a la obtención de la Piedra Filosofal.

Albetud. Nombre dado al galbanum, gomorresina de color gris amarillento extraída de varias especies de plantas propias de Siria, Persia y Turquestán, que al quemarse dan un cierto olor aromático.

Albita. Denominación dada al feldespato blanco formado por silicato de aluminio y sodio. Se emplea en la creación de las sales que utilizan en el laboratorio.

Alborach. Nombre dado a la Materia de los filósofos cuando ésta toma, tras la cocción en el huevo filosofal y la fase de putrefacción, un color blanco que se asocia con el siguiente paso, la destilación. Con su obtención se alcanza la prometedora posibilidad de conseguir la transmutación en plata. (Ver: Albedo).

Alborca. Ver: Mercurio filosófico.

Albos. Sinónimo de crisol.

Albotar. Uno de los nombres dados por los alquimistas al carbonato de plomo. (Ver: abit).

Albusaq. Denominación del Azufre de los alquimistas. (Ver: abrie).

Alcacani. Ver: acazdir.

Alcady. Sal blanca de los herméticos conocida como vitriolo blanco, que interviene sobre la materia para alcanzar la transmutación de los metales, sobre todo el plomo en plata.

Alcaest. Disolvente universal que los alquimistas tratan de encontrar con el auxilio de la Piedra Filosofal. Es capaz de actuar sobre cualquier elemento de la Naturaleza. (Ver: Alkaest).

Alcafiel. Denominación dada al Antimonio de Saturno, propicio para la consecución de la Obra al contar no sólo con el antimonio, sino también con el plomo en aleación, antes de ser sometidos a la presencia del ácido clorhídrico o sulfúrico.

Alcahal. Vinagre en términos de química vulgar, aunque en sentido alquímico es el Agua o Mercurio disolvente.

Alcaligatán. Composición hecha a base de espíritu y álcali, a la que si se añade mercurio dulce resulta un remedio admirable contra la gota.

Alcamor. Calificativo dado a la plata.

Alcani. Expresión empleada por los alquimistas para referirse al cambio de la superficie de los metales.

Alcara. Caldera del alambique, conocida generalmente como cucúrbita. Parte inferior de este aparato del laboratorio del alquimista, encargada de contener el líquido que se pretende destilar. (Ver: alambique).

Alcaraba. Ver: arambre.

Alchaest. Operación destinada a preparar el Mercurio con el Azufre filosófico para alcanzar el matrimonio de ambos antes de iniciar el proceso de obtención de la Piedra Filosofal.

Alchitura. Nombre dado por los alquimistas a la pez líquida obtenida por la destilación de las trementinas. Sirve para cerrar y asegurar el contenido de los recipientes utilizados en el laboratorio.

Alcimod. Uno de los nombres dados por los alquimistas árabes al antimonio.

Alcmena. Agua metálica que está casada con el oro de los filósofos bajo el nombre oculto de Amphitrion Júpiter, símbolo del azufre, el cual se une a aquella por habitabilidad o arte de la química, resultando de esa unión el Heracles filosófico, es decir, el Mercurio de los Filósofos.

Alcob. Ver: Antimonio de los sabios.

Alcohol. Conocido también como agua de la vida, simboliza la conjunción de los elementos contrarios, activo y pasivo, creador y destructor. Es la síntesis del agua y el fuego. Al destrurse con el fuego se dice que representa la comunión entre la vida y el fuego. Los alquimistas dan este nombre al antimonio por ser la conjunción de elementos que utilizan en la búsqueda de la Piedra. Según Galeati Corneoli, es un polvo de cristal muy sutil e impalpable. También designa a toda sustancia pura sacada por destilación de los minerales, vegetales o animales. Otros dicen espíritus. Paracelso decía que es un polvo muy sutil como la flor de harina. Hoy se aplica al espíritu de vino rectificado. Para Pernety, es el antimonio y, para los químicos antiguos, es el antimonio negro.

Alcohol mineral. Sustancia muy sutil y más ligera que cualquier elemento, muy fija y animada por un fuego celeste invisible. Se halla en todos los compuestos, pero el arte lo extrae de una sola composición para hacerla entrar en la obtención de la Piedra Filosofal y del elixir universal, que es la medicina para curar las enfermedades de los tres reinos.

Alcoholización. Para los alquimistas, se trata de la operación destinada a reducir un cuerpo a sus partes más pequeñas para facilitar la separación entre lo desechable y lo utilizable, y así poder actuar mejor sobre él.

Alcone. El latón de los filósofos, que tras haber sido blanqueado se asemeja tanto por su color como por su textura a la plata, y puede engañar a más de uno por creer encontrarse ante este metal noble.

Alcophil negro. Uno de los nombres del antimonio.

Alcor. Denominación del óxido de cobre, al que en Alquimia se le considera medio para obtener la Materia Prima sobre la que hay que actuar para alcanzar la Gran Obra.

Alcore. Expresión hermética que se refiere al talco.

Alech. Denominación alquímica dada al vitriolo, ácido sulfúrico. Fue considerado por diversos alquimistas renacentistas como causa primera, materia prima sobre la que trabajar para alcanzar el éxito con la Piedra Filosofal.

Alecharit. Nombre dado al Mercurio de los filósofos, que no debe confundirse con el mercurio normal, pues no tiene nada que ver con este.

Alechil. Trípode donde se coloca el vaso, conocido como huevo filosófico, para la realización de las diferentes operaciones alquímicas.

Alecton. Las Furias mitológicas romanas representan para los alquimistas la acción del agua mercurial llamada "Dragón" sobre la parte fija de la materia durante las fases alquímicas de putrefacción y volatilización.

Alembic. Uno de los nombres dados al Mercurio de los sabios, elemento insustituible de la material de la Piedra Filosofal.

Alembroth. Denominación que los filósofos han dado a la Sal de mercurio, conocida como Sal de los filósofos y Sal del Arte. Esta palabra también ha sido empleada por algunos para designar la sal de tártaro, llamada "Magisterio de los Magisterios".

Alemdazar. Es la sal de amoniaco, una de las sales con la que los alquimistas intentan actuar sobre la material mineral para llegar a la realización de la Obra.

Alernet. Denominación del sulfuro natural de arsénico, oropimente, señalado por su color amarillento limón como oro falso.

Ales. Los alquimistas llaman así a toda sal compuesta de otras varias sales.

Aleth. Es el Júpiter de los filósofos, o el Estaño de los alquimistas. Metal noble, uno de los siete metales fundamentales que considera la Alquimia, situado en correlación directa con la plata y el plomo. Ocupa el lugar cuarto del septenario alquímico y se encuentra unido simbólicamente al día jueves.

Alexhanti. Nombre dado a las flores del cobre. Se forman como resultado de la sublimación de los minerales que poseen parte de este mineral en su composición.

Alexir. Elixir. Denominación alquímica de toda sustancia química capaz de curar alguna enfermedad de cualquier ser vivo. Es el líquido buscado por los alquimistas que no se detienen en la consecución de la transmutación de los metales, sino que intentan alcanzar el elixir de la vida eterna.

Alezaram. Levadura de plomo o Saturno de los Filósofos, limpio y blanqueado, obtenido en el atanor.

Alfacta. Sinónimo de destilación.

Alfadidam. Escorias del hierro, conocidas como pajas de hierro, que caen en la bigornia o yunque con dos puntas opuestas al batir el hierro con el martillo.

Alfarangi. El plomo es uno de los metales fundamentales para la aplicación del arte transmutatorio de la Piedra Filosofal, destinado a convertirse en oro.

Alfatida. Denominación del cobre calcinado por las operaciones alquímicas en el vaso o huevo filosofal. A veces también se emplea esta palabra como referencia de las limaduras de cobre.

Alfol. Nombre dado al águila de los filósofos o al Mercurio tras ser sublimado.

Alfotas. Sobrenombre dado al italiano José Bálsamo, Cagliostro, iniciadio en Alquimia y Ciencias Ocultas, que desarrolló una intensa labor en Europa durante el siglo XVIII. (Ver: Cagliostro).

Alfur. Azafrán de los sabios o Materia de los filósofos convertida al color del azafrán tras la operación de digestión, es decir, tras la fermentación lenta llevada a cabo con estiércol de caballo o merced al baño maría.

Alfurn. Materia de la obra convertida al color blanco, que se asemeja a la plata. Se encuentra en un estado que permite al alquimista concebir esperanzas de alcanzar la consecución de la Obra.

Alfusa. Denominación alquímica del óxido gris de zinc.

Alga marina. Ver: alcionio.

Algali. Uno de los nombres dados al nitro. (Ver: alatrón).

Alganel. Palabra empleada por los alquimistas árabes para referirse al carbón, elemento fundamental para el fuego, al que debe someterse la Materia en un primer proceso para alcanzar la realización de la Obra.

Alganet. Ver: Jaret.

Algeroth. Polvos de mercurio de vida. Es el mercurio una vez arrancado de toda inactividad y dispuesto a actuar como agente de la Obra.

Algodón. Ver: amianto.

Algueña. Ver: alcionio.

Alhofol. Nombre dado al antimonio.

Alianza. En sentido alquimista se puede hablar de una alianza existente entre el Azufre y el Mercurio para permitir al adepto lograr la Piedra Filosofal.

Alias. Esta palabra se utiliza como sinónimo de vaso o huevo filosofal.

Aligule. Denominación alquímica para toda preparación realizada en el laboratorio a expensas de un metal noble.

Aliocap. Uno de los nombres dados a la sal de amoniaco. También se suele utilizar la palabra alizandir. (Ver: adarige).

Alix. Denominación de la sal común preparada, que fue considerada durante la Edad Media componente principal de la Materia de la Piedra Filosofal.

Alkaest. Líquido capaz de disolver todos los cuerpos visibles, reduciéndolos a su materia prima, razón por la que se le ha llamado como el "disolvente universal". Considerado el equivalente del término latino alcali est, explicaría por qué gran número de investigadores han intentado obtenerlo a partir de los alcalinos. Se atribuye ese nombre a Paracelso y a Van Helmont. Paracelso, en De natura rerum, lib. 2, dice cómo se prepara. Van Helmont dice que es el licor que disuelve los metales a su primera materia. Los alquimistas le dicen mercurio, ya que difieren de Paracelso y Van Helmont, ya que disuelve suave, sin corrosión, conserva la semilla de los cuerpos y la dispone a la generación. Es sólido, de aspecto salino y consistencia dura, nace de una materia sólida. Para Ruland, es el mercurio preparado, pero no del tártaro. El paracelsista Toxites dice que es el mercurio preparado para enfermedades del hígado. En la antigüedad se empleaba la denominación "disolvente universal", pues lo puede todo en el Universo de la Gran Obra. Durante el siglo XVII fue muy discutido y buscado. Sobre el alkaest se han manifestado diversos investigadores con opiniones contrarias. Fulcanelli, en Las Moradas Filosofales afirma: "En realidad su aspecto no tiene nada de seductor. Negro, cubierto de láminas escamosas a menudo revestidas de puntos rojos o de envoltura amarilla, friable y deslucida, de olor fuerte y nauseabundo que los filósofos definen "toxicum e venenum", mancha los dedos cuando se toca y parece reunir todo cuanto puede desagradar. Sin embargo, se trata de esa primitiva "materia de los sabios", vil y despreciada por los ignorantes, que es la única dispensadora del "agua celeste", nuestro primer mercurio y el gran alkaest. Es el leal servidor y la sal de la tierra que Madame Hillel Erlanger llama Gilly y que hace triunfar a su dueño del dominio de Vera. También se ha llamado "disolvente universal" no porque sea capaz de resolver todos los cuerpos de la Naturaleza –lo cual han creído algunos equivocadamente–, sino porque lo puede todo en ese pequeño universo que es la Gran Obra". Becker y Bohn afirman que se trata del principio mercurial más puro, al retirarse del mercurio la sal marina. Para Zobel es una combinación de ácido clorhídrico con espíritu de tártaro y tártaro crudo, mientras que para Hoffman y Proterius no es sino el resultado de la volatilización de la sal de tártaro, disuelta primero en agua y expuesta a la putrefacción en una vasija de madera de encina para ser sometida más tarde a la sublimación de la tierra que se ha precipitado. Tratado por Pott en sus Disertaciones, en la primera sobre el azufre de los metales, sección IX, cuando habla de los menstruos que sirven para extraer el azufre de los metales. Pott asegura que el alkaest es un disolvente que deja muy atrás a los otros, y que consiste en un precipitado resultante de la mezcla del sublimado corrosivo y de la sal amoniacal empleada de forma adecuada. (Ver: Fuego Secreto).

Alkalac. Denominación alquímica de la sal fija de cualquiera de los componentes empleados en las operaciones del laboratorio.

Alkalat. Los alquimistas árabes daban este nombre al estaño. Metal alquímico noble unido simbólicamente con el planeta Júpiter. (Ver: acazdir).

Alkalíe. El légamo de los filósofos. Residuo que deja la materia en el matraz y que es perfectamente desechable.

Alkant. Nombre dado al Mercurio de los sabios, es decir, al elemento de la materia de la Obra, que no debe confundirse con el mercurio vulgar.

Alkara. Ver: cucúrbita.

Alkasor. La materia cuando alcanza el color rojo en la tercera fase de preparación, después de la putrefacción y la destilación, se conoce como alkasor. Este es el momento en que el alquimista logra alcanzar el éxito en sus trabajos ya que obtiene por fin la Piedra de los Sabios. (Ver: Rubedo).

Alkaut. Denominación de la plata que mineral y alquímicamente está "viva".

Alkautum. Nombre dado por los alquimistas al arsénico y al cobre calcinados, dos de los elementos de los que partieron algunos investigadores antiguos para intentar alcanzar la Obra.

Alkibie. Azufre de los sabios, materia filosófica oculta, de color púrpura en la primera preparación, antes de pasar por las fases de putrefacción y destilación.

Alkin. Tras calentar la mezcla inicial, quedan los restos desechables de la materia que acompaña a los minerales que no sirve para nada, la ganga, de la que es preciso desprenderse para continuar ejecutando las operaciones destinadas a alcanzar la Piedra Filosofal.

Alkir. Los alquimistas llaman de esta forma al humo producido al quemar carbón en el laboratorio.

Alkoer. Es una clase de plomo muy fino, obtenido en las minas de donde se saca el lapislázuli, que es el preferido de los alquimistas para trabajar con ese metal.

Alkosol. Denominación dada por los alquimistas árabes al alcanfor obtenido por destilación del alcanforero, con vapor de agua de madera, mimbre y hojas de árbol.

Alky plome. Sustancia extraída de la acción del ácido acético sobre las sales de plomo, que limpian de impurezas el mineral.

Alma. Es la parte volátil de la Piedra; designa más bien al Magisterio perfecto al rojo, el fermento que anima la Piedra para hacerla elixir.

Alma de vitriolo. Azufre que actúa como bálsamo y que se puede obtener según una fórmula alquímica basada en la siguiente composición: "Echad en un lebrillo dos azumbres (cuatro litros) de lluvia filtrada y tres puñados de vitriolo ordinario, removedlo y dejad disolver el vitriolo poniendo después de ello la vasija al aire y al Sol. Se formará entonces una película de color del iris que recogeréis con cuidado con una cuchara de vidrio o marfil, colocándola después en un vaso o crisol infusionable. Después de retirar esa primera capa, agitad el agua y al reposar se formará otra película que se retira como la primera. Se continúa la operación hasta que ya no se forman más películas. Esta alma de vitriolo expuesta a un fuego vivo se vuelve roja como la sangre sin consumirse".

Alma metálica. Fulcanelli, en su obra El Misterio de las Catedrales, cuando habla del simbolismo hermético de Notre Dame de París dice que se trata de una simplificación de la Degollación de los Santos Inocentes existente en un vitral de la Sainte-Chapelle. "Sin entrar detalladamente en la técnica de la operación-cosa que ningún autor se ha atrevido a hacer, diremos, no obstante, que el Espíritu Universal, materializado en los minerales bajo el nombre alquímico de Azufre, constituye el principio y el agente eficaz de todas las tinturas metálicas. Pero este Espíritu, esta sangre roja de los niños, sólo puede obtenerse descomponiendo lo que la Naturaleza había antes reunido en ellos. Es pues, necesario que el cuerpo perezca, que sea crucificado y que muera, si se quiere extraer el alma vida metálica y Rocío celeste, que aquel tenía encerrada. Y de esta quintaesencia, trasvasada a un cuerpo puro, fijo, perfectamente cocido, nacerá una nueva criatura, más resplandeciente que cualquiera de aquellas de quienes procede".

Alma sensible. Denominación dada por los alquimistas a la sal de amoniaco, por ser considerada como un elemento activo en el interior de la materia.

Almacauda. Nombre dado al litargirio, óxido de plomo que se presenta en láminas de color amarillento y que fue tomado por algunos alquimistas como punto de partida de sus experimentos, al considerar que poseía el color y brillo semejantes a los del oro.

Almagra. Nombre vulgar del cobre y latón, que en Alquimia se aplica a la materia de la Obra.

Almaragaz. Plomo obtenido en la copela o crisol a través del litargirio u óxido de este metal.

Almarago. En lenguaje alquímico, colonias arborescentes marinas de coral.

Almaskasite. Nombre dado al mercurio vulgar, que nada tiene que ver con el filosófico.

Almat. Denominación dada al herrumbre de plomo, llamado así por su color amarillo rojizo.

Almatrasite. Plata viva.

Almisadir. Una de las denominaciones de la sal de amoniaco.

Almisarub. Los alquimistas consideran que existe una relación directa entre su ciencia y la agricultura, por lo que hablan de la existencia de una tierra filosófica que es necesario cultivar para sembrar el grano de oro, donde se reproducirá cien veces o más si se abona convenientemente. Esta tierra se denomina almisarub.

Alnec. Nombre dado al estaño.

Alo. En sentido hermético, nombre que recibe la sal de cualquier metal, que posee importancia por tratarse de sustancias sobre las que los alquimistas trabajan para obtener la Piedra Filosofal.

Alocay. Sal de amoniaco.

Alofil. Trozo de lienzo que se emplea para sellar los vasos utilizados en la labor de búsqueda de la Obra, y evitar así que se escape el espíritu de la materia.

Alombai. Plomo calcinado o quemado que ha pasado la primera fase de preparación, la putrefacción, perdiendo toda su impureza, y se encuentra en un estado perfecto para continuar con las labores alquímicas.

Alonso Barba, Álvaro. Álvaro Alonso Barba, sacerdote español del siglo XVII que nació en la localidad onubense de Lepe y residió toda su vida en la localidad americana de Potosí. Es autor de un estudio sobre los metales aparecido en 1640, titulado El arte de los metales, lo que hace que se le considere uno de los principales estudiosos españoles de la Alquimia moderna. Sobre él dice José Garcés y Eguía, que "el genial laconismo de aquel hombre, su teoría fundamental de los principios alquímicos, el frasismo misterioso que se le había pegado de los alquimistas, y el uso de las voces del país en que hablaba, son méritos para que sólo puedan entender  su doctrina práctica los bien versados en el arte de la azoguería".

Alos amthl. Nombre dado a las flores de sal, es decir, a los cristales que aparecen en la superficie de la materia y que es preciso retirar para continuar el proceso alquímico.

Aloset. Uno de los nombres que recibe el Mercurio de los filósofos.

Alquimia. De la voz árabe al, "la" y kimiya, "tierra negra" (la tierra negra) que a su vez se deriva de la egipcia keme o kemi. Algunos especialistas sugieren también una posible raíz en la palabra griega chyma que significa "fundir" o "derretir". Es la más arcana de las Ciencias Ocultas.

Si bien la Alquimia se puede considerar como una práctica protocientífica, y fue de algún modo "predecesora" de la Química moderna, esto es en realidad sólo un aspecto superficial y simplista, ya que no era meta fundamental de la Alquimia descubrir y explicar conocimientos objetivos acerca de la materia como en el caso de la Ciencia Química. Además, el método alquímico no era un cuerpo teórico, sino que simplemente se valía de algunos principios químicos que no se conocían en la época pero que se descubrieron casualmente sin saber su funcionamiento mecánico, y por lo tanto, no puede decirse que fue un "intento de Química". Cuando algunos alquimistas se deslindaron del significado filosófico de la Alquimia y de su propósito espiritual, y se centraron en los métodos estrictamente materiales y mecánicos, surgió así la llamada arquimia, gracias a la cual se impulsó el desarrollo de la Química, misma que tuvo sus inicios cuando se ampliaron los métodos y los objetivos.

En general, la Alquimia trata sobre las fuerzas sutiles de la Naturaleza así como de las propiedades de la materia en las que la misma naturaleza es un conocimiento secreto, tradicional e iniciático, estudiado bajo tres aspectos distintos: cósmico, humano y terrestre, tipificados como azufre, mercurio y sal y destinada a la consecución de la transmutación de los metales viles en oro, es decir, la transformación de lo imperfecto a lo perfecto. Es secreto porque jamás se divulga la naturaleza real de los cuerpos llamados Prima Materia como lo son el Fuego Secreto y el Mercurio Filosófico, Agua Mercurial o Agua Viva; tradicional, porque no sustenta ninguno de sus principios en teoría científica alguna; e iniciático porque se requiere un magisterio directo, el contacto del maestro con el discípulo.

A diferencia de la Química, la Alquimia es una doctrina filosófica y Ciencia Sagrada a la cual no cualquier persona puede acceder y sólo unos pocos, los mejores en Cuerpo Mente y Espíritu, son elegidos para llevarla a últimos términos. Se revela generalmente en sueños y se encarga de emprender un proceso transformativo el cual conlleva al perfeccionamiento físico, mental y espiritual del adepto, a través de las experiencias del simbolismo mineral y de los procesos alquímicos que dejan su marca trascendental en el inconsciente del alquimista, cuya consecuencia secundaria y accesoria sería la transmutación material de los metales. Dichos procesos simbólicos son arquetipos y principios universales que ya están contenidos en el inconsciente colectivo. La Alquimia, su estudio y práctica, tienen que ver más con una cálida creación poética que con la fría precisión de una técnica. Los esfuerzos de la Alquimia medieval tenían en muchos casos el carácter de actos religiosos. Representan, por así decirlo, un ritual religioso, llamado a expresar la inserción eterna e inalterable del hombre dentro del Orden Natural escalonado jerárquicamente, y a poner objetivamente ante sus ojos el proceso de transformación y evolución de la materia química por vía de una profunda experiencia de sí mismo. Se trataba, por tanto, no sólo de un proceso químico-material sino también de un proceso espiritual y místico en el que el alquimista estaba incluido como mediador y en el que se esforzaba por redimir su propia "chispa de luz" divina que residía en su cuerpo material, lo que en opinión de los alquimistas sólo podía ocurrir deo concedente, es decir, con ayuda de la gracia de Dios. A pesar de lo que algunas pseudo-escuelas espiritualistas enseñen, la realidad material también es indispensable para la práctica alquímica puesto que la Alquimia no ve en la Materia y el Espíritu cosas separadas sino partes indisolubles de un todo, por lo que, estrictamente hablando, no se puede llamar "Alquimia" a un proceso meramente espiritual.

Alquimista. Filósofo y Servidor del Fuego Sagrado. Todo aquel que opera en Cuerpo, Mente y Espíritu para realizar la Gran Obra a imitación absoluta de la Naturaleza. Individuo que practica la Alquimia y que puede ser, de acuerdo con sus prácticas, adepto o gran iniciado, y quimista, variante empírica. Durante la Edad Media hubo en Occidente gran cantidad de personas que buscaron la obtención de la Piedra Filosofal para enriquecerse, esta profusión de individuos que se autodenominaban "alquimistas" queda claramente reflejada en unas palabras destinadas a ellos por el cronista alemán del siglo XIV, Franz Gasmann, en su Examen alchemisticum: "Casi todo el mundo quiere ser llamado alquimista; cualquier vulgar idiota, el joven y el viejo, el barbero, la anciana, un consejero chistoso; el monje tonsurado, el sacerdote y el soldado". No obstante, tal y como señala Mircea Eliade en Herreros y Alquimistas, el adepto, el iniciado..., el alquimista persigue el oro pero como búsqueda de una esencia espiritual. Así, "el alquimista no hace más qe acelerar el crecimiento natural de los metales".

Alquimista de Flers. Reciben este nombre los adeptos Nicolás de Grosparmy, Nicolás Valois y Pierre Vicot, quien se calificaba a sí mismo "capellán y servidor doméstico del señor de Grosparmy (conde de Flers)". En 1420 intentaron unificar sus esfuerzos para lograr encontrar la Piedra Filosofal y, a tal fin, montaron un laboratorio en el castillo de Flers. No sabemos a ciencia cierta si tuvieron o no éxito, pero dos de ellos nos dejaron sendas obras relatando las investigaciones que realizaron: Los cinco libros o Llave de los secretos, de Valois; y El tesoro de los tesoros, de Grosparmy. De los tres, el más interesante es Valois quien, según Fulcanelli, dedicó sus últimos años a la redacción de las obras destinadas a moldear la educación científica de su hijo, conocido sólo con el epíteto de "piadoso y noble caballero", al que Pierre Vicot dispensaba instrucción iniciática oral. Su obra, Los cinco libros, comienza con un consejo a su hijo: "En el nombre de Dios todopoderoso, sabe, hijo mío bienaventurado cual es mi intención por los extremos que a continuación declaro. Cuando, en los últimos días de mi vida, mi cuerpo esté presto a ser abandonado por mi alma y no haga sino esperar la hora del Señor y del último suspiro, es mi deseo dejarte como testamento y última voluntad estas palabras, por las cuales te serán enseñadas muchas cosas hermosas relativas a la muy digna transmutación metálica... Por eso te he hecho enseñar los principios de la filosofía natural, a fin de hacerte más capaz para esta santa ciencia".

Al-Razi. Alquimista árabe del siglo IX. (Ver: Razes).

Alsebris. Nombre que recibe la piedra de fuego, la materia convertida al rojo en las primeras operaciones alquímicas.

Alsech. Uno de los nombres dados por los alquimistas al alumbre.

Alselat. Denominación alquímica del cobre calcinado.

Alsufir. Color que toma el Magisterio al final de las operaciones, rojo brillante.

Altacama. Uno de los nombres del oropimente.

Altafor. Denominación del alcanfor.

Altambúes. La Piedra Filosofal alcanza el color rojo tras la última operación alquímica, de ahí que se denomine también piedra encarnada o piedra de sangre humana.

Altara. Ver: cucúrbita.

Altey. Sustancia dulce que se extrae del plomo por medio del ácido acético. Se califica, herméticamente, como Sal de Saturno, al estar el plomo protegido por este planeta.

Altimión. Escorias que deja el plomo una vez calentado en el crisol, y que deben retirarse antes de continuar operando.

Altingat. Es el cardenillo, herrumbre u orín de plomo.

Altinuarum. Denominación alquímica del ácido sulfúrico o vitriolo, que durante mucho tiempo fue considerado por los alquimistas el elemento principal de la materia.

Altofet. Uno de los nombres que recibe el antimonio.

Altus. Autor del Mutus Liber. Se ha pensado que es un anagrama del nombre Sulat, utilizado como pseudónimo por Jacobus Sulat. 'Altus' en latín significa "alto".

Aluach o aluech. Sinónimo de Júpiter o estaño, metal que según los alquimistas se encuentra bajo la protección de dicho planeta.

Aludel. Cada uno de los caños de barro cocido, semejantes a una olla sin fondo, que, enchufados con otros en fila, se emplean en los hornos de Almadén, España, para condensar los vapores mercuriales producidos por la calcinación del mineral de azogue. Los alquimistas árabes utilizaban esta palabra como sinónimo de Huevo Filosófico, o vasija donde se realiza la Gran Obra. Según el alquimista Jabir Ibn Hayyan, conocido en Occidente con el nombre latinizado de Geber, el aludel debe "fabricarse con un vidrio de igual densidad en toda su masa. No sirve ninguna otra sustancia, ni siquiera los mismos metales, pues la afinidad, que tienen los espíritus minerales y metálicos, darían como resultado un compuesto en lugar de dejarlos sublimar".

Aludit. El Mercurio de los Sabios.

Alumboty. Una de las denominaciones del plomo calcinado.

Alumbre. No es el alumbre en sí, sino su sal, la sal-principio de otras sales, de los minerales y metales. También conocido por alsecht, asfor, azub, abneleitem y amentum. Es un sulfato doble de alúmina y potasa. Sal básica y astrigente que se usa para aclarar las aguas turbias, en medicina sirve de cáustico, después de calcinado.

Alumbre alatari. Sal de álcali, resultado de la disolución de un metal alcalino. Los alquimistas utilizaban fundamentalmente en sus prácticas sodio o potasio y agua.

Alumbre alcari. Denominación del nitro precipitado.

Alumbre marino. Es el espíritu húmedo del aire que vivifica a los seres sublunares por el calor que le acompaña.

Alumbre ufurim. Alumbre calcinado.

Alumonodig. Sal de amoniaco.

Alunibur. Luna de los filósofos, su piedra al blanco perfecto. Plata obtenida en la penúltima operación que permite concebir la esperanza de que la obtención de la Piedra esté próxima.

Alunsel. Gotas que caen del capitel del alambique al recipiente de la base.

Alusel. Todo tipo de sustancia que contiene azufre, elemento primordial en las labores alquímicas.

Alusir. Nombre dado por algunos adeptos a la Piedra Filosofal de color púrpura.

Alyanei. Ver: axep.

Alzafar. Cobre quemado o calcinado.

Alzemafor. Denominación alquímica del cinabrio, mineral que fue tomado por muchos como punto de partida de las investigaciones alquímicas, ya que contiene en sí unificados el azufre y el mercurio.

Alzernad. El Magisterio una vez que ha tomado un color rojizo por el paso de las operaciones de putrefacción y destilación.

Amalgama filosófica. Simple combinación química, aún no radical, en la que toman parte el azufre y el mercurio normales.

Amalgamar. Operación que tiene por objeto reunir el Mercurio filosófico, perfeccionado a través de la cocción o digestión continuada al mismo grado de calor sulfuroso; envuelve pero no quema. Para Artephius, es la reunión del mercurio y el azufre (u oro de los sabios) por el fuego. Para el autor del manuscrito 8336 de la Biblioteca Nacional, es juntar a la plata o el oro y hacerlos incorporarse.

Amalgra. Denominación dada al Azufre de los Filósofos, que no es otra cosa que la Piedra Filosofal elevada al rojo y preparada para ser elixir una vez licuada.

Amante del Arte o Amante de la Ciencia. Persona iniciada en Alquimia, que aún es ajena a las labores del laboratorio, y que por lo tanto debe pasar por una primera fase de estudio e investigación antes de poder enfrentarse con los secretos herméticos de los adeptos. Es el estudioso e investigador de la Alquimia, respetuoso y seguidor de sus principios, pero no ha emprendido el Camino de la Gran Obra en el laboratorio.

Amar. Denominación dada al vinagre de los sabios, es decir, al disolvente universal. (Ver: Alkaest y Fuego Secreto).

Ámbar.

Ambrosía. Es un néctar mítico, sustancia de la que se alimentan los hombres buenos o los dioses. Es la leche de la ciencia, sólo accesible al hombre relativamente perfecto. La Alquimia da este calificativo al MErcurio como principio del que emanan todos los demás metales.

Amianto. Mineral blanco o amarillento de textura fibrosa y flexible, que resiste la acción del fuego. Los alquimistas dan este nombre a la Piedra Filosofal por ser resistente a la acción de las llamas más violentas.

Amisader. Denominación de la sal amoniacal filosófica.

Amnis. Algunos alquimistas han denominado así a los manantiales de agua que al pasar y filtrarse por los terrenos calcáreos se cargan de sales alcalinas.

Amogabriel. Uno de los nombres dados al cinabrio.

Amoniaco.

Anacab. Denominación dada a la sal amoniacal de los sabios.

Analogía. Los alqumistas se esfuerzan por reproducir, en su laboratorio a pequeña escala, el origen, el orden del caos existente, y para ello mantienen una perfecta analogía entre lo que ocurre en el Universo y lo que sucede en sus centros de investigación. Así mantienen un total respeto a la Naturaleza, al paso de las estaciones, a los planetas, a la influencia del Sol y de la Luna. Con ello pretenden adquirir el ritmo que impulsa el desarrollo de todos los fenómenos que a su alrededor se producen, de tal forma que cuando puedan conocer y seguir esos ritmos, entonces sabrán encontrar la Piedra Filosofal.

Anatón. Denominación de la sal de nitro, aunque a veces se habla de la espuma o sal de vidrio.

Anatosier. Uno de los nombres dados a la sal de amoniaco.

Anatris. Una de las denominaciones del mercurio común y corriente.

Anatrum. Se conoce de esta forma al vidrio de varios colores, cuya variedad más transparente y lúcida es la empleada para la construcción del vaso filosófico o huevo filosofal.

Ánbar. Palabra de origen sumerio considerada el vocablo más antiguo que existe para designar el hierro, metal empleado por los alquimistas en la antigüedad como materia principal, al considerar que su raíz proviene de las palabras "cielo" y "fuego", es decir, "metal celeste" o "metal estrella".

Anchre. Nombre dado por los alquimistas a la cal por su propiedad de fijar las sustancias volátiles.

Anciano. Los alquimistas designan con esta palabra la mena de los sabios, es decir, la materia pura una vez reducida la ganga que lleva combinada. Para el iniciado Fulcanelli, el anciano es "esta sustancia, a la vez positiva y negativa, paciente que contiene su propio agente, es la base y fundamento de la Gran Obra". En Las Moradas Filosofales, continúa diciendo: "Su nombre tradicional de piedra de los filósofos, retrata con bastante fidelidad este cuerpo para servir de base útil para su identificación. Es, en efecto, en verdad, una piedra porque presenta al salir de la mina los caracteres exteriores comunes a todos los minerales. Es el caos de los sabios en el cual los cuatro elementos están encerrados, pero confusos y desordenados. Es nuestro anciano y el padre de los metales, y éstos le deben su origen puesto que representa la primera manifestación metálica terrestre. Es nuestro arsénico, el cadmio, el antimonio, la blenda, la galena, el cinabrio, el colcótar, el oricalco, el rejalgar, el oropimente, la calamina, la tucía, el tártaro, etc. Todos los minerales, por la voz hermética, le han rendido el homenaje de su nombre. Aún se le llama dragón negro cubierto de escamas, serpiente venenosa, hija de Saturno y la "más amada de sus criaturas". Esta sustancia primaria ha visto interrumpida su evolución por interposición y penetración de un azufre infecto y combustible que empasta el mercurio puro, lo retiene y lo coagula". Por su parte, Limojon de Saint Didier, en Le Triomphe Hermetique, señala: "no debéis ignorar que nuestro anciano es nuestro mercurio".

Ancinar. Denominación del tetraborato sódico, más conocido como bórax, empleado para pulir el vidrio destinado al vaso filosofal.

Andrógino. Sinónimo de Hermafrodita. Ser doble, a la vez masculino y femenino ya que es resultado de la unión de opuestos y que por ello han alcanzado la perfección, convirtiéndose en un solo cuerpo. En el diálogo de El Banquete, Platón coloca en boca de Aristófanes una excéntrica teoría que explicaba el impulso erótico. Originalmente, de acuerdo con Aristófanes, los primeros seres eran andróginos: poseían los dos sexos. "Su corazón alimentaba orgullosos propósitos", en efecto, quisieron elevarse junto a los dioses y ser como ellos. Los dioses para neutralizar su potencia los dividieron en hombre y mujer. Por ello, el hombre y la mujer verían en su unión sexual, un eco ancestral, remoto, de su unión originaria: el acto sexual, la copulación entre el hombre y la mujer es el momento culmen, en el cual vuelven a fundirse de manera física y espiritual, para reconstruir su unidad andrógina perdida. Sin embargo, Aristófanes, para explicar el fenómeno homosexual, en su discurso afirma que no sólo existían seres compuestos de mitades macho-hembra, sino también habían seres macho-macho y hembra-hembra, seres a los que evidentemente no se les puede catalogar como andróginos. Tal descripción extravagante y disparatada fue concebida por Platón con el propósito de ser ridiculizada por los socráticos, puesto que Aristófanes se habia burlado del propio Sócrates. Posteriormente el mito del andrógino fue idealizado y prescindió de los otros seres aberrantes descritos por Aristófanes y constituyó una interpretación metafísica de la sexualidad más romántica. Así, el esoterista italiano Julius Evola, explica por medio del mito del Andrógino que el homosexualismo es metafísicamente una aberración, puesto que tal comportamiento impide la unión suprema y primordial del Andrógino, en la que el hombre y la mujer vuelven a encontrar sus mitades perdidas para completarse y alcanzar así la perfección, la plenitud y la divinidad. Los filósofos herméticos llaman Andrógino a la materia purificada de su Piedra después de haberse realizado la unión de los principios contrarios, macho y hembra. Se representa como un personaje de dos cabezas al que se denomina "Rebis". Nicolás Flamel alude a ello cuando en su obra El libro de las figuras jerolíficas, dice: "Así pues, pinto aquí dos cuerpos, uno de macho y otro de hembra, para enseñarte que en esta segunda operación tienes verdaderamente, pero aún no perfectamente, dos naturalezas conjuntas y casadas, la masculina y la femenina, o mejor, los Cuatro Elementos, y que los enemigos naturales, el calor y el frío, lo seco y lo húmedo, empiezan a acercarse amistosamente unos a otros, y gracias a los mediadores de la paz, dejan poco a poco la antigua enemistad del Viejo Caos (...) Así pues, tienes dos naturalezas ligadas, que han concebido la una de la otra, y que por esa concepción se han vuelto un solo cuerpo, que es el Andrógino de los Antiguos".

Andrómeda. En la Alquimia se emplea la alegoría del combate de Perseo con el monstruo marino Cetus, para liberar a Andrómeda, para expresar el combate del fijo y del volátil durante el tiempo en que la disolución de la materia se vuelve negra.

Andurac. Se trata del oropimente al rojo, denominación del sesquisulfuro natural de arsénico calentado de tal forma que pueda purificar el azufre que lleva, por lo que recibe el nombre de Piedra predicha y Mar repurgado y purificado.

Anerit. Es el azufre vivo o animado, el obtenido de las sales correspondientes, al que se ha quitado toda la inactividad o aletargamiento natural cuando estaba combinado en la naturaleza, y al que ahora se reaviva para conducir a la Obra.

Anetaca. Cuajo, materia fija de los sabios que se extrae del Huevo Filosófico y que sirve para hacer coagular el disolvente universal que se presenta en estado líquido.

Anfiearto. Palabra referida al espíritu de la sal, es decir, al azufre o mercurio que las sales de algunos metales llevan asociados.

Anfir. Nombre dado al Mercurio filosófico.

Anfuca. Azufre fijo e incombustible de los filósofos, que fija el mercurio y hace el elixir apropiado para fijar el oro de los metales imperfectos.

Ángel. La materia volátil de la Piedra. Cuando se produce ese instante es justo cuando su cuerpo está espiritualizado, lográndose la Gran Obra si se materializan los espíritus y sus cuerpos no se espiritualizan. Esta operación es la sublimación filosófica, debiendo considerar que el fijo no se sublima si no es ayudado por el volátil.

Ángulo. De acuerdo con los axiomas alquímicos, el todo tiene tres ángulos en su sustancia: Sal, Azufre y Mercurio; cuatro en su virtud, que son los Elementos: Aire, Tierra, Fuego y Agua; dos como fijación y volatilización; y sólo uno en su raíz, la materia lejana, el Caos.

Aniadín. Palabra tomada como significación de "larga vida" en el lenguaje alquímico.

Aniadum. Gracia que infunde el Espíritu Santo, según la moral de los filósofos herméticos.

Anima. Alma, este concepto está en Paracelso ampliamente equiparado al concepto de "cuerpo sideral": pero también se refiere con él a todo lo etéreo, lo fino y fugaz –como era usual desde siempre en la Alquimia-, y a lo específicamente activo, la esencia de la medicina.

Animador de la Gran Obra. Los alquimistas emplean esta expresión haciendo referencia al Azufre filosófico que revela, por sus acciones, una energía formadora comparable a la del Espíritu Divino. El adepto Fulcanelli señala en Las Moradas Filosofales que "aunque sea preciso atribuir la procedencia del mercurio, para continuar en el orden de las adquisiciones sucesivas, debemos reconocer que al azufre, alma incomprensible de los metales le debe nuestra práctica su carácter misterioso, y, en cierta manera, sobrenatural". Por su parte, Limojon de Saint Didier apunta en El Triunfo Hermético que "ahí reside el gran misterio del arte, pues todos los demás dependen de la inteligencia de éste. Me sentiría satisfecho si me fuera permitido explicaros este secreto sin equívoco, mas no puedo hacer lo que ningún filósofo ha creído que le era permisible. Todo cuanto podéis esperar razonablemente de mí es que os diga que el fuego natural es un fuego en potencia que no quema las manos, pero que manifiesta su eficacia por poco que sea excitado por el fuego exterior".

Animal. Calificativo dado a la materia tras haber sufrido la putrefacción, según el lenguaje alquimista.

Animales. Los alquimistas egipcios ofrecieron en la antigüedad sus secretos a través de una representación simbólica basada en algunos animales, tal y como señala J. Becher en su Oedipus chimicus (1664): "De esta manera el león rojo significaba el sol, el oro; el sapo y el cuervo, la putrefacción; la paloma, el águila y la serpiente eran el león verde, la luna de los filósofos, su mercurio; el antimonio se representaba por el lobo, el dragón por el nitro, el arsénico por la serpiente, y así sucesivamente. Para desentrañar los símbolos de la zoología alquímica hay que conocer y reflexionar acerca de las características de los animales en cuestión...".

Antimonio. Se empleaba como remedio alquímico secreto; también es la denominación simbólica de un determinado escalón en el proceso de transformación. "Del mismo modo en que el antimonio limpia con su chorro el oro y no deja en él impureza alguna, del mismo modo y manera limpia también el cuerpo humano" (de Paracelsus citado por Sticker). Esta "limpieza" se refiere concretamente a la enfermedad como simbólicamente al alma. Limpia, purifica y lava el oro filosófico (azufre), como el antimonio vulgar purifica el oro vulgar. Para Artephius, es el nombre dado a la materia sulfurosa mercurial que forma parte del compuesto filosófico. Por su medio se extrae del cuerpo la magnesia, la plata viva incombustible que es el antimonio y el sublimado mercurial. Para Glauber, es un licor ígneo, el aceite de nitro fijo (salitre fundido con carbón) por deliquio. Trabaja con él tal y como sale de la mina, extrayendo una tintura por digestión. Descantado el menstruo, se añade espíritu de vino rectificado que atrae la tintura a la capa superior quedando el licor del nitro claro como al principio y separado en la capa inferior. También dice Glauber que es el mejor y más cercano amigo del oro, del que se hace buen oro, una buena parte se convierte en oro por digestión, siendo mejor para el uso de la medicina que el oro mismo, ya que el oro que hay en él es volátil, y no fijo como en el oro que muchos preparados medicinales pretenden combinar las virtudes del oro y el antimonio, como el águila celeste de Beguin. Para Mylius, es el aceite de antimonio que disolvería al oro (previamente calcinado y sutilizado) por digestión constante. Pernety lo llama alhofol y casmet. Barlet, tierra metálica, el verdadero semimetal entre los antiguos. Glasser dice que tiene dos azufres, uno muy puro y cercano al azufre solar, el otro es combustible como el azufre común, tiene mucho mercurio metálico fuliginoso e indigesto, pero más cocido que el común y de muy poca tierra crasa y salina. Le Febvre dice que es la reunión de un vitriolo, de un azufre y de un mercurio de la naturaleza del plomo. Artephius dice que es de las partes de saturno. Basilio Valentín dice es el bastardo del plomo, como el bismuto o la marcasita del estaño. El antimonio está entre el estaño y el hierro. Es el gran arcano, la piedra de fuego. También llamado labarson, aitmad árabe, zadda hebreo, altofet. Para Paracelso, es la marcasita del plomo, la minera de oro, cuya principal propiedad es la purgativa. Sendivogius, en su Carta Filosófica, dice que es uno de los tres elementos que más participa de la materia metálica, matriz y vena del oro, seminario de su tintura (los otros dos son el vitriolo y mercurio común). Planiscampy lo llama azufre negro. En árabe se llama asinat. Carolo Musitano, Pyrotechnia, lib. iv, cap. ni, lo hace con recipiente plano y removiendo hasta calcinar, hasta que el humo cesa y el antimonio deviene blanco y amarillento (si se usa sal, se lava con agua caliente), entonces, una vez calcinado o sublimado, se reverbera cuarenta días, deviniendo amarillo, rojo y luego púrpura. Paracelso hace la reverberación con el antimonio mineral tal cual y obtiene la esencia lilii. Se extrae entonces la tintura con el espíritu de vino o de vinagre (como hace Beguin), común o radical; separado el cual se circula con espíritu de vino, así se tiene la tintura de antimonio; si lo que se quiere es el aceite, hay que evaporar el disolvente y destilar. Basilio Valentín escribió un tratado médico-alquímico sobre este metal titulado: El Carro Triunfal del Antimonio.

Antimonio de los Sabios. Materia prima extraída directamente de la mina que no es propiamente mineral y menos aún metálica, pero que pese a no tener parte de esas dos sustancias, tiene su medio entre una y otra. No es, sin embargo, corporal, puesto que se trata de algo volátil. No es en absoluto espíritu, pues se lima en el fuego como un metal. Según Fulcanelli, "el antimonio representa la penúltima etapa del alquimista". Simbólicamente se representa mediante el lobo. La investigadora del siglo XVIII Ketima Vere considera el antimonio un elemento fundamental. "Los materiales que componen el Opus son: tártaro, azufre, amoniaco, vitriolo, nitrato, alumbre, y en el centro, el antimonio, el elemento básico del que se dice que es el mayor veneno y el remedio más eficaz". Por su parte, el Dr. Stolcius von Stolcenberg, en su Viridarium Chymicum, dice: "Para la purificación del oro (el rey), se hacía una aleación de las impurezas del antimonio, que se añadían a la fundición. Como el antimonio atrae y consume lo impuro, se le llamaba imán de los sabios, lobo de los metales y también baño del rey".

Aob. Ver: Azoth.

Aphebriok. Azufre de los filósofos.

Aphrodisio. Los adeptos dan este nombre a la materia cuando se encuentra en estado "Venus", pues adopta el tono anaranjado de esta diosa.

Aposición. Expresión utilizada para indicar que es preciso seguir cociendo el mercurio para que pase del color blanco al limón, posteriormente al naranja, y por fin al rojo, gracias a la digestión del mercurio filosófico.

Aqua permanens.

Aquafort. Un precipitado que se utilizaba frecuentemente en el proceso alquímico.

Aracap. Denominación dada al Águila de los filósofos.

Árbol. Se denomina así a la Materia de la Piedra. El Gran Árbol es su Mercurio, su Tintura, su Principio, su Raíz.


Árbol de la Luna. Primera operación clave del proceso alquímico que tiende a alcanzar la Pequeña Obra, el Magisterio Menor, por el que se llega a este árbol, piedra blanca que transmuta los metales imperfectos en plata.

Árbol de la plata. El Magisterio al blanco o la materia tras la fase de putrefacción.

Árbol de la Vida. Los alquimistas denominan de esta forma al elixir o medicina común de los tres reinos, panacea universal capaz de curar todos los males e incluso de resucitar a los muertos.

Árbol del Sol. Segunda operación para la consecución de la Gran Obra, que proporciona la Piedra Filosofal y la posibilidad de transmutar los metales imperfectos en oro.

Arcana Arcanissima. Obra escrita por Michael Maier, traducida al español como Secretos secretísimos.

Arcano. Misterio oculto. Según Paracelso, ese término debe entenderse como una sustancia incorporal, inmortal, muy superior a los conocimientos  de los hombres y su inteligencia. (Ver: Arcanum).

Arcanum. (Plural, Arcana) Secreto. Paracelso llama Arcana a todos los llamados "remedios secretos", cuya acción se manifiesta en el extracto de las virtudes secretas que son inherentes a las distintas hierbas, minerales metales, etc.; se reconocen mediante un especial saber y se consiguen y obtienen a través de un procedimiento especial. Los Cuatro Arcana son: 1. Prima Materia. 2. Lapis Philosophorum. 3. Mercurius Vitæ. 4. Tinctura.

Archimagia. Parte de la Alquimia que enseña cómo transmutar el mercurio en oro.

Armiño. Mamífero que dentro de la filosofía alquímica representa el Mercurio filosófico, señalando con nitidez absoluta un producto sublimado que la adición del azufre o fuego metálico contribuye a hacer brillar. Para Fulcanelli, el armiño representa en el esoterismo del Arte Sagrado, con su pureza y blancura "un emblema expresivo del mercurio común unido al azufre-pez en la sustancia del Mercurio filosófico".

Armoniac. Sal o ácido que se encuentra en armonía con los componentes del Magisterio.

Arnaldo de Villanueva.

Arnau de Vilanova.

Arquelao. Figura mitológica griega, hijo de Temeno y descendiente de Heracles, que defendió al rey de Macedonia, Ciseo, salvándose de sus enemigos en un solo combate. Simboliza para los alquimistas el principio y la forma de ejecutar el Arte para alcanzar la Piedra Filosofal.

Arqueo de la naturaleza. Aquello que pone a la naturaleza en movimiento, disponiendo los gérmenes y si-mientes de todos los seres para producir las especies.

Arquimia. Un análisis histórico y filológico de los textos demuestra que Alquimia y arquimia significan exactamente lo mismo. La diferencia entre las dos palabras es simplemente de tipo gramatical y surgió con la traducción de tratados latinos o árabes al griego medieval. Primero apareció la trasliteración alkhmeίa a partir de las formas alchemia o Al-kīmiyā'. En ese momento se dejó notar un fenómeno fonético habitual en la Edad Media que implicaba la transformación de l en r. De esta manera surgen en el Sur de Italia las variantes arkύmia y arkhmia. Hay constancia de su asimilación desde comienzos del siglo XIV en dialectos como el florentino, napolitano, piamontés y pisano. Alchimia y archimia fueron empleados como términos equivalentes en Italia durante las dos centurias siguientes. Con el paso del tiempo surgieron peregrinas interpretaciones etimologistas en la región ítalo-griega que intentaron justificar estas diferencias gramaticales. Por ejemplo, Juan Canabutzes (s. XV), autor originario de la isla de Chios, pensó que Archimia era una forma simplificada de la expresión latina ars chimiæ (arte o técnica chímica): "Llamo chymia (gr. cumίa ) a la técnica que ciertos Italianos, con un barbarismo, denominan archimia (gr. άrkύmia ), en tal caso ellos parecen decir arte chimico (gr. arte cύmia ), o lo que es igual, técnica chymica (gr. tέcnh thV cumίaV )".

El italiano Lodovico Ricchieri (1460?-1525) dio a entender que arquimia era una forma abreviada que los griegos utilizaban para decir άrgύrou chmeίan en referencia a la conversión de un metal en plata, mientras que alchimia aludiría a la transmutación en oro.

Abundando en este género de raíces ficticias, el monje veneciano Panteo (s. XVI) confeccionó su propia etimología al asegurar que archimia provenía de la unión de dos palabras griegas: άrcή (principio) y mίa (uno). Este autor la empleaba para nombrar a un extraordinario arte de la transmutación cuya acción estaría por encima de los procedimientos menores, llamados "particulares".

La literatura esotérica del siglo XX también ha endosado significados peregrinos a la palabra arquimia. El más célebre se debe al anónimo Fulcanelli para quien los arquimistas: "...cultivaban la ciencia de los «pequeños particulares», según la expresión un tanto desdeñosa de los alquimistas para designar a aquellos colegas indignos del filósofo", unas líneas antes asegura que: "...la finalidad que perseguían presentaba alguna analogía con la de los alquimistas, pero los materiales y los medios de que disponían para alcanzarla eran únicamente materiales y medios químicos. Trasmutar los metales unos en otros; producir oro y plata partiendo de minerales vulgares o de compuestos metálicos salinos; obligar al oro contenido potencialmente en la plata y a la plata en el estaño a transformarse en actuales y susceptibles de extracción, tales eran las metas que se proponía el arquimista". Fulcanelli contradice a Panteo, que elevaba a la arquimia por encima de experimentos particulares, aunque ambos autores comparten el haber hecho volar su imaginación para inventar un significado que les sirvió para organizar a su manera lo que les parecía alquímico y lo que no.

Arquimista. Practicante de la arquimia. Realiza operaciones químicas siguiendo los textos alquímicos al pie de la letra y busca obtener la transmutación metálica o la Medicina Universal, con ánimo de lucro. También entran en esta definición aquellos que lo hacen con desinterés y con ánimo filantrópico, pero sin entender el verdadero objetivo de la Alquimia. (Ver: sopladores).

Arroyo de los Sabios. Río que nace en la Fuente de Agua Viva, que conduce hasta el mar de los filósofos que rodea el mundo. Limojon de Saint-Didier afirma que "la mujer apropiada a la piedra y que debe únírsele es esa fuente de agua viva cuya fuente, toda celeste, que tiene particularmente su centro en el Sol y en la Lunca, produce ese claro y precioso arroyo de los sabios que discurre hasta el mar de los filósofos, el cual rodea todo el mundo".

Arsénico. En los tratados anteriores al siglo XVI, la palabra arsénico era empleada por los alquimistas para designar su propia sal. Como mineral aparece muy raras veces en estado nativo, y casi siempre lo hace combinado con azufre, rejalgar y oropimente. De ahí su gran importancia para la Alquimia. Durante la Edad Media se empleó como base para la realización de la Materia Prima a partir de la cual intentar elaborar la Obra. El alquimista Andreas Libau (1606) asocia el arsénico con la figura simbólica del cisne, sustituyendo así a la representación animal de los alquimistas egipcios, que era la serpiente. Según Alberto Magno, es de la misma naturaleza que el azufre, los dos tienen de rojo y de blanco, pero en el arsénico hay más humedad y al fuego se sublima más lento que el azufre. Puede unir su principio seco al del azufre, se atemperan entre sí y una vez unidos se separan fácilmente, siendo suavizada su tintura por esta unión. Como Alberto Magno habla de los tres componentes de la materia, poniendo al arsénico como uno de ellos, hay quien lo ha comparado con la sal paracelsiana. Según Geber, tiene mucho mercurio y puede ser preparado como él; su espíritu oculto se llama elixir blanco, como también se llama al del azufre. Es único y se puede mezclar con la sustancia ígnea de donde sacamos el elixir rojo, se une a los metales fundidos y los purifica. Para Pernety, es el mercurio de los sabios y la materia de la que se extrae. Para Filaleteo, es la materia en putrefacción, la que blanquea al oro, también llamada arsag. El arsénico es un metaloide de color y brillo semejante el hierro colado, agrio y volátil a 300° C, sin fundirse, sus ácidos son venenos violentos.

Arsénico amarillo. Sulfuro de arsénico amarillo u oropimente; está compuesto de dos partes de arsénico y tres de azufre.

Arsénico filosófico. También conocido como aquala o arfar. Designa en química antigua al polvo de cuerpos, los cuerpos metálicos. Pernety lo llama cal y es la materia en la disolución.

Arsénico rojo. Sulfuro de arsénico rojo o rejalgar; está formado por una parte de arsénico y una de azufre.

Artephius.

Arte regia. En la Edad Media y a partir de la idea de la decadencia del individuo en la Naturaleza y de la Naturaleza en sí misma, el alquimista buscaba alcanzar la reintegración del hombre a su dignidad primera; de ahí que se utilice la denominación "arte regia" para calificar el deseo de encontrar la Piedra Filosofal para llegar a una vida mística, dichosa y próxima a los dioses.

Arte sagrado. Arte inmemorial que utilizaron los egipcios y que, recogido por los árabes, retornó a Occidente con el nombre de Alquimia. También era denominada "Arte Sacerdotal".

Arte separatoria. Tienen tres partes u obras. La primera es química-analítica, de descomposición de un mixto, con separación de los componentes de magnetismo obstaculizante. La segunda obra es químico-alquímica, analítico-sintética, para la purificación alquímica de los principios activos. La tercera obra es alquímica-sintética, y consiste en la unión indisoluble de los principios activos.

Artifex inopere. Es todo aquel agente que en colaboración con el alquimista trabaja desde dentro, justo en el centro de la Obra, para llegar a la meta final.

Artificio. El secreto de los secretos, el "algo" desconocido que marca la línea exacta de separación entre lo que es la ciencia alquímica y lo que representa.

Artimón. Vocablo tras el que subyace el nombre del "Tema de los Sabios". Proviene del griego, ardemon: "flor"; y los alquimistas defienden que la Materia Prima es la flor de todos los metales.

Asación. La cocción lineal y continuada, destinada a la consecución del huevo alquímico, exige una doble rotación de la misma rueda. Asación es la segunda rotación, aquella que se caracteriza por su sequedad, que produce un terminado del contenido del huevo calcinado, granulado.

Ashmole, Elías. Anticuario, astrólogo y alquimista inglés (1617-1692), autor de varias obras que agrupan el pensamiento de los filósofos herméticos ingleses anteriores a él, como el Tratado químico británico y la Exposición de los secretos de la ciencia heráldica. Estudió el arte de la Alquimia con tres rosacruces, John Moore, John Booker y William Lily, con los que fundó una sociedad de estudios históricos. En 1646 fue admitido como masón en la logia de Warrington, Lancastershire. Según el estudioso André Nataf, Ashmole fue posiblemente uno de los primeros intelectuales en ser aceptado en el seno de la francmasonería.

Asno. Los alquimistas ven en el asno un demonio de tres cabezas que representan el Mercurio, el Azufre y la Sal. Unidos forman los tres principios materiales de la Naturaleza y una de las cualidades que debe tener el alquimista, la tozudez.

Astronomía terrestre o inferior. Denominación dada a la Alquimia en la antigüedad, que asimilaba las diferentes fases del proceso alquímico a los planetas y a los signos del Zodiaco. Pernety, en su Dictionaire Mytho-Hermétique (1787), habla de ello y considera las siguientes relaciones: Calcinación-Aries; Cristalización-Tauro; Solidificación-Géminis; Disolución-Cáncer; Disgregación-Leo; Destilación-Virgo; Sublimación-Libra; Separación-Escorpio; Solidificación Ceruminosa-Sagitario; Fermentación-Capricornio; Multiplicación-Acuario; Dispersión del Lapis-Piscis. Asimismo, el alquimista Sir Geroge Ripley ofrece un gráfico conocido como "La rueda de la astronomía inferior" incluida en Theatrum Chemicum Britannicum (1652) de Elías Ashmole, dentro del apartado Compound of Alchemy, con doce puertas, signos del Zodiaco, que deben girarse tres veces de tal forma que la materia tenga que recorrer necesariamente tres veces el Zodiaco alquímico hasta que los cuatro elementos hayan pasado a la homogeneidad de la tintura.

La rueda de la astronomía inferior de Geroge Ripley,
incluida en el Theatrum Chemicum Britannicum (1652) de Elías Ashmole dentro del apartado Compound of Alchemy
Astruc, Jean. Médico de Luis XV que vivió entre los años 1684 y 1776, autor de un libro titulado Memorias para servir a la historia de la facultad de medicina de Montpellier, en el que se refiere a una casa existente en una ciudad del sur de Francia que había pertenecido a Arnau de Vilanova, donde podían verse esculpidos en la puerta dos bajorrelieves que representaban un león en actitud rugiente y un dragón que se mordía la cola, emblemas de la Gran Obra.

Atalanta Fugiens. Obra alquímica compuesta por el alquimista Michael Maier, impresa en 1618 por Jerónimo Gallerus con edición de Juan Teodoro de Bry, y se dedicó a los miembros del consistorio imperial de Mühlhausen, especialmente a Cristóbal Reinhart, jurista y conde palatino. Se trata de una obra de arte en el que se asocian imágenes, texto y música con el fin, según Maier, de abrazar a la vez los tres objetos de los sentidos más espirituales, a saber: la vista, el oído y la inteligencia misma.

Atanor. Horno alquímico donde se hacen las cocciones de la Materia Filosófica. Se trata posiblemente del principal instrumento de investigación del alquimista. Allí se van a ir produciendo, una tras otra, las diversas operaciones que conducen a la consecución de la Obra. Según los grabados que figuran en los textos alquimistas, el atanor está representado por una especie de torreta. El fuego asciende por un embudo sobre el que se encuentra el fuego alquímico. Los alquimistas le otorgan una cierta similitud con el cuerpo humano; por ejemplo, se dice que el fuego de uno equivale a las fuerzas eróticas del otro, y que la ventilación puede tomarse como símbolo de las influencias exteriores. Raimundo Lulio, en su obra Elucidación del Testamento del atanor, indica lo siguiente: "Nuestro hornillo se compone de dos partes cuyas uniones deben quedar perfectamente ajustadas; hay que cerrarlo bien con la cubierta; cuando ya tenemos el hornillo con su montera, debemos hacer una abertura en el fondo, para que el calor del fuego pueda respirar. El precinto de las uniones de nuestro hornillo se llama sello de Hermes. Hay dos matraces unidos a su alambique, de idéntico tamaño, capacidad y forma de cuello, en los que el pico de uno entra en el vientre del otro para que por los efectos del calor, lo que hay en uno y otro lado ascienda a la parte superior y por los efectos del frío descienda al vientre. Hijos míos, si no sois duros de oído, ya conocéis nuestra nave". Por su parte, Oswald Croll (1647) ofrece la siguiente descripción en su Tesoro Químico: "Era un gran horno triple | provisto de vasos varios | y cada uno de ellos estaba en su lugar; | en su interior se encontraba un caos o un don divino | semejante al mundo entero | y en el centro de los vasos podía verse una tierra | regada de pequeñas y claras fuentes | con colinas y rocas salinas con sus frutos. | Las aguas bramaban | en el centro | como el inconmensurable mar. | El horno | estaba hecho según tres movimientos perpendiculares, | un horno triple | pero un horno único".

Atwood, Mary Jane. Escritora inglesa de la segunda mitad del siglo XIX, autora de una obra sobre Alquimia titulada A suggestive enquiry into the hermetic mystery, en la que habla de sus experiencias sobre esta ciencia; después de describirla se dedicó a buscarla en las librerías para destruirla, ya que opinaba que el hombre no está preparado para conocer el significado hermético de las cosas. Hija de un apasionado por el estudio de los filósofos de la antigüedad, Thomas South, quien le enseño a leer latín y griego, se dedicó a recopilar y a estudiar los diferentes textos alquímicos, (aunque como dice Jacques Sadoul: "sin llegar a pasar nunca a la práctica") cuya enseñanza plasmó en la obra citada. Su tratado, del que consiguió recuperar y quemar casi todos los ejemplares, ya que consideraba que había revelado en él más de lo que la tradición hermética permitía, estaba hecho, según relata Burland en su libro, El saber oculto de los alquimistas, de una serie de textos, fuentes y períodos diversos. "Su novedad la constituían los documentos que ofrecía. Encontramos en él traducciones de textos antiguos que Miss South (tomó su apellido de Atwood al casarse con un reverendo de tal nombre) se ocupó de relacionar entre sí mediante análisis críticos, de manera que formaran un conjunto coherente... Esta obra es una excelente guía que permite al lector percibir la unidad de pensamiento en la enseñanza hermética tanto antigua como medieval. En muchos aspectos, South parece haber presentido el estudio psicológico que, un siglo más tarde, debía consagrar a C. G. Jung a la Alquimia. Se le había manifestado claramente que los alquimistas no tenían más objetivo que llegar a ese estado de iluminación en el que constituyendo una unidad con el Universo, se sentían en unión estrecha con Dios".

Audirac. Sustancia material y espiritual de extrema rareza y radical belleza cuya fuente proviene de un lugar entre Francia y España y que puede extraerse de las minas de una "gorda sierra". De color blanco (albedo) y negro (nigredo) en la superficie pero que revela su verdadero color, el Rojo del Cinabrio (rubedo), ante el verdadero artista. Puede ser encontrada con la ayuda de una cabra. Es efecto de la Piedra y Piedra en sí misma. Puede dar vida, convertirla en oro y causar locura. Descubierta por Von Hohenheim mientras bebía hidromiel, el blanco y el negro en ella reflejan las fuerzas intrínsecas de opuestos, la dualidad y ambivalencia en constante lucha que tienden a destruirse mutuamente hasta que, con esfuerzo del alquimista, él y ella encuentran el equilibrio y la perfección en el Rojo.

Aurach, Georges.

Aurifex. En 1205, un grupo de catorce eruditos se reunieron en París siguiendo la doctrina del libre espíritu. Su jefe, Guillermo, llamado Aurifex, se declaró alquimista. Interrogado por un sínodo, fue encontrado culpable de herejía y condenado a morir en la hoguera. La noche siguiente a su ejecución se apareció a una monja a la que atormentó contándole que había sido muy bien recibido en el infierno.

Aurora Consurgens.

Aurora Naciente. Primer manuscrito sobre alquimia conocido en Occidente, que apareció en 1480 con abundantes miniaturas.

Aurum nostrum non est aurum vulgi. Frase latina que significa, "Nuestro Oro no es el oro vulgar", haciéndo referencia al Oro de los sabios.

Aurum potabile. Oro líquido. En la Alquimia, el oro es el supremo elixir. Puede, por una parte, transformar metales no nobles en oro y es, por otra parte, un rejuvenecedor elixir de la vida. "Este elixir del oro transforma cada cosa en aquella a la que se incorpora, y… limpia y mantiene limpio el cuerpo humano… Su fuerza arcánica supera todo veneno" (citado según Sticker, Paracelsus). Johnsonius lo llama cheizi. Se hace por la reducción del azufre de oro en un licor rojo. Hay que digerir el azufre del oro (obtenido con el aceite incombustible de los filósofos endulzado, se destila y cohoba hasta pasar todo en licor rojo.

Avatamsaka Sutra. Texto budista indio del siglo II, considerado por los alquimistas un clásico exponente del avance de la ciencia alquímica en la India, ya que en él hay una referencia al arte de la transmutación de los metales en oro: "Existe un jugo conocido como Hataka, del cual un liang puede transformar mil liang de bronce en oro puro".

Ave de Hermes. Nombre que dan los filósofos herméticos a su mercurio sublimado en flores blancas o en tierra muy ligera. Mercurio de los Filósofos.

Avicena.

Ayudantes.

Azecir. Vitriolo filosófico.

Azimar.

Ázoe. Nitrógeno.

Azogue. Mercurio.

Azoth. Un retrato del año 1567 muestra una mano de Paracelso descansando en el pomo de una espada que lleva la inscripción "Azoth". De los versos al pie de la ilustración puede deducirse que aparentemente Azoth era la denominación de un remedio secreto, una especie de elixir vital, un remedio infalible, un alexipharmakon (antídoto). Según una antigua tradición, se trataría de un polvo blanco de propiedades tan milagrosas que Paracelso siempre lo llevaba consigo en una cápsula en el pomo de su espada. Se supone que ése sería el motivo de que no quisiera separarse de su espada ni siquiera de noche. Azoth es también la denominación secreta de Mercurius, que se extraía de determinados materiales –una medicina universal que incluía en sí las virtudes de todas las otras–. De ahí que Azoth fuera también una denominación para la Lapis Philosophorum, "La Piedra Filosofal". Azoth es un spiritus animatus, un espíritu animado. Aparece ya en la filósofa cóptica María la Judía (Mencionada ya por Olimpiodoro en el siglo VI) y en el alquimista Geber (Al Djabir, alquimista árabe del siglo VIII; también se le llama Alfa-Omega Zeus, Theos). Para Arnau, es lo que nace del fuego y el agua y su mercurio sirve para blanquear el latón. Para Flamel, es preciso hacer dos partes del cuerpo coagulado, de las cuales una servirá de Azoth para lavar y modificar a la otra, llamada latón, que es necesario blanquear. También es idéntico para Morienus y para Pernety, quien también lo llama jabón, con lo que los alquimistas blanquean el latón. Para Planiscampy, el mercurio del azoth es un medio de unión de las partes. Para los químicos vulgares, es mercurio precipitado común de color amarillento parecido al oro. Para el Trevisano, es blanco y seco, del cual se saca la plata viva y el azufre filosófico por fuerte ignición, le llama quintaesencia astral, siervo fugitivo, espíritu animado, ethelia, auraric... El Azoth, "Mercurio" doble de los filósofos, hermafrodita, es el protagonista a lo largo de los distintos ciclos que ha de superar, también llamados Regímenes. Agua o espíritu vital de los metales.


Azufre. Principio activo y masculino de la Materia. Para Alberto Magno, es el padre de los metales, la simiente. El azufre solo no puede engendrar. Contiene tres principios húmedos. Uno aéreo e ígneo, que está en las partes externas por la volatilidad, se evapora fácil y consume los cuerpos con quien contacta, no resiste al fuego, es combustible, calcina la sustancia del metal con el cual se calienta, es inútil. Un segundo principio, flemático o acuoso, debajo del anterior, moja los cuerpos, es inútil, no engendra. Y el tercero, que es radical y fijo, adherente a las partes internas, penetra en ellas, sutil, es el que vale. Sublima muy rápido y consume todos los cuerpos menos el oro. Su espíritu oculto es el que se busca para teñir como perfectos los imperfectos, este espíritu se llama agua o mercurio. Bacon, en Speculum alchemiæ, lo usa para la transformación por cocción de las partes grasas de la tierra. D'Espagnet lo llama minera de fuego celeste, de color rojo, fermento, principio activo, mercurio es pasivo, el macho, su oro en potencia. Para Filaleteo, está en la misma materia que el mercurio, la sal se manifestará por el arte, de color rojo. En el manuscrito 2151 de la Biblioteca Nacional se dice que se saca del metal ayudado por el mercurio y aparece cuando el mercurio se congela en ellos, luego se sublima y lo que sube es el azufre. Tras inhumaciones y destilaciones se desatan de su terrestreidad. Paracelso lo llama chybur. En la química antigua designaba a toda materia inflamable. El Trevisano, que lo llama servidor rojo, contiene las mismas características que el mercurio sublimado al rojo. Para Basilio Valentín es el aceite bendito, piedra llevada al blanco o al rojo, aceite incombustible. Fluye y se funde al fuego como aceite coagulado o mantequilla, rojo, es lo que da el color. Para Pernety, da calor y siccidad. Para Beguin, en su Tymcinium chymicum, es un bálsamo oleaginoso y viscoso que conserva el color de las cosas inflamables y aglutinante de los extremos contrarios. Se asocia a los conceptos de vegetación, aumento y multiplicación. Asimismo una de las materias que constituyen el hombre. Químicamente en Paracelso una denominación genérica para todo lo combustible, simbólicamente empleado para lo espiritual en el hombre. La mayoría de las veces en combinación de mercurio ("alma") y sal ("cuerpo").

Azufre de los Filósofos. Llamado también como Azufre invisible o Tintura roja. No es el azufre vulgar. Alberto Magno dice en su Compositum de compositis que es el espíritu del vitriolo romano, es decir, el agua obtenida por su destilación. Su preparación requiere dos libras de salitre, dos de vitriolo romano y una libra de alumbre calcinado, molidas finamente en un mortero.

B

Baba de dragón. Sustancia inmunda de la que se afirma que es a la vez vil y preciosa. De color negro y olor cadavérico. En el segundo prefacio de Las Moradas Filosofales de Fulcanelli, escrito en febrero de 1958, puede leerse: "En nuestra explicación de la escena macabra que ilustra la cuarta clave de Basilio Valentín, hemos hablado de esta materia, simbólicamente designada por el estiércol, que los alquimistas conocen bien, aunque la consideren un deleznable residuo y no hagan de ella el menor caso. Por el hecho de que es difícil no extraer nada de esa materia que resulte de algún valor, a menos que sea con ayuda de nuestra técnica, esas heces ni siquiera han entrado en la clasificación de subproductos utilizables. Sin embargo, es esa sustancia, en apariencia inmunda, la que los filósofos llaman baba del dragón, y de la que afirman que es a la vez muy vil y muy preciosa. De color negro y olor cadavérico, se eleva del fondo de la mar hermética y se extiende a la superficie, como el icor sale de una llaga bajo el aspecto de una espuma infecta, ampollosa y pútrida, que se aplica a recoger alegremente la pareja del Mutus Liber. El alquimista y su  mujer recogen con cuchara ese bodrio grasiento y pimentado que recubre su solución. Tal es nuestro estiércol, que los filósofos designaron con las expresiones de azufre negro, azufre de la naturaleza, prisión del oro, tumba del rey, o por los nombres de latón, cuervo, Saturno, Venus, cobre, bronce, etc., y al que atribuyen las mayores y más raras virtudes. Lo estimaron legítimamente como un real presente del Creador, y afirman que, sin una inspiración del cielo, jamás podría reconocerse en ese magma desheredado y repulsivo de aspecto el Don de Dios que transforma al simple alquimista en sabio, y al filósofo en addepto probado".

Bacon, Roger. Roger Bacon, nacido en el condado de Somerset (Gran Bretaña) en 1214. Comenzó sus estudios en la Universidad de Oxford y los terminó en París, coincidiendo con la época en que Alberto Magno enseñaba públicamente en la plaza Maubert. Más tarde regresó a Inglaterra y a los 26 años tomó los hábitos de san Francisco, dedicándose, entre otros temas, al estudio de la Alquimia y de las Ciencias Ocultas. Dejando a un lado sus invenciones y trabajos sobre óptica, y otras de naturaleza física, química y astronómica, lo cierto es que, tal y como apunta Albert Poisson en sus Cinco tratados de Alquimia, debido a sus conocimientos de Alquimia y ocultismo "sus superiores ignorantes y asustados oir su ciencia, comenzaron a perseguirlo. Clemente IV, que lo admiraba, se mostró impotente para protegerlo, y Bacon hubo de ocultarse de sus superiores". Como otros alquimistas, tuvo una vida significativamente longeva, pues falleció en Oxford a la edad de ochenta años, en una época cuyo promedio de vida no superaba los cincuenta. En su lecho de muerte dijo: "me arrepiento de haberme tomado tantas molestias por la Ciencia". En una obra titulada Espejo de la Alquimia, primer libro escrito en Europa sobre la transmutación de los metales, Bacon dice que la naturaleza es, en sustancia, la que tiende a producir constantemente oro, pero se ve con frecuencia impedida por diversos accidentes que la obligan a producir solamente metales mezclados con impurezas. También dice que la naturaleza del oro es de cuerpo perfecto, compuesto por mercurio puro, fijo, rojizo e incombustible. "El oro es perfecto". En el manuscrito Opus tertium, cuya autenticidad no ofrece duda, y según Jacques Sadoul, "diserta detenidamente sobre la alquimia especulativa que según él, concierne a las propiedades naturales de los cuerpos químicos, y es comparable, por tanto, a nuestra química actual, así como sobre la alquimia operativa que enseña al hombre: Cómo hacer metales nobles, colores y otras múltiples cosas de la mejor calidad y en mayor cantidad tanto a través del arte como a través de la Naturaleza. Esta ciencia es mucho más importante que todas las que la han precedido, pues permite adquirir ventajas mucho más importantes. No sólo proporciona plata y una cantidad de otras cosas útiles para el Estado, sino que tambipen enseña a prolongar la vida humana tanto como lo permitan las leyes naturales". Asimismo, se le atribuyen diversas predicciones, como la que reseña el siguiente texto: "Primero te hablaré de las maravillosas obras del arte y la naturaleza. Después, descubriiré sus causas y sus formas. No hay magia alguna en todo esto, pues la magia es inferior a estas cosas e impropia de ellas. A saber: Se pueden construir máquinas de navegar, barcos enormes para ríos y mares, capaces de navegar sin remos; con ellas puede un hombre solo maniobrar más fácilmente que una tripulación completa. Luego tenemos también los carruajes que pueden moverse sin necesidad de caballos, y a una velocidad colosal; y podemos creer que tales eran los antiguos carros de batalla ccon hoces. Se pueden hacer, además, máquinas voladoras. Un hombre sentado en el centro controla algo que hace batir las alas artificiales de la máquina como las de los pájaros. Se puede hacer un ingenio de pequeño tamaño para bajar cargas pesadas, utilísimo para casos especiales. Pues mediante un aparato de tres dedos de alto y tres de ancho, y aún de tamaño menor, podría liberarse un hombre y sus amigos de todos los peligros de la prisión, y descender y subir. Se podría construir una máquina para viajes submarinos a través de mares y ríos. Alejandro Magno ha utilizado este tipo de artefacto, como sabemos por Ethicus el Astrónomo. Tales cosas ha tiempo que fueran construidas, y aún pueden hacerse en nuestros días, a excepción, quizás, de la máquina voladora". En cuanto a la astrología, Bacon consideraba, como Maimónides, que las Sagradas Escrituras eran fuente básica de la ciencia astrológica, lo que le llevaba a estudiar los astros y sus influencias como una ocupación legítima y nada que pudiera ser tachado de herejía.

Bálsamo. Principio que mantiene la vida en todos los seres vivos; puede ser extraído alquímicamente como remedio. Es originariamente el bálsamo de las momias, que protegía los cadáveres embalsamados de la putrefacción. Tiene una importancia funcional similar a la del Yliaster.

Baño. Para Flamel, es preparar un baño para el sol y la luna, para el rey y la reina. Para Sinesius, es calcinar, teñir, lavar, blanquear, cocer la materia hasta que sea perfecta.

Baño de los reyes.

Baño de vapor.

Baños del astro.

Baño maría.

Baraas.

Barbara.

Barbault, Armand de.

Barbudo.

Bargal.

Barnabás.

Barnaut.

Barón.

Barret.

Bartholin.

Basilio Valentín. (Alsacia, c. ¿1394?) es uno de los más importantes alquimistas europeos del siglo XV. Fue monje benedictino de la abadía de San Pedro, en Erfurt, Prusia, electorado de Maguncia hacia 1413. Estudió Medicina y utilizó el antimonio para elaborar remedios medicinales. Realizó diversas investigaciones sobre metalurgia y amalgamas y describió la forma de preparar el ácido clorhídrico. De sus obras, publicadas alrededor de 1600, destacan El carro triunfal del antimonio y Tratado químico filosófico de los metales y de los minerales. No obstante, la identidad de Basilio Valentín es misteriosa e incierta, habiéndose incluso cuestionado su propia existencia, y es posible que los escritos que se le atribuyan hayan sido elaborados en la última década del siglo XVI.

Basilisco.

Batsdorf.

Bautismo simbólico.

Becher, Johann Joachim.

Becker.

Belin.

Ben Ezra.

Bergbüchlein.

Bergier, Jacques.

Berigard de Pisa.

Bermellón. Cinabrio reducido a polvo que toma color rojo vivo.

Bernardo el Trevisano.

Berthelot.

Besora.

Biblia Hermética.

Biblioteca Philosophica Hermetica. Es una biblioteca privada fundada en 1984 por Joost Ritman, en Ámsterdam, Holanda. No está vinculado a ninguna organización pública. Reúne manuscritos y obras impresas en el ámbito de la tradición Hermética. Hasta la fecha contiene más de 20.000 valiosos libros de un gran valor científico y artístico, sobre Alquimia, rosicrucianismo, gnosticismo, misticismo, esoterismo occidental y aproximadamente 600 manuscritos, de los cuales unos 70 anteriores a 1550. La Biblioteca Philosophica Hermetica se encuentra en el Bloemgracht en el centro de Ámsterdam. Ritman financió su colección de arte a través de su corporación De Ster ("La Estrella"), que produjo vajilla de plástico. Entre 1976 y 1992 Ritman había gastado 95 millones de florines en objetos de arte. Con el asesoramiento del Consejo Neerlandés para la Cultura, el Estado holandes adquirió en 2005 una sección transversal de los libros raros y manuscritos de la Biblioteca Philosophica Hermetica. La compra se refiere a 25 Libros de Horas de los Países Bajos del Norte, 359 manuscritos después de 1500, 44 incunables y 3.961 libros impresos antes de 1800. El Estado pagó casi 19 millones de euros por las obras. Las obras adquiridas por el Estado permanecerán en la Biblioteca y, por tanto, seguirán estando disponibles para la investigación académica. Entre los tesoros de la Biblioteca Philosophica Hermetica están el Corpus Hermeticum publicado en 1471, la primera edición ilustrada de La Divina Comedia de Dante (1481), y De officiis de Cicerón, impreso en 1465.

Bienaventurado.

Binario.

Bismuto. Alberto Magno fue uno de los primeros que habló de él; lo llama marcasita. Ercker lo llama luna im-perfecta; Paracelso, falso estaño. También es llamado excremento metálico, estaño de hielo, plomo ceniciento, marcasita de plomo, antimonio blanco, antimonio hembra, pirita, cenicienta. Basilio lo llama magnesia. Pott, en sus Disertaciones, t iii, disert.vi, dice que es sustancia que se acomoda a los diferentes enigmas de los adeptos. Para Ruland, es más ligero, pálido y común que el estaño. Lo llama también plomo refractario, leproso y no maleable.

Blacina. Muchos metales fundidos juntos.

Blancanieves. Robert Ambelain, en su obra Dans l’ombre des cathédrales, interpreta la narración del cuento de Blancanieves de los Hermanos Grimm de una forma esotérica: “Blancanieves es nuestra virgencita, la minera del oro. Los siete enanos representan el aspecto de la materia mineral en sus siete prolongaciones, es decir, los siete metales. Cada enano tiene, además, el carácter del planeta que lo domina (Alegre es el Oro. Dormilón es la Plata. Cegato es el Estaño. Estornudo es el Plomo. Tímido es el Cobre. Gruñón es el Hierro. Tontín es el Mercurio). Blancanieves (su cabello es Negro, su piel es Blanca y sus labios son Rojos: colores indiscutibles de la Gran Obra), sufre una Muerte aparente tras haber mordido la manzana envenenada por la Bruja, pero al final resucita gracias al Príncipe Azul que es el Azufre Filosofal y se casa con él”.

Blanco. Ver: Albedo.

Blancura capilæ.

Boda. Unión inseparable del fijo y del volátil.

Bodas. Se hacen más de una vez antes del punto perfecto del elixir. Los alquimistas hablan de las bodas de Peleo y Tetis.

Bodas Químicas.

Bonica.

Borel.

Bottger.

Bragadino.

Brahe, Tycho.

Brand.

Bronce de los Filósofos. Cabeza del cuervo. Materia Prima al negro, en la Putrefacción.

C

Cábala de Pitágoras.

Cábala Hermética.

Caballero Desconocido.

Caballo del Sol.

Cabet.

Cabeza de cuervo. La Materia cuando toma el color negro. La Putrefacción.

Cadmio. Materia de la obra. Se llaman también a las partes heterogéneas de esta materia.

Caduceo. Disolvente.

Caduceo.

Cafa.

Cagliostro, Alessandro. Pseudónimo de José Bálsamo

Cal. Arsénico filosófico o materia en disolución, ya que entonces es un gran veneno, más que cuando está lle-vada al blanco. La cal fija lo volátil, por lo que también se le llama ancla. También se le llama cal, a los cuerpos pulverizados.

Cal roja. Materia de la Piedra al Rojo.

Calamina.

Calavera. Entre los alquimistas se relaciona con el contenido de la vida y del pensamiento. También representa la muerte de la materia en la fase negra de la Obra.

Calcinación. En latín, Calcinatio. Proceso que pretende conseguir que el principio fijo venza al volátil. Operación donde el cuerpo imperfecto se une al imperfecto. Primero hay que purificarlo quitándole todo su azufre superfluo, ardiente y combustible, para manifestar lo que hay en su interior. El signo de su perfección (del imperfecto) es un color blanco, celeste, brillante como la plata. Purificación y calcinación por medio del fuego exterior. Según Geber, los objetivos de la calcinación son absorber el agua, hacer las sustancias más estables y solubles al agua, remover los elementos destructivos hasta eliminarlos, y purificar los metales de partículas terrosas. Este proceso ha sido personificado en una mujer de largos cabellos ondulantes como llamas, que aprieta sobre su pecho el disco de la salamandra que vive en el fuego y se alimenta del fuego. En el Rosarium Philosophorum (1550) se lee: “La calcinación es el paso a una especie de ceniza blanca o tierra o cal blanca con la ayuda del espíritu de nuestro Magisterio; se opera por nuestro fuego, es decir con el agua de nuestro mercurio”.

Caldera. La alquimia interna hace del cuerpo humano el caldero trípode en el que se elabora el elíxir de la inmortalidad.

Caldero. La alquimia china consideraba el caldero elemento fundamental para la cocción, y lo relaciona alegóricamente con la Gran Obra. Este caldero corresponde al trigrama kun, la tierra, es decir, al principio pasivo, al receptáculo que es a la vez campo del cinabrio inferior y la base del simbolismo alquímico.

Calor. Acción moderada del fuego.

Camaleón.

Cambriel.

Camino del Camino, El.

Camino de Santiago.

Campanella.

Cáncer.

Canseliet, Eugène.

Caos. Masa informe o confusa llamada "Limbus", materia primigenia del universo antes de recibir forma, Agua Primordial o Primigenia. En Alquimia: materia en putrefacción. El Caos se desarrolla por volatilización, el agua deja ver poco a poco la tierra a medida que la humedad se sublima a lo alto del vaso. Para Sendivogius, es el compuesto agitado, con el agua y el fuego vivificador, por agua y materia. Es acuoso, los griegos le llaman hylé. Es la materia conteniendo todas las formas y sirvió para que todas las cosas fuesen producidas. (Ver: Alkaest y anciano).

Caos metálico.

Caparrosa. Azul: sulfato de cobre. Verde: sulfato de hierro. Blanca: sulfato de cinc. Roja: es una variedad de la verde, roja o amarilla de ocre. En ocasiones se identifica con el vitriolo, siendo el azul, el verde o una mezcla de las dos, la variedad conocida como vitriolo romano.

Caput.

Carbunclo.

Cardis. Ver: hierro.

Carro Triunfal del Animonio, El.

Carta Filosófica.

Casa del pollo.

Casamiento.

Castellot, Jolivert.

Catina.

Cauda pavonis. Cola de pavo real. Representa la sucesión de colores de la Gran Obra.

Cauda vuphis ribicundi.

Causación.

Cayet.

Ceniza. Según André le Bretón, contienen dos sustancias puras, una terrestre y otra ígnea. La primera se convierte en vidrio por la violencia del fuego y la última se disipa en el aire; la ígnea es el principio de la multiplicación.

Cera.

Ceración.

Cerusita. Carbonato de plomo (PbCO3), constituye una de las menas más importantes del plomo. Su nombre procede etimológicamente del latín cerussa, "plomo blanco".

Cetro de bufón.

Chacón.

Chamaim.

Chanfray, Richard.

Chaos.

Chapaty.

Chu.

Cibación.

Ciclo terrestre.

Cielo. Vaso de los sabios. Para Bohme, es la parte vacía del recipiente, donde se hace la circulación.

Cinabrio. Cristal de Sulfuro de Mercurio (HgS) de color rojo brillante.

Cinabrio de los sabios. Mercurio sublimado y purificado, fijado al rojo, al que se llama azufre, entonces es el servidor rojo que dice Bernardo el Trevisano.

Circulación. Repetición de las operaciones para la multiplicación.

Circuncisión.

Cirios Verdes.

Cisne.

Citrinitas.

Clareta.

Clave Universal, La.

Clavícula, La.

Clavícula de la Ciencia Hermética.

Coagula.

Coagulación. Operación hecha por calor no permanente, como las de la obtención de las sales, rudimento de la fijación. Hay varios tipos: coagulación por el frío y por el calor; por el frío permanente y no permanente, por calor permanente y no permanente. Es el vínculo de la composición de los mixtos, que formula el mutuo contacto de las partes. Para André le Bretón, es la operación séptima de la naturaleza que no difiere de la Espagiria, es el grado próximo de la fijación perfecta. Con la fijación, en un vaso, un horno y un fuego, se consigue la unión más o menos fuerte del volátil con el fijo, la conversión del húmedo en seco, la ocultación del humor fluido. Al comienzo de la obra, todo lo que puede llegar a la fijación es cambiado en agua, porque las sustancias heterogéneas no se disuelven en agua y es preciso que las raíces estén puras. Para las soluciones y multiplicaciones hace falta mucha cantidad de raíz volátil (tres partes de volátil por una de fijo (incluso hasta 10 ó 12. El peso no depende también de la perfección del mercurio volátil. (Ver: congelación).

Cobre. Uno de los siete metales nobles de los alquimistas. Se encuentra bajo la protección de Venus y le corresponde el día viernes. Para Roger Bacon, Speculum alchemiæ, es un cuerpo impuro e imperfecto, con un mercurio impuro, inestable, terrestre, combustible, rojo y sin resplandor. Su azufre es igual, le falta fijeza, pureza y peso, tiene demasiado color impuro y partes terrosas incombustibles. También se llama cobre a la mezcla del fijo y del volátil, macho y hembra, corbatum. También llamado braciutn, cháleos.

Cobre amarillo. Latón.

Cocción.

Cockren, Archibald.

Codicioso.

Coeur, Jacobo.

Cogelita.

Cohobación. Destilación repetida de la misma sustancia en el mismo recipiente (ver: Pelícano). Digestión y circulación de la materia en el vaso por la que lo volátil sube a lo alto del vaso y, cayendo, se mezcla, penetra y se cohoba por ella misma con la parte fija que está al fondo, destilar muchas veces para Glasser, volviendo a poner el licor destilado sobre la materia que queda al fondo y destilando de nuevo para abrir mejor los cuerpos y volatilizarlos, o para sacar los espíritus. Según Barnerus, sirve para que lo fijo, añadido el volátil, se haga volátil; para que lo volátil sea fijado por el fijo, para que todo aquello con lo que se hace la abstracción disuelva más y para que de la materia se destruya y haga neutro.

Cohol.

Coincidentia Oppositorum.

Coito Sagrado.

Cola de dragón.

Cola del pavo real.

Coleritium.

Color.

Columna de la Obra.

Combate.

Comindi.

Composición y conjunción de las sustancias físicas y filosóficas. Es el inicio de la tercera obra. Tomar oro potable, el licor espiritual dorado, el aceite incombustible dulcificado de Marte y Venus y la sal del oro. Seguir los cuatro grados de fuego hasta tener la Medicina. Se multiplica con aceite incombustible.

Compositio humana. Paracelso imagina al hombre como un compuesto de los cuatro elementos (tierra, agua, fuego y aire) de los que está formada toda la creación; cada elemento se basa a su vez en tres sustancias, a saber: mercurio, azufre y sal, que, dentro del cuerpo elemental, se convierten en carne y sangre y, como capacidades del cuerpo sideral, en animo, sabiduría y arte. También en este punto el fundamento viene expresado por el misterioso número 7 (= 4+3, ver también Planeta). Pero la compositio humana debe ser entendida también como un compuesto de limus terræ y limus cœlorum; el hombre consta de una parte perecedera y una parte eterna, en tanto pertenece por igual al reino de la Naturaleza y al reino de los dioses.

Compost.

Compuesto.

Compuesto de los Compuestos, El.

Confección. Para Flamel: mezcla del mercurio y azufre en el huevo filosofal (matraz de vidrio).

Congelación. Endurecimiento de lo blando por desecación de la humedad y la fijación del volátil, teñir, fijar. (Ver: coagulación).

Conjunción.

Copela.

Copelación.

Copulación.

Cor.

Corona.

Corrosión. Acción de la sal y el azufre mercuriales, volátiles y muy rarificados. Se advierte en el agua fuerte cuando se le echa azufre mercurial, entonces el agua fuerte pierde toda su igneidad y virtud corrosiva. Esta precipitación se hace por la fijación del azufre volátil, esta fijación por la condensación, la condensación por la refrigeración intrínseca y esta por la adición de lixiviantes.

Córtex.

Cosmopolita.

Cráneo.

Cremación.

Creta.

Criba.

Crisofea.

Crisol.

Crisopeya. Arte de la transformación de los metales en oro.

Cristal.

Cristo.

Cuadrado.

Cuatripartición de la Filosofía.

Cuatro Elementos. Los Cuatro Elementos del mundo antiguo occidental son Tierra, Fuego, Aire y Agua. La Tierra es de naturaleza femenina, fría y seca; el Fuego es masculino, cálido y seco; el Aire es masculino, cálido y húmedo; el Agua es femenina, fría y húmeda. Todas las cosas están compuestas por estos principios elementales, a partir de los cuales se generan todos los demás elementos del universo, y representan así, los cuatro estados de la materia, así la Tierra es el estado sólido, el Agua es el estado líquido, el Aire es el estado gaseoso y el Fuego es el estado plasmático, y en este justo orden va desde el elemento más espeso o material hasta el más etéreo o espiritual, lo que depende del grado de vibración de sus moléculas y partículas. Los Elementos crean la vida y también pueden destruirla; son indispensables para mantenerla pero su furia (en forma de maremotos, terremotos, incendios, tornados, etc.) es de las fuerzas más destructivas de la Naturaleza. Desde la antigüedad clásica, los griegos especularon sobre el origen y causa del mundo, así, Tales de Mileto sostenía que el agua es la sustancia universal primaria; Anaxímenes postulaba al aire como origen del mundo; Heráclito argumentaba que era el fuego; mientras que Jenófanes decía que era la tierra; hasta que finalmente Empédocles atribuye a los cuatro juntos como origen y causa del mundo. Los Cuatro Elementos mantienen una relación intrínseca, de tal forma que la tierra cuando se ablanda se convierte en agua, que al condersarse vuelve a ser tierra, pero al evaporarse por la acción del calor se convierte en aire, y éste, al calentarse en exceso es fuego, que al apagarse, vuelve a ser aire. Alejandro dice en la Turba de los Filósofos: "Cuando hayáis sacado el agua del aire, el aire del fuego, y el fuego de la tierra, habréis hecho toda la Obra". Aristóteles, el químico, dice también: "Es necesario transformar el aire en agua, convertir esta agua en fuego, de este fuego extraer el aire, pues con nuestro Fuego químico y fijado y con nuestra agua se hace el aire, que es preciso convertir en fuego, del cual, y continuando la operación, se hace la tierra y de esta tierra el fuego; así, convertimos los elementos, uno en otro, pues convirtiendo los elementos, se encuentra lo que se busca". Esta relación es abordada por el estudioso del ocultismo Cornelius Agrippa en su obra Filosofía Oculta. La Materia de la Piedra contiene en sí misma estos Cuatro Elementos, que en su estado inicial, el Caos, están revueltos, confusos y desordenados.

Cuatro fuerzas fundamentales del Universo. También llamadas las cuatro interacciones fundamentales, son los cuatro tipos de campos cuánticos mediante los cuales interactúan las partículas. Las cuatro fuerzas fundamentales del Universo son la Gravedad, el Electromagnetismo, la Fuerza Nuclear Débil y la Fuerza Nuclear Fuerte. No es un concepto que se haya desarrollado en la antigüedad, puesto que la Física como ciencia todavía no alcanzaba el conocimiento empírico que hoy posee respecto al Universo, pero los alquimistas contemporáneos dan una gran importancia a los nuevos descubrimientos sobre el Universo y la materia y tratan de incorporarlos a sus métodos alquímicos con el fin de obtener resultados más precisos.

Cuatro propiedades.

Cucúrbita. Retorta.

Cuerpo. Parte fija de la Piedra.

Cuerpo soluble. Según Filaleteo, es de color pardo algo rojizo, sin brillo. Es un cuerpo terrestre que el mercurio ha de lavar y purificar, la minera del mercurio.

Cuervo.

Cusemburgo.

Cydar.

Cyliani.

D

Daura.

Decapitación del cuervo.

De Circulo Physico Cuadrato.

Dedo.

Dee Ashmolean, John.

Delfín.

Delisle.

Delos.

Demócrito.

Denoquor.

Descomposición. Según Alberto Magno: operación donde se separan las naturalezas, ya que sin división y sin purificación no hay conjunción. Separar las partes del mixto, reducción del cuerpo del oro a su primera sustancia.

D'Espagnet, Jean. Adepto bordelés de principios del siglo XVII, autor de dos obras de la ciencia alquímica: Enchiridion de la física restablecida y Secreto de la filosofía hermética.


Destilación.

Destilación filosófica. A diferencia de la química, se hace todo en un mismo vaso, sellado. Conversión de los elementos, circulación, cohobación, ascensión, descenso, sublimación.

Diatessadelton.

Dientes del lobo.

Digby.

Digestión. Fermentación lenta causada por un calor artificial semejante al del estómago, para lo cual se utiliza estiércol de caballo, el baño maría o las cenizas calientes. En esta operación se une un cuerpo líquido con un fluido para hacer la mezcla para obtener la tintura.

Diplomática.

Diptosis. Los antiguos griegos practicaron una forma de Alquimia vulgar bajo el nombre de diptosis o duplicación, con el fin de aumentar la cantidad de ciertos metales preciosos combinando plata y oro.

Discours.

De l'Isle, Alain. Ver: Alain de l'Isle.

Disolución. La de un cuerpo en su primera materia y no en líquido vulgar.

Disolución. Solución. Fase primera de la Gran Obra según La Turba de los Filósofos. Reducción del metal a su materia prima llamada Mercurio o Agua Mercurial, (del cobre a Mercurio, por ejemplo) conversión de los cuerpos a agua, obtención del agua, que es lo primero que hay que tener.

Disolución perfecta. La que precede a la putrefacción.

Disolvente Universal.

Divertellum.

Djabir.

Doce.

Doce Claves, las. Las Doce llaves de la filosofía. Obra del alquimista y monje benedictino, Basilio Valentín, que parece haber sido publicada primero en Alemania, 1559, con el título de Zwolff Schlüssel por Johann Thöldius que repitió la edición en 1603.

Domingo.

Donum Dei.

Dragatium.

Dragón.

Dragón Negro.

Dragón Rojo.

Dragón y Tigre.

Drusos.

Duelo.

Duenech. Palabra misteriosa que aparece en diversos tratados de Alquimia. Se utiliza el título de “Rey Duenech” como nombre críptico del vitriolo verde. Se le relaciona con el León Verde: en Atalanta Fugiens se lee que en el Rey Duenech, "brillan las armas del León verde" y el Rosarium Philosophorum dice: "No podrás preparar la piedra sin el Duenech verde y líquido que parece nacer en nuestras mineras". Etienne Perrot dice al respecto: "Esta palabra misteriosa que suele repetirse en los autores, encierra un enigma importante e infantil a la vez, como todos los que atañen al lenguaje de los pájaros. "Duenech" es el anagrama de "du chene" (de la encina). El Duenech líquido es la vida que fluye de la encina hueca, imagen del hombre que renuncia al yo, acepta la putrefacción y está capacitado para dejar correr en su seno el flujo de las transformaciones, sin que las interferencias intempestivas lo perturben". (Ver: roble, encina y tonel).

Dujols.

Dulcedo saturni.

Duodecim Claves. Ver: Doce Llaves, las.

E

Ebdanic. Ver: hierro.

Echidna.

Eckartshausen, Karl von.

Edir.

Eje del Arte.

Elder.

Elemento. Para Sendivogius, cuerpo separado del Caos, principio de una cosa. Jamás existe un elemento sin otro, el fuego sin aire se apaga, el agua sin aire se pudre. Un elemento es activo cuando trabaja en un cuerpo para formar con él algo nuevo. Para Alberto Magno, la tierra encierra virtualmente al fuego por su sequedad y solo hay dos elementos: agua y tierra. El agua contiene el aire por su humedad.

Elementos.

Elephas spagirice.

Elgalei.

Eliade, Mircea.

Elixir. En el manuscrito 2151 de la Biblioteca Nacional se dice que es un compuesto de azufre rojo no depurado y azufre blanco no depurado. Si disolvemos mercurio blanco con el mercurio mayor: piedra blanca. También llamado chambelec, es el húmedo radical compuesto de sus raíces fija y volátil bien unidas, es la tintura física, la solución del azufre en la misma agua y por la sola cocción.

Elixir de la Vida.

Elixir de la Eterna Juventud. Una disolución homeopática de la Piedra, que ingerida, alargaría indefinidamente la vida.

Elixir Blanco. Estado previo a la Piedra que transmuta los metales simples en plata.

Elixir Rojo. La Piedra Filosofal.

Elome.

Embrión.

Encarit.

Encina. Arbol del género Quercus, igual que el roble, son símbolos emblemáticos de la Primera Materia o bien del Mercurio alquímico. La encina está consagrada a Marte, en la lejana Cólquida. La encina es el símbolo de la Primera Materia de la Alquimia. Es común la representación de una encina hendida o abierta, de cuyo interior mana un río (indicando que el "agua que no moja las manos", Mercurio Filosófico o Materia Prima nace de dicha encina). Muchos Adeptos han insistido en que jugando con las palabras de la encina y su río, se descubre el nombre vulgar de la materia que representa. (Ver: quermes, roble y Duenech).

Entelequia. Del griego Entelecheia, que en la filosofía de Aristóteles significa lo que para cada ser es la posesión de su perfección, de su fin. Forma perfecta de una cosa.

Epar.

Ephodebuths.

Escorial, Monasterio del.

Escoto, Miguel. Ver: Miguel Escoto.

Escrúpulo. Medida antigua de peso. Equivale a la vigésima cuarta parte de la onza, o sea, 24 gramos.

Esmeralda.

Esmeralda de los Filósofos.

Esoterismo.

Espada.

Espagiria. Término acuñado por Paracelso para distinguir a la aplicación de los conocimientos alquímicos para la elaboración de diversos productos químicos y medicinales.

Espagnet.

Espejo de la Alquimia, El.

Espejo de la ciencia filosófica.

Espejo del Arte.

Espíritu.

Espíritu del Mundo.

Espíritu de Sal. Ácido clorhídrico.

Espíritu de vino rectificado.

Espíritu volátil. Mercurio y azufre. Para Le Bretón es un espíritu acuoso que se hace humo por la primera operación (calcinación). El único que puede cocer su propia materia en la mina contenido en el agua destilada. Viento, dragón. Los espíritus digieren su propio cuerpo y lo unen luego a la materia fija, expulsando las impu-rezas que son incapaces de la cocción. Se une fácilmente al espíritu fijo por medio de su vehículo, el agua superflua. Se ahoga en el agua (destilada), sale en segundo lugar en la primera destilación, antes sale el agua. Cuando el agua ya contiene al espíritu, este debe sublimar a su tierra metálica, pero no puede si antes no es separado de ella, que es lo que se ha hecho, entonces la tierra se rocía poco a poco con esta agua espiritosa para que el espíritu y la tierra se unan y el agua sirve así de medio a la sublimación. ¿Cómo? Rociando el agua numerosas veces, por digestiones continuas muy ligeras hasta que todo se convierta de nuevo en agua, que ahora se llama agua ponderosa.

Esputo.

Esqueleto.

Estanihmst.

Estaño. Uno de los siete metales nobles de los alquimistas. Se encuentra bajo la protección de Júpiter y le corresponde el día jueves. Según Roger Bacon, se trata de un cuerpo puro, imperfecto de mercurio puro, fijo y volátil, brillante, blanco por fuera, rojo por dentro, con azufre puro, fijo y volátil, brillante, blanco por fuera, rojo por dentro. Le falta cocción y digestión. También llamado aleth, almira, caldar, cardir, asabum, Júpiter de los sabios, alenec, alkalpa, aluhac, Júpiter, acazdlr, alcanl o alomba. Para Kircher significa tierra, fecundidad.

Estibina.

Estiércol.

Estiércol de caballo. Ver: vientre de caballo.

Estrella polar.

Etapa.

Eternidad.

Evestrum.

Ezep.

F

Facicum.

Faisán.

Farmacopea. Fabricación de los Arcana (remedios secretos), especialmente del elixir vitæ y el aurum potabile.

Fases.

Federico III.

Fel draconis.

Felipe II.

Fénix. Ave mitológica del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras que poseía ciertos rasgos de faisán o de garza. Sus leyendas se originan en Medio Oriente, el norte de África y la India, e indican que el ave apareció en la India y se estableció en Etiopía y más tarde adoptó una ruta migratoria hacia Egipto pasando Medio Oriente. Se le asocia con la Piedra Filosofal y con la figura de Cristo. Fue citado por Hesíodo por primera vez en el siglo VIII A.C. y más tarde descrito por el historiador Heródoto en sus crónicas. Cuando había vivido quinientos años e intuyendo que su muerte se aproximaba, construía un nido con ramas de sándalo, roble y otras maderas y hierbas resinosas y aromáticas como canela, nardos mirra y cardamomo, y luego, exponiéndose directamente al Sol, la pira ardía en llamas junto con el ave, y al cabo de tres días, renacía de sus propias cenizas. Los griegos le dieron el nombre de Phoenicoperus, que significa "alas rojas". Los taoístas designan al fénix con el nombre de "Ave de cinabrio" por ser el cinabrio, un compuesto de azufre y mercurio, de un profundo y bello color rojo. También se le atribuye la habilidad de curar enfermedades o dolencias con el sólo contacto con sus lágrimas. El alquimista Michael Maier describe esta criatura con cuello de cuello color púrpura, rodeado de un collar dorado, con su cabeza adornada con un penacho rutilante como el rubí, con alas blanquecinas en la parte delantera, y rojizas por detrás. Maier indica también que este animal migra a Tebas cada diez siglos para morir, feliz de terminar sus días con la esperanza segura de resucitar.

Fermentación. Lat. fermentatio. Décima fase del proceso alquímico al que se llama también resucitante, de animación o de regeneración, y que consiste en la reacción que experimenta un cuerpo tratado por dispersión del aire en sus poros. Para el alquimista, la idea de la fermentación subraya la del retorno periódico. Los metales y las piedras sufren una primera fermentación en la propia tierra. La fermentación ocurre después de haber obtenido el color blanco de la materia prima, la cual sirve de tierra para cubrir el fermento del Elixir Blanco o Rojo.

Fermento. Ya que los minerales son seres vivientes que nacen, crecen y se reproducen, el fermento es la sustancia que funciona como semilla de la cual germinará y se multiplicará el metal sembrado. El fermento, según Alberto Magno, no se obtiene más que del Sol o de la Luna, es decir, del oro o la plata, siendo estos cuerpos reducidos a polvo para fermentar la tierra blanca foliada resultante de los repetidos lavajes a los que se ha sometido la Cabeza negra del cuervo, y de la fermentación se obtendrá finalmente el Elixir blanco o el Elixir Rojo, según el fermento usado: plata u oro, respectivamente.

Fida.

Fiel servidor.

Fiesta del lobo verde.

Figuras Jeroglíficas. Libro misterioso y legendario que Nicolás Flamel vio en sueños y que luego adquirió por casualidad y por la suma de dos florines cuando trabajaba de escribano, haciendo inventarios, llevando cuentas y liquidaciones de cuentas. En su obra titulada: Sobre las figuras que hizo pintar en el cementerio de los Santos Inocentes de París o Libro de las Figuras Jeroglíficas, explica cómo le fue conferido el poder de la transmutación y los amplios secretos del ocultismo que conocía. A partir del fortuito hallazgo, Flamel dedicaría toda su vida y esfuerzos a descifrar el contenido esotérico del libro, el cual no dudó en calificarlo como un manual de Alquimia.

Las tapas de este libro -que es descrito como dorado, muy viejo y de gran tamaño- eran de cobre bien laminado y estaba grabada con extraños caracteres que él mismo creyó que se trataba de letras griegas o de otra lengua antigua parecida. Flamel, con sus precarios conocimientos, no pudo distinguir los símbolos, pero supo que no eran signos latinos ni gaélicos. Las hojas del libro no eran de papel ni de pergamino como acostumbraban ser los libros, sino que, a juicio del nuevo dueño, estaban hechos de corteza tierna de algún árbol joven. Por dentro, las láminas de corteza estaban artísticamente grabadas con punzón de hierro, con hermosas y claras letras latinas, pintadas de colores. Contenía un número de hojas que se correspondía, quizás cabalísticamente, con el de tres veces siete, de las cuales, la séptima de los tres grupos carecía de texto alguno. En lugar de letras había dibujada en la primera hoja séptima, una vara con dos serpientes, una de las cuales engullía a la otra, en la segunda hoja séptima, una cruz con una serpiente clavada y en la última, un desierto en medio del cual manaban varias fuentes muy hermosas, de las que salían serpientes que corrían en todas las direcciones. En la hoja primera del libro figuraba escrito en grandes mayúsculas doradas:

ABRAHAM EL JUDÍO, PRÍNCIPE, SACERDOTE, LEVITA, ASTRÓLOGO Y FILÓSOFO. SALUDO AL PUEBLO DE LOS JUDÍOS QUE POR LA IRA DE DIOS FUE DISPERSADO POR LAS GALIAS, SALUD D.T.

En la segunda hoja, el autor consolaba a su pueblo, y le exhortaba a renegar del vicio y la impiedad, y a esperar con mansedumbre y paciencia la llegada del Mesías que vencería a todos los reyes de la Tierra y reinaría con su pueblo eternamente en la gloria. Las otras hojas contenían una sarta de maldiciones y monumentales imprecaciones contra todo aquel que lo leyera, o simplemente, contemplase el libro, "que no fuera un escriba o sacrificador", según las palabras del propio Flamel en su Libro de las Figuras Jeroglíficas. A lo largo de las dieciocho hojas escritas, se repite mucho la palabra "Maranatha" y parece ser que este libro perteneció a algún judío y cayó por descuido en manos de una persona ajena a su raza.

Fijación. Operación siguiente a la fermentación de la tierra blanca. Los cuerpos antes extraídos son unidos, recompuestos y fijados para permanecer en conjunto. Es coagulación por calor permanente, como los metales.

Filaleteo, Irineo.

Filius Unicus Dei.

Filósofos de Fuego.

Finis Gloriæ Mundi.

Fioravanti. 1518-1588

Físico. Médico.

Flamel, Nicolás. Nicolás Flamel, es uno de los alquimistas más importantes de todos los tiempos. Nacido en Pontoise, Francia, en 1330 y murió oficialmente en 1418, aunque existen numerosos relatos que indican que ni él ni su esposa , Perrenelle, murieron nunca, sino que simularon su muerte y se trasladaron a la India, donde aún seguirían viviendo. La leyenda popular les atribuye el haber logrado descubrir la Piedra Filosofal y, por tanto, el elixir de la eterna juventud. Flamel fue un escribano público, copista y librero jurado, legendario y famoso por ser uno de los alquimistas a los que se les atribuye la obtención de la Piedra Filosofal y la transmutación de los metales en oro. En 1382 comienza a fraguarse la fortuna de Flamel, quien en poco tiempo llegó a ser propietario de una treintena de inmuebles; hizo construir varias capillas, algunos hospitales e incluso restauró el pórtico de la iglesia de Saint Genevieve des Ardents.

Flamel era un hombre letrado para su época, pero cuyos conocimientos eran los estrictamente necesarios para ejercer su profesión, poseyendo además unas ligeras nociones del latín, ya que sus padres, gente humilde y sin recursos, no le pudieron pagar unos estudios más profundos y consistentes de esta lengua. De acuerdo a la leyenda, cuando se hallaba en plena guerra de los Cien Años trabajando de librero en París, Flamel se hizo alrededor de 1355 con un grimorio alquímico que excedía con creces sus conocimientos, y empleó 21 años en intentar descifrarlo. Para ello viajó a España, donde consultó tanto a las autoridades sobre cábala como a los especialistas en el mundo antiguo hasta encontrar en León a un anciano rabí, el maese Canches, quien identificó la obra como el Aesch Mezareph del rabí Abraham, y enseñó a Flamel el lenguaje y simbolismo de su interpretación.

Flamel quedó tan convencido de que el arte alquímico ya no tenía ningún secreto para él, que se decidió a emprender una peregrinación a Santiago de Compostela para poder descubrir durante su viaje el famoso secreto de la Materia Prima. Pese a sus esfuerzos, aún le costaría bastante encontrar la forma de obtener la Piedra Filosofal, pues, como escribe: "Por último encontré lo que deseaba, lo que inmediatamente reconocí por su fuerte olor. Al tener esto, realicé fácilmente el Magisterio. Después de todo, sabiendo la preparación de los primeros agentes, y siguiendo al pie de la letra mi libro, no habría podido fallar, aunque lo hubiese querido. Así pues, la primera vez que hice la proyección fue sobre mercurio, aproximadamente media libra de la cual convertí en plata pura, mejor que la que procede de la mina, tal como verifiqué e hice verificar varias veces. Eso ocurrió el 17 de enero, un lunes, aproximadamente al mediodía, en mi casa, en presencia sólo de Perrenelle, en el año de gracia de 1382. Posteriormente y siempre siguiendo al pie de la letra mi libro, lo logré con la piedra roja, con una cantidad parecida de mercurio también ante la sola presencia de Perrenelle, en la misma casa, 25 días después a las cinco de la tarde. En esta ocasión conseguí transmutarlo en una cantidad casi igual de oro puro, verdaderamente de mejor calidad que el oro común, más dúctil y flexible que éste. Puedo decirlo en verdad". La narración de todos estos hechos tiene lugar en su Libro de las figuras jeroglíficas (1399).

Flamel regresó a París en 1382, en 1407 se hizo construir una casa, aún en pie, en el actual 51, rue de Montmorency, además de financiar capillas, asilos y hospitales. El rey Carlos VI de Francia le pidió que le aportara oro a las arcas reales mediante su sistema de transmutación.

Flamel y su esposa fueron enterrados entre 1410 y 1415 en el cementerio de St. Jacques de la Boucherie, al intento de exhumarlo se encontró con una tumba vacía; aunque bien pudo deberse al saqueo de la misma en busca de objetos de valor o de textos, esto no hizo más que reforzar los rumores de su inmortalidad, al igual que las historias sobre su vida en juventud y recorriendo lugares como India y Turquía después de su supuesta muerte, recopiladas por Paul Lucas (1664-1737). Su lápida, ricamente grabada, se conserva en el Museo de Cluny.

Sus obras más famosas son: Le livre des figures hiérogliphiques ("El libro de las figuras Jeroglíficas"); Le Livre des laveures ("El libro de los depuradores"); Le Sommaire Philosophique ("El resumen filosófico"); Le dessir dessirée ("El deseo deseado").

Flor.

Flor de lis.

Flor de melocotonero.

Flores. Materia de la Piedra al Rojo. También significa óxidos.

Flos maris.

Flos sectæ cræ.

Foedula.

Fonteine.

Fraguador.

François Hotman. (1524-1590)

Fuego. Lat. Ignis. Es uno de los Cuatro Elementos de la Naturaleza. De carácter masculino, cálido y seco. El símbolo del fuego es un triángulo con el vértice hacia arriba. Su espíritu elemental es la Salamandra. Representa el estado plasmático de la materia, por lo que es el más etéreo de los Cuatro Elementos. Según Alberto Magno, es el vapor de azufre bien purificado que engendra muerte y vida. Se purifica por legivación, digestión o sublimación, luego se rectifica por resolución, es una parte de la obra. Se usa para blanquear. Es un fuego vivo que deseca el cuerpo, el calor natural excita al fuego extraído en primer lugar del metal. Para Roger Bacon, es lo que hace la obra. Tranquilo, suave, uniforme y sin debilitarse. El fuego desmenuza y en el régimen hay que aumentarlo poco a poco y por grados hasta el fin. Para Sendivogius, purga al aire. El fuego es el elemento siempre en menor cantidad, pero el primero en calidad y donde él domina engendra cosas perfectas. Para los alquimistas, Aristóteles le llama impropiamente el principio del movimiento. Para Bamerus, ChymiaphiL pars prima, cap. 1, p. 4, es la causa eficiente de la química.

Fuego celeste.

Fuego de cenizas. Baño de cenizas o de arena.

Fuego de rueda.

Fuego natural.

Fuego que no quema las manos. Fuego Secreto. Se manifiesta en cuanto es excitado por la acción del fuego del atanor.

Fuego Secreto. Fuego mediante el cual se realiza toda la Gran Obra.

Fuente de la juventud.

Fulcanelli.

G

Gallina negra.

Gallo.

Gardal.

Gautier.

Gaya Ciencia.

Geber. Abu Abdallah Jabir Ibn Hayyan Al Sufi, Geber, es el mayor de los alquimistas árabes, que vivió en el siglo VIII. Se dice que él era un maestro en astrología, astronomía, magia y alquimia. Algunos autores señalan que escribió cientos de libros, mientras que otros consideran que se trata de un personaje ficticio y que Geber no era sino un pseudónimo de la escuela de Juan de Safa, que en el siglo X publicó una enciclopedia de saberes.

Gelatina blanca.

Gelbum.

George Ripley. (1415-1490)

Gerbert D'Aurillac. Alquimista francés del siglo X, nacido en Aurillac, que llegó a ser proclamado papa en el año 999 con el nombre de Silvestre II. Es considerado el primer gran alquimista occidental. Había estudiado en Córdoba y Sevilla con los árabes, de los que aprendió el arte de la ciencia. De él se dice que tenía fama de mago y que era muy temido por sus contemporáneos. Falleció en el año 1003.

Gersa. Palabra que se refiere a cierta composición a base de albayalde y cerusa, que deben su importancia al componente plúmbico.

Gibart. Denominación dada por Paracelso a aquellos remedios curativos que se obtienen de la preparación de los metales.

Gilly.

Glacies dura.

Glaubert, Johann Rudolf.

Globo hermético.

Goosen van Vreeswijk.

Grados.

Gran Magisterio.

Grano. Antigua medida de peso. 72 granos formaban un gros.

Gran Obra.

Grano de haladige.

Gratarola.

Grial.

Grillen.

Grimorio.

Gros. Antigua medida de peso formada por 72 granos, equivalía a 3,90 gramos, o sea 1/128 de libra.

Grosparmy, Nicolás de.

Gruma.

Guma.

H

Hal.

Hebdomas.

Hel.

Helmont, Francisco Mercurio.

Helvecio o Helvetius.

Hembra negra y obscura.

Hermafrodita. Materia purificada de su obra tras la conjunción. Es el Rebis de los Sabios. (Ver: Andrógino).

Hermano y hermana.

Hermes.

Hermes Trismegisto.

Hermético.

Hermetismo.

Hernec philosophorum.

Herrero.

Herreros y alquimistas.

Hierro. Uno de los siete metales nobles de los alquimistas. Se encuentra bajo la protección de Marte y le corresponde el día martes. Según Roger Bacon, es un cuerpo impuro e imperfecto, con un mercurio impuro, demasiado fijo, con partes terrosas combustibles, blanco y rojo pero sin brillo, tiene demasiado azufre fijo impuro y partes terrosas combustibles. Le falta la fusiblidad, pureza y peso. Para Castrillo, Magia natural, es uno de los cinco metales a los que se reducen los demás. También llamado cardis y ebdanic.

Hija de los grandes secretos.

Hilo de Ariadna.

Holmat.

Hombre doble monte.

Homúnculo. Pequeño ser humano incorpóreo, sin sexo ni peso, que trataron de crear algunos alquimistas artificialmente a través de esperma y sangre, siguiendo las indicaciones de Paracelso quien sostenía haberlo conseguido: "no debe negarse la posibilidad de crear un homúnculo. El método para hacerlo existe, aunque haya sido considerado durante mucho tiempo como un procedimiento muy secreto y oculto. Los antiguos filósofos reflexionaban mucho acerca de si sería factible crear un niño fuera del cuerpo de una mujer, bien natural o artificialmente. Yo respondo a eso que existe semejante posibilidad dentro del arte espagírico, es decir, dentro de la Naturaleza. Para obtener éxito se indica aquí cómo hay que proceder. En una retorta cerrada se guarda suficiente cantidad de esperma de un hombre a la temperatura del vientre del caballo y esto durante cuarenta días o más, necesarios para darle vida y hacerle mover. Al cabo de cierto tiempo toma forma humana, entonces se le alimenta con la mayor prudencia, secretamente, con sangre día y noche y si se le mantiene durante cuarenta semanas de esa forma, a la temperatura del vientre de un caballo, llegará a ser verdad la formación de un niño, aunque de tamaño pequeño". Paracelso afirmó después que estaba arrepentido de haber creado un ser sin alma y que eso era desagradable a los ojos de Dios, por lo que, dijo, tuvo que destruir a su creación.

Horisón.

Horizontes.

Hornillo.

Hortulanus.

Hotman, François.

Huevo filosófico. Matraz redondo de vidrio en forma de huevo que se sella herméticamente durante los procesos de cocción en el atanor. Para Flamel: matraz de vidrio con el mercurio y el azufre. También llamado bodid. Vaso calcinatorio de los filósofos.

Hugumsino.

Humo.

Hydragyrium. Mercurio vulgar.

Hyle. Materia Prima de la Piedra. Mercurio de los Filósofos.

I

Iacchen.

Iatroquímica.

Ideos.

Ignis leonis.

Ignis oethereus.

Ilech crudum.

Ilech mágnum.

Ilech supernaturale.

Ileiades.

Iliaster.

Iliaster primus.

Iliaster secundus.

Iliaster tertius.

Imán de los sabios.

Imbibición. Acto de empapar algo muy seco, esponjoso o poroso con un líquido. Fase tercera de la Gran Obra, según Morienus. Tras añadir el agua (mercurio) a la tierra, esta crece y aumenta volviéndose blanca. Según Alberto Magno, hay que pulverizar la Cabeza del Cuervo y bañarla con el alma que perdió por medio del calor, es decir, el agua de la que se le privó para su desecación y fijación y volverla a exponer al calor dentro del recipiente para volver a exudar el líquido y repetir esta operación cuatro veces más para que la materia se blanquee, siguiendo el mismo orden: Imbibición o absorción de la tierra negra por el agua, desecación por el calor y calcinación en el mortero.

Impureza. Lo que tienen los cuerpos metálicos imperfectos. Es algo grosero, porque sus espíritus volátiles son débiles ya que son los únicos que tienen el poder de cocer su propia materia en las minas.

Intestino.

Iosis.

Isaac el Holandés.

J

Jabir.

Jacob Boehme. (1575-1624)

Jade.

Jámblico. (240-325) (?)

Jan Baptist van Helmont. (1577-1644)

Jardín.

Jeroglíficos.

John Dee Ashmolean. (1527-1608)

Jolivert.

Juan XXII.

Juego Áureo.

Juego de la oca.

Jung, Carl Gustav.

Júpiter.

K

Kelly, Edward.

Kermes. Ver: Quermes.

Kerotakis.

Khalid.

Kircher.

Ko Chang Keng.

Ko Hung.

Kunrath, Heinrich. Alquimista del siglo XVII, autor de Anphiteatrum Sapientiæ Eternae, 1609.

Kupris. La Impura, Venus, el Cobre.

L

Labayde.

Laberinto de las Catedrales.

Laboratorio.



Labujardiere.

Lacini.

Lallemant.

Lamb.

Lámparas ardientes.

Lapis.

Lapis Philosophorum. Palabra en latín que significa "Piedra Filosofal". Es el segundo de los Cuatro Arcana de Paracelso. Significa, en sentido químico-alquímico, el "oro" o la sustancia en su forma elevada y final, es decir, la sustancia que transforma los metales en oro, o también la panacea (remedio universal); en sentido simbólico, toda sabiduría suprema que contempla al hombre como objetivo final de su camino iniciático y a través de la cual éste puede llevar su personalidad a la máxima culminación; a menudo se hace referencia con esto al propio hombre perfecto. Paracelso emplea el concepto en el sentido de la Filosofía hermética, y por tanto en primer término como comparación para el nivel de sabiduría más sublime del hombre. Según esta visión, encontrar u obtener la lapis significaba para el hombre un "segundo nacimiento", el nacimiento del cuerpo puro y sin escorias, el "segundo Adán"; en el procedimiento alquímico, se hace referencia simbólica con esto a la extracción de la "perla" de la oscuridad en la que yace oculta, la liberación de la chispa de Dios de sus "tinieblas" (hay paralelismos en el gnosticismo y el maniqueísmo).

Lascaris.

Latom. Mercurio de los Filósofos antes de la Putrefacción, antes de la negrura o Cabeza de cuervo.

Latón.

Latón inmundo. Cabeza del cuervo. Materia Prima al negro, en la Putrefacción.

Latona.

Lavación. Segundo régimen de la Gran Obra, según Alberto Mago en El compuesto de los compuestos. Aquí, los elementos separados son lavados, purificados y llevados al estado simple.

Lavado.

Lavinio de Moravia.

Le Breton, André.

Leal servidor.

Leche de virgen.

Leche Materna de la Santa Virgen.

Lemnius.

Lenglet.

Lenguaje de los colores.

Lenguaje de los pájaros. Expresión simbólica que designa en alquimia una forma de proceder por analogías y equivalencias fonéticas, que incluso ha derivado en el "arte de la música".

León. Entre los alquimistas, simboliza el elemento fijo y masculino de la Piedra Filosofal, es decir, el azufre de los sabios.

León Rojo. Se trata de la misma materia conocida como León Verde, llevada por determinados procedimientos a esta calidad especial que caracteriza al oro hermético; ya que tal y como apunta Basilio Valentín, "disuelve y alimenta al verdadero león con sangre de León Verde, pues la sangre fija del León Rojo está hecha con sangre volátil del verde, porque ambos son de la misma naturaleza". Hay quien llama así al cinabrio, sulfuro de mercurio. Sale del León Verde, sericón, oro filosófico, nuestro mercurio, el que se ha de echar sobre su fermento, es decir, sobre oro en forma de cal purísima. El caput mortuum (draco noster) calcinado hasta la blancura, Basis, Marte, nuestra tierra blanca fija, hierro de los filósofos. Se calcina hasta el amarillo y se disuelve con espíritu de vinagre, se filtra, se evapora hasta la consistencia de goma y se destila (dando sangre del dragón). Este licor se une al anterior (sangre del león verde), se reitera hasta que todo el licor (o casi todo) sea fijo. Luego pudrir catorce días, donde se obtiene un agua ardiente que se rectifica siete veces, y un aceite citrino. De él hablan Weidenfeld, en De secretis adeptomm, y Ripley, en su Tratado del mercurio, quien lo llama nuestra magnesia.

León Verde. Sulfuro de hierro (pirita) triturado con arsénico o ácido tartárico. Según Ripley y Tesson, denominación de la Piedra Filosofal, capaz de hacer salir de las materias impuras el oro que contienen, mientras que Basilio Valentín se refiere a él como hiparión y vitriolo. Ripley, en su Accurtationis, p. 132, lo destila sin extraerlo previamente con vinagre, dando el agua secreta, el vinagre acérrimo (la Sanguis virídis leonis). Weidenfeld lo llama sol celeste que gobierna todo el mundo y que es más común que el mercurio vulgar. También llamado adrop, vitriolo azóqueo, plomo de los filósofos, menstruumfaetens, sangre del león verde, leo virídis fatuorum, vitriolo romano, verdete, mercurio vulgar sublimado.

León y Leona. Expresión que se refiere a los principios masculino y femenino, que reflejan la expresión física de las dos naturalezas, semejantes en su forma pero con propiedades contrarias, entre los cuales el arte debe elegir al comienzo de la práctica.

Lepra.

Leproso.

Leucosis.

Levigaciones.

Leyenda de los Cirios Verdes.

Li Chao Kium.

Liber.

Libro abierto.

Libro cerrado.

Libro Cíclico.

Libro de la Santísima Trinidad.

Libro Mudo.

Licor de vitriolo. Ver: Aceite de vitriolo.

Lii Teu.

Limbus. El Caos de los Filósofos.

Limojon de Saint-Didier. Alexandre Toussaint de Limojon, Sieur de Saint-Didier,

Linthaut.

Liquefacción. Desfallecimiento. Los cuerpos que tienen la sal son los únicos que hacen esto. Un tipo es la descensión fría. Se puede hacer en una bodega fría y húmeda, donde se pone un cuerpo calcinado o coagulado sobre un mármol o en una caldera de Hipócrates. Entonces el cuerpo se disuelve en licores que caen al re-cipiente que hay debajo. Otro tipo es la vaporosa, que se hace al aire libre, también llamada sub Dio. Según Ruland, que la llaman deliquium embapticum, o por inmersión, hay dos formas. La primera poniendo al cuerpo en agua, en un vaso o en una vejiga para que el agua del baño entre y haga rezumar al cuerpo. La segunda forma: si el agua está caliente, se llama baño María.

Litargirio. Óxido de plomo. Llamado por Johnson alatans, también se puede encontrar como almacalda, armarcech, calci-theos o latón blanqueado o blanco, almakist, almarcat, almartack (litargirio calcinado), almarzida (litargirio de plata), cidmia o cycima.

Llave.

Lluvia.

Llull, Ramon.

Lobo.

Lobo de Oriente.

Loción. Cocer hasta el blanco, dealbación, lavamiento.

Loco de la Gran Obra. Nombre dado al mercurio alquímico por ser el elemento más inconstante y volátil de cuantos se emplean en la consecución de la Obra.
Longevidad. Todos los estudiosos de la alquimia se sorprenden al observar los diferentes datos históricos oficiales que se tienen de la vida de los principales alquimistas, pues se comprueba que éstos fueron extremadamente longevos para su tiempo, es decir, que sobrepasaron el promedio de vida de la época en la que nacieron, posibilidad dada por la consecución del elixir de la vida eterna. Como ejemplos podemos citar que Alberto Magno vivió 87 años; Roger Bacon, 80; Nicolás Flamel, 88; Raimundo Lulio, 80 y Bernardo el Trevisano, 84; cuando el promedio normal no alcanzaba en su tiempo los 40 años.

Luna. Según la Turba de los Filósofos y la Tabla de Esmeralda, es la madre del rey, es un metal imperfecto. La Plata o el Mercurio o la Materia al Blanco.

Luna de los Filósofos.

Lulio, Raimundo. Ver: Llull, Ramon.

Lusus Scrius.

M

Mackenzie.

Macrocosmos.

Madera.

Madera de la Vida.

Madre de la Piedra.

Maduración.

Magia negra.

Magisterio.

Magnale.

Magnes. Es la materia del Mercurio filosófico. También se llama Imán por su virtud imantativa que atrae los rayos del Sol y de la Luna hacia el Mercurio de los sabios.

Magnesia.

Magno, Alberto.

Magofonte.

Mahaprajñaparamitaçastra.

Mahaprajñaparamotopadeça.

Maier, Michael.

Manget.

Mar de leche.

Mar de los Filósofos.

Mar de luz.

María la Judía.

Mármol de los sabios. Es el Mercurio, pero se ha dado ese mismo nombre a su Materia llevada al blanco por la cocción porque entonces resplandece como un mármol blanco y pulido.

Mar rojo.

Marte.

Martinville.

Masilla filosófica. Ver: Sello de Hermes.

Matabon.

Matar.

Materia. Según Sendivogius, hay tres clases: 1. Superior, completamente iluminada, eminente y sutil. 2. Baja, tenebrosa, crasa, impura y grosera. 3: Media: mezcla de las anteriores.

Materia de la Obra. Según André le Bretón, tiene dos raíces (una fija y otra volátil) que han de ser purificadas y unidas. Están ocultas en un mineral muy impuro que hay que purificar. Que esté lleno de excrementos le impide su virtud transmutadora. De cien libras de este mineral salen una de raíz fija y una de volátil. Su parte fija, una vez sacada, se purga por solución en agua común, filtración y evaporación. La fija se disuelve fácilmente en agua porque es de la naturaleza de la sal. Sus excrementos, que no se disuelven, van al fondo del agua. Luego se calcina de nuevo, pero ligeramente, se la disuelve, se filtra y evapora y se reiteran estas operaciones algunas veces. La sustancia volátil tiene mucho de fija disuelta que luego podría vencer y fijar a la volátil hasta la perfección del elixir, pero los artistas añaden aquí algo de raíz fija para avanzar la fijación. Atención: la sustancia fija que acompaña a la volátil también tiene excrementos terrestres que trastornan el agua, y la volátil también tiene excrementos espiritosos, aéreos e ígneos de la naturaleza del azufre que nadan sobre el agua en forma de aceite y de grasa combustible o de película. Tras la primera destilación es cuando se empieza a ver y sus partes se dividen infinitamente con el movimiento. Todos estos dos excrementos deben quitarse: los terrestres y sulfurosos por filtro, y los acuosos por muchas destilaciones, así se purifican las dos raíces. Luego hay que sublimarlas otra vez para su pureza total, ya que, si no, no se unen. Lo sublimado (azoth) debe ser cocido hasta el elixir perfecto por un fuego externo, largo y constante en el tiempo.

Materia lejana.

Materia Prima. Todos dicen que es de poco precio, que está en todas partes, la posee tanto el rico como el pobre y que el profano la desprecia. Es un agua viscosa como el mercurio que se saca de la tierra, también conocida como Aguardiente. Es el Mercurio Filosófico mismo. Hay que quitarle su principio terroso y añadirle el Azufre de los Filósofos. Según Alberto Magno, los ingredientes principales de su preparación, la cual consta de cuatro grados, son: mercurio, vitriolo romano, salitre, sal común, alumbre y sal amoníaco. Se obtiene en la primera etapa de la Obra llamada Solutio.

Matrimonio.

Matrimonio místico.

Matriz.

Medicina.

Medicina al blanco. Según el Traite de la Philosophie Chimique et Hermétique, se hace extrayendo el mercurio del cuerpo de la plata, que se hace como la del cuerpo del oro. Luego hay que extraer el azufre de la plata, separando así también su cuerpo (del que saldrán la sal y el mercurio). La medicina al blanco se hace con el espíritu blanco de vitriolo (espíritu de mercurio), el azufre de la plata y la sal de plata (que se extrae con agua corrosiva de miel).

Medicina Universal.

Medicina Universal, método de la. Según Jerónimo Pipero, Methodus admedicinam universalem, se hace con Marte y Venus. Reducir el cobre a vitriolo, por destilación se saca con fuego de grado una la flema (que se guarda). Con fuego de grado tres salen los espíritus más fuertes y acres y con fuego de grado cuatro (de fusión), durante tres horas, sale un aceite rojo y ponderoso. Del capul negro se saca con la flema una sal verdosa. Calcinar la sal verdosa que se convierte en blanca: es la tierra virgen venérea. Con el espíritu mercurial (espíritu acre de Venus) y limaduras de hierro se forma el vitriolo de Marte que se trata del mismo modo. Se rectifican junios (aunque oíros lo hacen por separado) el espíritu mercurial, la sangre de Venus y la de Marte hasta no dejar heces. Se añade una parte de estos espíritus a la tierra blanca virginal de Marte y Venus en calor de cocción hasta que los espíritus se coagulen, luego se hace lo mismo con la sangre y esto se ha de repetir hasta que se coagule la materia en forma de rubí (antes salen los colores).

Melanosis.

Mena de los Sabios.

Menstruo. Según Christophoro, Summa menor, del manuscrito 2151 de la Biblioteca Nacional, es un vapor que disuelve los melales, que contiene tres elementos y que procura siempre adquirir tierra. Los menstruos conducen al metal fuera de su forma, les llevan a su sustancia (que contiene la virtud germinativa). El menstruo contiene el mercurio. De los tres tipos interesan dos. Para Lulio es el disolvente.

Menstruo, elaboración del. Según Lulio, se hace con tres libras de vitriolo romano rojo, una de salitre y tres de cinabrio. Se muele todo en el mármol. Poner todo en un matraz grande y sólido, echar aguardiente recti-ficado siete veces, cerrar herméticamente y poner quince días en estiércol de caballo. Luego destilar suave para que toda el agua pase al recipiente, subir el fuego hasta que el capitel se ponga todo rojo y luego blanco. En-tonces se deja enfriar, se retira el recipiente, se cierra con cera y se guarda. Para que valga para la obra, este menstruo ha de ser rectificado siete veces.

Mercurillo.

Mercurio. Principio pasivo y femenino de la Materia. Según Alberto Magno, madre de los metales, monstruo coagulado. Tiene dos sustancias superfluas: la tierra y el agua. Su tierra tiene alguna semejanza con el azufre y el fuego la enrojece. El agua tiene una humedad superflua, hay que limpiar al mercurio por lavajes muy ácidos de vitriolo romano y sal. No contiene la tintura roja, que sí está en el azufre. El mercurio contiene en sí un azufre, pero es terrestre. Según Arnau de Vilanova, esperma cocido de todos los metales. Es imperfecto cuando sale de la «tierra» por cierto calor sulfuroso, y según el grado de cocción tiene formas diferentes. Avicena, en su Declaratio, es piedra y no piedra, es el fin de la Alquimia, sujeto de la transmutación, lo único que se transforma en oro. Muy similar al mercurio vulgar, pero es fijo, cocido, cálido, seco y altera al mercurio común. Roger Bacon, en Speculum alchemiae, llama mercurio a los elementos groseros cocidos y espesados por el calor constante. Beccher, en su Physica subterránea (Supplementum, suma alchymiae), dice que es el principio y modo de operar, lo que vuelve penetrante al oro, es la tintura aurifica. Jean Beguin dice que es un cuerpo mineral de tierra muy sutil y agua sutil. También dice que ha de ser purgado de la terrestreidad crasa sulfurosa y de la humedad superflua. Beguin lo considera un fluido etéreo, agudo y penetrante y muy puro; el instrumento más próximo a la obra, hecho de aire y agua. Hernando Castrillo, en su Magia natural, lo llama azogue, plata fluida, plata acuosa. D'Espagnet dice que es el extremo de la piedra: el azogue natural y el elixir perfecto. Geber dice que para hacer la Medicina hay que pasar el mercurio de seco a húmedo y de húmedo y seco. Para Johnsoniius, en Lexicón chimicum, es la madre de los metales. Lémery dice que está debajo de las montañas, cubierto de piedras blancas y tiernas, como de cal. Para Lulio es azogue vulgar y común y le llama agua seca que no moja las manos. Morienus lo llama esperma. El manuscrito 2151 de la Biblioteca Nacional dice que es la sustancia de los cuerpos. También llamado cerdac o anatris. Petras Bonus, en su Petriosa margarita, dice que el azogue es toda la sustancia de la Piedra Filosofal. Bernardo el Trevisano dice que el azogue es la materia de todos los metales y que su diferente cocción engendra diferentes metales. Basilio Valentín lo llama espíritu (en De magno lapidis antiquis) y oro puro, aún crudo que se cuece y madura. André le Bretón dice que el oro químico es más perfecto que el natural porque está más puro y cocido y es más tenue ya que penetra los cuerpos. Por tanto, el mercurio de los físicos reincruda y retrograda al oro hasta que no puede ser reducido más, es un principio metálico, el vulgar es un metal hecho. Para Sendivogius, es el mensajero del cielo que lleva las órdenes del espíritu universal a la tierra. Para Lémery, es un principio activo del mixto, sutil, penetrante, ligero y de mas movimiento que los otros. Es un espíritu que cuando lleva aceite (azufre) se llama espíritu volátil, como los espíritus de vino, de romero, de rosas, de enebro. Cuando está con la sal, que le impiden volatilizarse se llama espíritu fijo, como los espíritus ácidos de vitriolo, de alumbre y de talco. Importante es destacar que los alquimistas también le llaman mercurio a cualquier metal fundido, por su semejanza con aquel, o, en todo caso, como sinónimo de materia prima, que es la solución metálica en vitriolo.

Mercurio Filosófico. También llamado Mercurio Filosofal o de los Filósofos, Agua Bendita, Aguardiente, Agua de los Sabios, Vinagre de los filósofos, Rocío de la Gracia Celeste, etc. Es la Materia Prima de la Obra sin la cual no es posible realizar el Magisterio. Según Alberto Magno es el cuarto y último grado de una preparación de diversas aguas (Prima, Segunda, Tercera y Cuarta) que deben transformarse gradualmente por procedimientos alquímicos para obtenerlo.

Mercurio de la vida o Mercurio Vital.

Mercurio, extracción del cuerpo perfecto. Según Lulio, en su Clavícula. Paso primero: con luna y una onza de cal de luna copelada, calcinar, reducir a polvo fino en una plancha, embeber tres o cuatro veces al día en aceite de tártaro preparado, luego secar al sol. Paso segundo: seguir así hasta que la cal absorba cuatro o cinco veces su peso de aceite. Pulverizar sobre el pórfico tras desecarlo antes, poner entonces en matraz de cuello largo. Paso tercero: agregar el menstruo hediondo, cerrar el matraz, poner en fuego de cenizas, con algunos carbones hasta que se vea hervir la materia y disolverse, destilar sobre cenizas hasta que todo el menstruo haya pasado y esperar a que la materia se enfríe. Paso cuarto: cuando el recipiente esté frío se abre y poner la materia en otro vaso limpio con su capitel bien cerrado, poner sobre cenizas en un horno, en cuanto la masilla del cierre esté seca se calienta, primero suave hasta que toda el agua haya pasado al recipiente. Luego subir el calor para desecar por completo la materia y exaltar los espíritus hediondos que pasarán al capitel y de allí al recipiente. Paso quinto: entonces dejar enfriar el vaso bajando poco a poco el fuego. Ya frío el matraz, retirar de él la materia y reducir a polvo en el pórfico (hasta que sea un polvo impapable). Poner el polvo en una vasija de tierra bien cocida y vidriada muy bien. Echar encima agua corriente hirviendo, removiendo con un palo limpio hasta que la mezcla sea espesa como mostaza. Remover bien hasta que se vean algunos glóbulos de mercurio en la materia. Pronto habrá una buena cantidad (dependiendo de la cantidad de plata usada). Seguid echando de tiempo en tiempo más agua hirviendo y remover hasta que todo se vuelva semejante al mercurio. Se quitan las impurezas terrosas con agua fría y se seca en un lienzo y se pasará a través de una piel de gamuza.

Mesmer.

Metal.

Metales nobles. Los alquimistas contemplan siete metales llamados "nobles" los cuales corresponden astrológicamente con los siete planetas de la Antigüedad: el oro corresponde al Sol, la plata a la Luna, el mercurio al planeta Mercurio, el plomo a Saturno, el estaño a Júpiter, el cobre a Venus y el hierro a Marte. A veces los nombres de estos astros se usan como sinónimos de los metales. Para los alquimistas los metales son seres vivientes que nacen, se alimentan, crecen, se multiplican, e incluso mueren, como los hombres, los animales y las plantas, también se dice que pueden resucitar después de su muerte.

Metales muertos.

Metales vivos.

Mica.

Michael Scott. Ver: Miguel Escoto.

Microcosmos.

Miguel Escoto. (1170-1232) Michael Scott.

Milagro de la Naturaleza.

Minio. El tetróxido de plomo, también denominado minio o plomo rojo e incluso azarcón, es un óxido de plomo de color anaranjado o rojo. Su nombre vulgar proviene del nombre latino minium indicando que proviene del Río Miño en el norte de España donde fue extraído para la minería por primera vez. De la utilización del minio como componente de la tinta más habitual para la iluminación de códices medievales deriva el término miniatura.

Mirabilla.

Misterio de las Catedrales, El.

Monasterio del Escorial.

Mono de la Creación.

Montaña hueca.

Moradas Filosofales, Las.

Morhoff.

Morienus el Filósofo. (s. X al XI)

Mortero. Utensilio de madera, piedra o metal, a manera de vaso, que sirve para machacar en él diversas materias. Su nombre proviene de la palabra mortificar, ya que con él, la materia se “mortifica” y se reduce a polvo.

Muerte.

Multiplicación.

Murciélago.

Musaeum Hermeticum.

Mutilación.

Mutus Liber. Literalmente "El Libro Mudo", obra sobre Alquimia, prácticamente sin texto, compuesto por quince láminas que se imprimió por primera vez en 1677 en La Rochelle, bajo la dirección de Pierre Savouret. A través de sus quince ilustraciones puede apreciarse la descripción de la obtención de la Sal por la Vía Húmeda, la importancia del rocío que puede refinar las otras sales ya que contiene un nitrito finísimo, la aparición del amoniaco como sal cristalina con la que se alcanza la armonía... En la primera lámina puede apreciarse la firma de su autor que usa el pseudónimo "Altus", palabra latina que se traduce por "alto", mientras que en la última se lee: Oculatus abis, es decir, "te irás como vidente". (Ver: Altus).

Mysterium Coniunctionis.

N

Narciso.

Naturaleza.

Navegación.

Negritud.

Negro. Ver: Nigredo.

Neptuno.

Newton, Isaac.

Nido.

Nifo.

Nigredo. Magisterio al negro. El negro es el primero de los tres colores principales de la Obra que sale a los cuarenta o cuarenta y dos días (mes filosófico), período que se llama putrefacción. Los otros son el Blanco (Albedo) y el Rojo (Rubedo). Es representado mediante el cuervo. El texto alquimista griego Physyca kai Mystika habla, en cambio, de cuatro fases por las que debe atravesar el Opus Magnum, incluyendo la fase de Citrinitas que es de color amarillo, entre Albedo y Rubedo.

Niño.

Nitro.

No seres.

Nostoc. Alga marina gelatinosa que queda en la costa después de las tormentas y que algunos alquimistas han tomado como punto de arranque de la materia de la Obra. Se le llama a veces esputo o escupitajo de la Luna. Alga microscópica que aparece en los campos, evaporándose en cuanto sale el Sol. Se utiliza comparativamente con el Rocío primaveral, altamente volátil. En el pasado confundió a muchos investigadores que no supieron reconocer en la expresión al Spiritus Mundii, que se extrae de la Mena de los Sabios.

Nostoch. Es un rayo proyectado por alguna estrella que produce efectos purificadores sobre la Tierra.

Nudo.

Nummus. Cabeza del cuervo. Materia Prima al negro, en la fase de Putrefacción.

Nupcias químicas.

O

O.

Oberit.

Objeto de los Sabios.

Óbolo. Antigua medida de peso. Equivale a 12 granos o medio escrúpulo.

Obra.

Obra de Saturno.

Olympiodorus. Olimpiodoro de Tebas (400 d.C.)

Onza. Antigua medida de peso. Equivale a 31,25 gramos

Opus Magnum.

Ora et labora. Ora y labora.

Ora, lege, lege, lege, relege, labora et invenies. Orad, leed, leed, leed, releed, laborad y descubrid.

Oratorio.

Oro. Uno de los siete metales nobles de los alquimistas. Se encuentra bajo la protección del Sol y le corresponde el día domingo. Según Roger Bacon, es un cuerpo perfecto, con un Mercurio puro, fijo, brillante, rojo. Con un Azufre puro, fijo, rojo y no combustible. Sin superfluidad ni pobreza, si perfeccionase a los metales fundidos con él sería el Elixir Rojo. Esto no puede ser porque este cuerpo es perfecto en un solo grado. Si su perfección fuese comunicable a los imperfectos, estos no se perfeccionarían y los perfectos serían manchados. Para el Trevisano, es azogue coagulado. Con él se hace el comienzo de la obra. En estado natural es duro, sólido y muy unido, por lo que hay que romperlo, reducir a su primera materia (plata viva). Para Beccher, en Physica subterranea, es sutil, penetrante, multiplicativo, que se introduce en los metales con lucro. El oro es el metal perfecto por excelencia, porque es el único metal que no enferma, no se ensucia ni se corrompe con el paso del tiempo.

Oro alquímico.

Oro de las dos cimentaciones.

Oro de los Sabios.

Oro extraído de la plata.

Oro Filosófico.

Oro potable. Ver: Aurum potabile.

Oro probo.

Oropimente. Mineral compuesto de sulfuro de arsénico del que se elaboraban pigmentos, es de un color amarillo brillante parecido al oro, de ahí su nombre.

Ouroboros. Símbolo de la Gran Obra alquímica. Es la serpiente o dragón que muerde su propia cola; formando un círculo cerrado como símbolo de la unión del principio y el fin en la eternidad del tiempo y la infinitud del espacio; es la unión de los extremos duales, la Coincidentia Oppositorum o Hieros Gamos, manteniendo así el Equilibrio cósmico y natural en constante flujo y movimiento, es el Yin y el Yang; la vida y la muerte, creación y destrucción, el Sol y la Luna, el fuego y el agua, luz y tinieblas, macho y hembra, Cielo y Tierra, tiempo y espacio, energía y materia, fe y razón.

Efigie del ciclo infinito que cursa el Universo en su constante devenir de generación, destrucción y regeneración; el dragón muere para resurgir como el Fénix y la Piedra Filosofal. Representa al Único; el Todo, y la polaridad universal; efectuando la clara verdad de que si bien en la Naturaleza todo es dual y todo tiene su par de opuestos, estos son iguales en naturaleza difiriendo sólo en grado, siendo su separación mutua y convencional sólo una ilusión, es la paradoja conciliable que autodefine su propios límites rodeando a todo lo que existe o que puede existir en un total e indestructible Equilibrio.

En el Codex Marcianus del siglo II aparece con la inscripción "Hen to pan" (el Uno, el Todo). En un manuscrito veneciano del Renacimiento aparece con la mitad de color negro, símbolo de la Tierra, y la otra mitad de color blanco, el Cielo. Esta forma pretende transmitir la idea del movimiento cíclico en el sentido de que todo lo que nace de la Naturaleza vuelve a ella para de nuevo nacer, y así sucesivamente. Según Michael Maier, "en el anillo de Ouroboros, los antiguos veían tanto el transcurso de los años y el retorno al origen como el comienzo del Opus, en el que se ingiere la cola húmeda y venenosa del dragón. Cuando éste muda totalmente la piel, como la serpiente, se obtiene la panacea de su veneno".

P

Padre de la Piedra.

Padre de los metales.

Pájaro de Hermes. Mercurio de los Filósofos.

Palabra de Dios.

Palabra de la Cruz.

Palacio.

Palingene.

Panacea Universal. Es la Medicina que cura todas las enfermedades y se deriva de la Piedra Filosofal.

Panteo.

Pao P’u Tzu.

Papiro de Leiden.

Paracelso, Teofrasto. Philippus Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim, llamado Paracelso

Parásito.

Pareja divina.

Parergon.

Particular.

Pauwels, Louis.

Paykul.

Pecado original.

Pelícano. Retorta de destilación circulatoria. Su nombre proviene de su forma ya que su pico entra en su vientre y parece un pelícano picándose el pecho. Simbológicamente, se pica su pecho "sacrificándose" para alimentar con su sangre a sus siete polluelos, es decir, los siete metales.

Peng Hsiao.

Pequeña obra.

Pequeño cabrón.

Pequeño mercurio.

Pequeño mundo.

Pequeño particular.

Peregrinaje.

Peregrino.

Pernety, Dom Antoine-Joseph. Alquimista, bibliotecario, escritor y masón francés. Nació el 13 de febrero de 1716 Rouanne. Al terminar los estudios primarios ingresó en la congregación benedictina de San Marcos. Su notable aptitud para los estudios no pasaría desapercibida por sus superiores, que le destinaron a la Abadía de Saint-Germain-des-Pres a fin de que perfeccionara y ampliara sus estudios. En la biblioteca de esta abadía encontró valiosos textos alquímicos que despertaron en él una afición que mantendría a lo largo de su vida. En 1758 compuso sus dos obras magnas: Las fábulas egipcias y griegas, desveladas y reducidas al mismo principio y el Diccionario mito-hermético. Al año siguiente embarcó, acompañando a Louis de Bougainville, hacia las Islas Malvinas con objeto de establecer allí fundaciones coloniales, retornando a Francia a finales de 1764. Los dos años siguientes fueron decisivos para él: víctima de una profunda crisis en el seno de sus convicciones religiosas, abandona los hábitos y se instala en Avignon

Perra de Armenia.

Perrenelle.

Perro.

Perro de Occidente.

Perrot, Etienne.

Pez.

Pez negruzco.

Piedra amarilla.

Piedra angular.

Piedra astral.

Piedra de Egipto.

Piedra de los Filósofos. Piedra Filosofal.

Piedra Filosofal. Propósito fundamental de los alquimistas. Es el Magisterio mismo. Es la sustancia más elevada y perfecta que existe y por esta perfección transmuta los metales viles en oro y confiere la perfección espiritual al alquimista, prolonga la vida y cura todas las enfermedades, como consecuencia indirecta al actuar como catalizador durante la Obra. Se dice frecuentemente de ella que es una sustancia material y espiritual a la vez; física y etérea. Para obtenerla hay que pasar las tres fases del Magisterio (Nigredo, Albedo y Rubedo), así como por aproximadamente doce operaciones, divididas así de forma arbitraria por diversos autores: calcinación (calcinatio), congelación (coagulatio), fijación (fixatio), disolución (solutio), digestión (digestio), diferenciación (differentiatio), sublimación (sublimatio), separación (separatio), incineración (incineratio), fermentación (fermentatio), multiplicación (multiplicatio) y proyección (proiectio). Según Basilio Valentín, es en principio sólido presentándose en forma coagulada y cristalizada, pero a medida que se transforma tiende a estabilizarse en estado líquido. Sobre su apariencia tenemos también el testimonio del Cosmopolita, quien dice, en Nueva luz química, lo siguiente: “Es piedra y no es; se le llama piedra por su semejanza con ésta; en primer lugar, porque su origen es verdaderamente pétreo cuando se extrae de las entrañas de la tierra: es una materia dura y seca, que se puede desmenuzar y pulverizar como una piedra. En segundo lugar porque tras la destrucción de su forma, integrada por un azufre hediondo cuya eliminación es indispensable y tras la separación de las partes compuestas y ensambladas por la Naturaleza es necesario reducirla a una única esencia, transformarla paulatinamente de acuerdo con la Naturaleza en una piedra incombustible, resistente al fuego y fusible como la cera; y ello podrá hacerlo sólo cuando recobre su universalidad”. Casi todos los alquimistas la describen como de un color rojo escarlata brillante, profundo y vivo, del color de la sangre, del rubí, del cinabrio, del bermellón o del azafrán en polvo. No obstante, la mayor parte de los textos alquímicos describen tres colores básicos que toma la piedra de acuerdo con la fase de preparación y transformación en que se encuentre: negro, en la putrefacción inicial; blanco, por la destilación; y rojo como culminación de la Obra.

Piedras preciosas.

Piloto.

Pirita. Mineral de sulfuro de hierro.

Pitpit de los prados.

Planeta.

Plata. Uno de los siete metales nobles de los alquimistas. Se encuentra bajo la protección de la Luna y le corresponde el día lunes. Alquímicamente, según Roger Bacon, es un cuerpo puro, casi perfecto, compuesto de un Mercurio puro, fijo, brillante y blanco. Su Azufre tiene las mismas cualidades. No le falta a la plata sino un poco más de fijeza, de color y de peso.

Plata líquida. Mercurio.

Plata viva. Mercurio.

Plomo. Uno de los siete metales nobles de los alquimistas. Se encuentra bajo la protección de Saturno y le corresponde el día sábado. Según Roger Bacon, es un cuerpo impuro e imperfecto, compuesto de un Mercurio impuro, inestable, terrestre pulverulento, ligeramente blanco al exterior, rojo en el interior. Su Azufre es semejante y además combustible. Al plomo le falta la pureza, la fijeza y el color; no está bastante cocido.

Plumas de cuervo.

Po Yuchuan.

Poisson.

Polaridad.

Pollo.

Pollo de Hermógenes. Materia de la Piedra en su período blanco.

Polvo de proyección. Es la Piedra Filosofal reducida a polvo y se utiliza para el proceso de transmutación.

Posibilidad de naturaleza.

Praga.

Price.

Prima Materia. Es la Materia en su estado inicial, destinada a convertirse y evolucionar, por las adaptaciones a las que se someterá en las diferentes operaciones, en la Piedra Filosofal. (Ver: Materia Prima).

Primer agente.

Primer azufre.

Primera materia.

Productos.

Proyección. Procedimiento alquímico que consiste en transformar los metales no preciosos en oro a través de la proyección de un pedazo de la Piedra Filosofal sobre el crisol en el que permanecía el metal.

Purificación. Operación realizada por el alquimista en su laboratorio y que consiste en lavar la materia para quitarle todas las impurezas que lleva consigo desde su extracción de la tierra. El espíritu imperecedero debe sufrir una actuación parecida a la muerte, aunque no pueda morir, un paso siempre actuante que revuelve, criba, separa, limpia y purifica el cuerpo, de tal forma que la materia tiene la posibilidad de ir reuniendo sus partes limpias y de transmitir así una energía regenerada que antes no poseía.

Putrefacción. En latín, Putrefactio, es la primera actuación del alquimista en el laboratorio. Se caracteriza por la oscuridad que preside y por el color negro que se da a la materia, razón por la cual es representada por el cuervo. Es la reducción a polvo de la materia, la principal operación alquímica, por la que los cuerpos mueren y se produce la división de las materias del compuesto, camino de la siguiente fase. La putrefacción se consigue gracias al mantenimiento constante del calor sin que este sufra graves alteraciones ni hacia arriba, ni hacia abajo, pues de lo contrario se convertiría la materia en ceniza seca y todo el trabajo realizado se perdería.

Q

Quemar las flores.

Quermes o kermes. Arbol del género Quercus, que por comparación fonética se aproxima a Hermes. La encina, símbolo de la Primera Materia y anagrama de Hermes Trismegisto, anciano y Mercurio. Un mineral de antimonio (sulfuro) también recibe el nombre de quermesita. (Ver: tonel, encina, roble y Duenech).

Quermesita o kermesita. Sulfuro de antimonio, una de las sustancias de la que se parte para iniciar el proceso de la Gran Obra.

Quimera.

Quintaesencia.

Quinta Essentia.

R

Rabelais.

Raíz mineral.

Rana.

Rases.

Rebis. El Hermafrodita o Andrógino. El ser de los dos sexos; en su unidad, es decir, en tanto que aúna a ambos contrarios –masculino y femenino–, representa en el sentido de la antigua concepción alquímica el máximo nivel del proceso de transformación, la aspiración a la integridad. (Ver: Andrógino).

Recipiente. Receptáculo, crisol, vaso o vasija que contiene la materia filosófica. Sueñe ser de cristal transparente o de cerámica. Es redondo con un pequeño cuello, de vidrio y se cierra la tapa con asfalto, llamado a veces como masilla filosófica o sello de Hermes. La materia no ha de tener contacto directo con el fuego, por lo que se coloca dicho vaso en otra vasija cerrada con tanto cuidado como la primera. Esto es para que el calor actúe igual por arriba que por abajo.

Recrudescencia.

Rectificación. Purificar líquidos por destilación.

Redoma. Vasija de vidrio ancha en su fondo que va estrechándose hacia la boca.

Red sutil.

Régimen.

Regímenes del Fuego.

Régulo de antimonio.

Reincrudación.

Reino de Saturno.

Reinos.

Rejalgar. Mineral de sulfuro de arsénico color rojo, lustre resinoso y fractura concoidea, que se raya con la uña, y es una combinación muy venenosa de arsénico y azufre.

Rémora.

Retorta.

Reyezuelo.

Richtausen.

Riñones.

Ripley, George. Ver: George Ripley.

Riviere.

Roble. Árbol del género Quercus, al igual que la encina. Es frecuente ver en los dibujos herméticos al roble o toneles hechos de madera de este árbol. Simboliza la materia primera y su naturaleza. (Ver: tonel de roble, encina y Duenech).

Roble hueco. Símbolo del atanor u hornillo del alquimista. Lugar donde se concentran todas las fuerzas del alquimista para afrontar las diferentes fases a que debe ser sometida la materia para alcanzar la Obra. Es la representación de la inmutabilidad, la cual permite aproximarse a la alegoría de Ser Supremo, de Dios.

Rocío de mayo.

Rodolfo II. Emperador germano llamado en su tiempo el "Hermes Alemán" por ser uno de los mecenas más importantes en toda la historia de la Alquimia.

Rojo. Color de la Obra o Piedra Filosofal que aparece tras el Blanco, hay que cocer seguido hasta que aparezca. Entre el blanco y el rojo hay un cierto color ceniciento, ceniza («no desprecies la ceniza, que se licuará»), luego aparece el rey coronado con la diadema roja. Para Pemety, es el cuarto color principal, flor de su oro, corona real. Si aparece antes que el negro, es que se ha dado más calor.

Rosa hermética.

Rosarium Philosophorum.

Rubedo. Obra o Magisterio al Rojo. El rojo es el tercer color principal de la Obra y que sucede al blanco. Marca la consecución de la Piedra Filosofal. Su elixir es el Elixir Rojo que convierte los metales en oro.

Rueda.

Ruptura del Huevo. De la misma forma que, al término de la incubación, el huevo de la gallina se rompe ante el esfuerzo del polluelo, la cáscara del huevo alquímico se rompe cuando el azufre está consumado y preparado para ser Obra.

S

Saint Germain, Conde de.

Sal. Es el eslabón que une el Azufre con el Mercurio de los Filósofos. Antes de Basilio Valentín recibía la denominación de "sal arsénica". La sal posee diversos aspectos simbólicos, como el de purificar los lugares y las personas. Según Fontanus, la parte terrestre de los cuerpos naturales. Para Lémery, es un principio activo usado para dar consistencia y peso al mixto, lo guarda de la corrupción. Se divide en fija, volátil y esencial. Tanto Paracelso, De origine morborum, libro 1, y Flamel, Fisiolog, cap. 3, lib. 4, dicen que es lo que queda fijo. También llamada acalach, acalai, agua metálica. Para Le Febvre: principio radical de todas las cosas, primer cuerpo del que se reviste el espíritu universal, continente en sí misma de todos los principios. Jean Beguin, en el Tyrocinium chymicum, la define como un cuerpo seco y salino que protege a las mezclas de la putrefacción, para disolver, aglutinar, limpiar y evacuar. Parece tierra, no como algo frío y seco sino firme y fija.

Salamandra. Se convirtió en un símbolo del Fuego debido a que el animal secreta de su piel una sustancia que le hace resistente al fuego durante unos instantes. Es también el símbolo de la ablución filosófica. En la Atalanta Fugiens de Michael Maier se lee en el epigrama 29: “Donde la salamandra vive más poderosa es en el fuego ardiente, no teme en nada las acechanzas de Vulcano. De igual modo la Piedra tampoco rechaza los crueles incendios de las llamas, pues nació en el fuego permanente. Aquella, que es fría, apaga y sale libre. Pero ésta es caliente, y el calor, su semejante, le ayuda.”

Sal alembroth. Ver: Sal pétrea.

Sal amoníaco de los Sabios. La sal de san Andrés o sal de Amón se interpreta en la filosofía hermética como sal amoníaca de los sabios por ser la que realiza la armonía, el acuerdo del fuego y el agua, y la que media entre el cielo y la tierra, entre el espíritu y el cuerpo, entre lo volátil y lo fijo.

Sal central.

Sal de la sabiduría.

Sal de la tierra.

Sal de sales.

Sal de Saturno.

Sal gema.

Sal marina.

Sal pétrea.

Salitre. Mineral blanco, translúcido y brillante compuesto por nitrato de potasio (KNO3). Cuando se hace referencia al disolvente universal mediante el vocablo "sal pétrea", se suele aplicar la denominación latina sal petri, que herméticamente está unida al salitre.

Salivazo de la luna. Nostoc

Salomon.

Salomon Trimosin. (1582)

Sanctus Germanus. (1784)

Sangre de Dragón.

Sangre de oro.

Santuario.

Sarcófago.

Saturno.

Savia.

Scala philosophorum.

Scmieder.

Scott, Michael.

Scrutinium Chymicum.

Secreto.

Secretos, hija de los.

Secretum secretorum.

Sehfeld.

Sello.

Sello de Hermes.

Semana.

Semilla.

Sendivogius, Michael.

Separación.

Septimana Philosophica.

Sepulcro.

Seres de razón.

Serpiente.

Serpiente que devora su cola.

Sethon.

Signatura astral.

Simbolismo.

Sinesio. Sinesio de Cirene.

Sol. Oro.

Sol oscuro o Sol negro.

Solución. Lat. solutio. Conversión del húmedo radical fijo en cuerpo acuoso y que se hace por el espíritu volátil que está oculto en la primera agua.

Solve et Coagula. Axioma alquímico compuesto por las palabras latinas que significan "disolver y coagular", es decir, hay que disolver el cuerpo fijo y condensar su parte volátil. El alquimista puede disolver el cuerpo físico y coagular su parte incorpórea y luminosa. Por esta operación, el cuerpo se ha espiritualizado y el alma metálica ha abandonado su vestidura manchada, recubriéndose de otra de más precio a la que los antiguos maestros dieron el nombre de Mercurio Filosófico. En el libro de Artephius puede leerse que: "Esta es la razón por la que hay que sublimar uno y otro, es decir, el cuerpo y el espíritu, para que ascienda lo que tiene de puro y descienda lo impuro en la tormenta huracanada del mar".

Sopladores. Individuos muy numerosos en el medievo, que se dedicaban a buscar el secreto de la fabricación del oro insuflando aire con los fuelles para alcanzar temperaturas muy altas, ya que pensaban que así conseguirían obtener resultados óptimos. Los verdaderos alquimistas se burlaban de los esfuerzos que realizaban los sopladores, que generalmente trabajaban con las más variadas sustancias del reino vegetal. Un manuscrito anónimo medieval señala lo siguiente: "me río de todos aquellos que buscan la tintura del oro y de la plata en diferentes sustancias, los ojos de diversos animales, la hierba, el cabello, serpientes, escorpiones, gusanos y cáscaras de huevo, en sangre, sapos, orina o excrementos". (Ver: arquimia).

Spiritus Mundi. Alcohol y parte más sutil de los elementos. Es invisible, de naturaleza universal, incorruptible, indiferente a toda forma, pero en la forma se vuelve como la sal, puro fuego, espíritu del mundo animado por el primer espíritu.

Splendor Solis.

Spondet Pariter.

Spondet quas non exhibent. Carta encíclica promulgada en 1317 por el papa Juan XXII en la que se condena la Alquimia.

Stanislas Klossowski De Rola.

Stolcius, Daniel.

Su Tung Po.

Sublimación. Fase que consiste en llevar a un cuerpo del estado sólido directamente al de vapor por medio del calor.

Sublimación filosófica. Es la transformación y exaltación de un cuerpo impuro a un estado más puro por medio del Agua, es decir, una purificación.

Sueño Verde, El.

Summa Perfectionis.

Sustancia furiosa.

Symbola Aureæ.

T

Taberna de Chat Noir.

Tabla de Esmeralda, la.

Tabula Smaragdina. Ver: Tabla de Esmeralda.

Talbot.

Tártaro. Nombre por el que los griegos y romanos conocían el ácido tartárico (C4H6O6), (quizás también sea sinónimo del tartrato de potasio o sal del ácido tartárico). Su nombre deriva del lugar infernal griego del fuego eterno, de donde se extrae el Fuego Secreto. Se utiliza como un símbolo jeroglífico de la Primera Materia de la Obra, que se extrae de la "encina", al igual que el tártaro se extrae del tonel de encina o de roble.

Tema de los Sabios.

Terapéutico.

Tesoro de los Tesoros de los Alquimistas, El.

Tesson, Jacques Le.

Tetramorfo.

Texte d’Alchimie ou Songe Verd.

Thelema. Perfección. Secreto. Voluntad. Azoth. Od.

Themis Aurea.

Thutie. Del alemán, thutia. Óxido de zinc que se produce en la elaboración de ciertos minerales de plomo.

Tierra. Lat. Terra. Es uno de los Cuatro Elementos de la Naturaleza. De carácter femenino, frío y seco. Su símbolo es un triángulo con el vértice hacia abajo, atravesado por una línea. Su espíritu elemental es el Gnomo o Pigmeo. Representa el estado sólido de la materia. A veces se denomina tierra al metal calcinado, capul mortuum, último principio pasivo que siempre retiene obstinadamente algún espíritu, nunca es pura. Para Bohme, materia que llena la parte del recipiente. Para André le Bretón, es aire más agua.

Tierra condenada.

Tierra de los Sabios.

Tierra Filosofal.

Tierra nuestra.

Tierra romana.

Tifferau.

Tinctura. El cuarto de los Cuatro Arcana. Potencia astral y puntual, punto esencial. De ella salen los rayos que se multiplican.

Tinieblas.

Tintura.

Tintura roja. Azufre de los Filósofos.

Tiphaigne.

Tomás de Aquino.

Tonel. Recipiente portador del Tártaro y del cual se extrae.

Tonel de Roble. Simboliza a la Materia Prima. Del tonel de roble se extrae el tártaro. Existe una especie de roble mediterráneo llamado "quermes" y es precisamente la quermesita (sulfuro de antimonio) una de las sustancias de la que se parte para iniciar el proceso de la Gran Obra. (Ver: Encina).

Tortuga.

Transfusión.

Transmutación.

Tratado de la Sal de los Filósofos. Le Crom

Triángulo.

Tria Prima. Nombre que dio Paracelso a la triada filosófica formada por el Azufre, el Mercurio y la Sal.

Triomphe Hermetique.

Trismegisto.

Tritheim.

Triumph Wagen Antimonii. (1604)

Tshang.

Tsu Yen.

Turba de los Filósofos, La.

U

Ungüento de armas.

Unicornio.

Unión, fijación. En la unión el húmedo radical crudo de un mixto pierde sus espíritus y su fuerza natural y recibe los espíritus y las virtudes del elixir fijo en que es convertido. Se hace en una vasija, en un horno y con un fuego para la mixtión inseparable de los principios. Presupone que todas las operaciones anteriores se han hecho bien Requiere un contacto inmediato de las raíces fija y volátil, pero estas han de ser puras, hay que usar más raíz volátil que fija para sobrepasar la siccidad de la tierra y su compactación, que adquirió por la sublimación.

Uriel.

Uróboro. Ver: Ouroboros.

V

Valmont de Bomare. (1731-1807)

Valois, Nicolas.

Van Helmont, Francisco Mercurio. (1618-1699)

Van Helmont, Juan Bautista.

Vasija hermética. Recipiente de tierra blanca y negra en el que el mercurio se mortifica y se vuelve negro, abandonando su alma al embrión de la piedra que nace de su descomposición y se nutre de sus cenizas. Se encuentra cerrada con el sello de Hermes para evitar que algún elemento de su interior pueda perderse. (Ver: Huevo filosófico).

Vaso de la Naturaleza. Vasija alquímica hecha de la misma arcilla roja que sirvió a Dios para formar el cuerpo de Adán.

Vaso del Arte. Vasija alquímica formada de oro puro, claro, rojo incombustible, fijo, diáfano y de brillo incomparable, encargada de contener la piedra. Según Fulcanelli, los alquimistas emplean dos vasijas o vasos: una para usos honorables y otra para empleos viles.

Verbum demissun.

Verde.

Vía corta. Hay un metal que contiene mucho azufre puro y mercurio puro y cuya preparación no es difícil para el artista. Sus dos raíces, fija y volátil, se sacan por una destilación violenta. Se purifican estas dos raíces, una después de la otra, se pudren juntas por calor lento para disolverlas una por la otra, se las une luego por circulación para hacer el agua ponderosa, que se purifica por siete destilaciones.

Vía Húmeda. Es el método del Magisterio más empleado, es mucho más largo que el de la "vía seca" pero menos peligroso y menos difícil. Suele tener un período de duración que oscila entre los tres o cuatro años.

Vía larga. La que se hace en los minerales muertos o fundidos y es muy costosa. Hay que sacar simiente de ellos, regenerándolos por varias corrupciones hasta el estado de tierra virgen metálica, que contiene la simiente.

Vía Seca. Está reservada para los grandes maestros, pues es la más peligrosa y difícil para el adepto, pero es el método del Magisterio más rápido.

Viatorum.

Vibración.

Vicot, Pierre.

Vidrio maleable.

Vigenère, Blaise.

Villanova, Arnau de. Ver: Villanueva, Arnaldo de.

Vientre de caballo. Estiércol de caballo que mantiene un calor ligero y muy igual. En ocasiones se usa el término "estiércol de caballo" para referirse a la temperatura (semejante a la de las entrañas de un caballo) que debe mantener la materia en el recipiente.

Villanueva, Arnaldo de.

Vinagre. Para Geber, es un disolvente, un espíritu disolvente y mortificante, no del oro ni la plata; los que cal-cinan y disuelven el oro y la plata no saben, ya que su tintura es alterable por el fuego. Se saca de los cuerpos imperfectos. También llamado cepini, cexim, agua póntica, mercurio disolvente.

Vinagre Blanco de los Filósofos. Ver: Mercurio de los Filósofos.

Viridarium Chymicum.

Viriditas.

VITRIOL. Acrónimo alquímico cuyas siglas configuran el nombre del vitriolo y que en latín reza: "Visita Interiora Terræ Rectificando Invenies Occultum Lapidem" ("Visitad el Interior de la Tierra y Rectificando, Encontraréis la Piedra Oculta"). La máxima de Basilio Valentín añadía dos últimas letras: "V" y "M", de manera que el acróstico quedaba como VITRIOLVM; aquellas significan, refiriéndose a la Piedra Oculta, "Vera Medicina" ("Verdadera Medicina").

Vitriolo. Mineral del que mediante la destilación se extrae el ácido sulfúrico (H2SO4). El vitriolo o caparrosa es el elemento fundamental alquímico del que Basilio Valentín nos dice que es "un notable e importante mineral al que ningún otro de la Naturaleza puede ser comparado y ello porque el vitriolo se familiariza con todos los metales, se alea muy estrechamente con ellos ya que de todos los metales se puede obtener un vitriolo". Pernety lo llama alech, altinarum, atramento, azeg, duenege. Sendivogius dice que es uno de los tres que más participan de la materia metálica. A veces el término no se aplica en referencia a los sulfatos sino al ácido sulfúrico en sí mismo. Para los alquimistas, hay cuatro tipos principales: vitriolo azul, llamado Piedra Lipis (sulfato de cobre) (de Hungría o Chipre), vitriolo blanco (sulfato de zinc) (cerca de las fuentes), vitriolo verde, que es el ordinario (sulfato de hierro o ferroso) (Alemania, Inglaterra y Roma) y el vitirolo rubio (color natural) llamado colcotar (óxido de hierro), y otros más como el vitriolo rojo (sulfato de cobalto), el vitriolo amoniacal, de color gris (sulfato de amonio), el vitriolo de plomo o anglesita (sulfato de plomo) y el vitriolo de Marte, de color amarillo (sulfato férrico). Para Brechesco, en Dialogas veram, es junto al azufre el principio de generación de todos los metales. También llamado chacanton, alcalcadis, atramentum sutoríum. Según Faber, corrigiendo su crudeza y frío, se unen el ácido del vitriolo y su sal con espíritu de vino rectificado, se pudre todo a la vez y salen mercurio y azufre verdaderos.

Vitriolo filosófico. Agua mercurial a la que se reducen los metales por medio del Mercurio Filosófico.

Vitriolo romano. Sustancia que proporciona el disolvente alquímico sin el que sería imposible reducir los metales a su materia prima, es decir, el agua mercurial o vitriolo filosófico. Según el alquimista Valmont de Bomare, el vitriolo romano, conocido también como vitriolo de los adeptos, no es la caparrosa verde (sulfato de hierro), sino una sal doble vitriólica de hierro y cobre, es decir, una mezcla del vitriolo verde y el vitriolo azul.

Vivum argentum. Literalmente "Plata viva", mercurio común.

Voluntad metálica.

Vómitos del azufre.

W

Wei Chu.

Wei Po Yang.

Weyer.

Wu Chhiuh.

X

X.

Xanto.

Xantosis.

Xenechdon o xenexton.

Xeromirum.

Xiphidium o xiphium. Estoque.

Xir.

Xissium.

Xistan.

Xylagium.

Xyloaloes.

Xylobalsamum.

Xylocassia.

Y

Yalos. Vidrio.

Yaria o jaria. Cardenillo.

Ycar. Medicina filosófica.

Ydens. Mercurio.

Ydricium. Plata viva.

Ydroceun.

Yeldie.

Yelion. Vidrio.

Yema de huevo.

Yercia.

Yesir.

Yfyr.

Ygropissos.

Yharit.

Yle. Ver: Hylé.

Yliástrico.

Yliástrum.

Yn, Yomo, Yos.

Yris.

Yrydis.

Ysir.

Z

Z.

Zaaph.

Zachaire.

Zaddah.


Zadith.

Zafaram.

Zaffram.

Zafiro.

Zahau.

Zaibac.

Zaibar.

Zaidir.

Zancres.

Zandarith.

Zaras.

Zarca.

Zarfa.

Zarfrahor.

Zarne.

Zarnec o zarnek.

Zarnic.

Zarsrabar.

Zatanea.

Zaucre.

Zauhirón.

Zazar.

Zebd.

Zebed.

Zeblicium.

Zec.

Zeco.

Zefr.

Zegi.

Zeherech alckas.

Zeida.

Zelotum.

Zemasarum.

Zemech.

Zenguifuer.

Zénic.

Zerachar.

Zerci.

Zericum.

Zerifari.

Zerna.

Zernic.

Zerobilem.

Zerumbeth.

Zibach.

Zibutum.

Zimar.

Zimax.

Zimen.

Zinc.

Zinch.

Zingar.

Zingufur.

Ziniar.

Ziniat.

Zipar.

Zit.

Zithum.

Ziva.

Zizipha o zizypha.

Ziziphus o zizyphus.

Zodíaco.

Zopissa.

Zoraba.

Zorumbeth o zerubeth.

Zósimo de Panópolis.

Zoticón.

Zub o Zubd.

Zuccaicar o zuccar.

Zumec.

Zumelazuli.

Zuniter o zitter y zuviter.

Zunzifar.

Zymar.

ZZ.