

Para Jung, el análisis del Inconsciente ya se había implantado al inicio de la segunda mitad de su vida, de ahí una de las razones por las cuales todo analista, o candidato a analista junguiano, deba disponer de una edad similar. Añade que necesitó aún veinte años más para comprender los contenidos de sus imaginaciones. Pero que lo fundamental en su obra fue hallar «la prueba de la prefiguración histórica de las experiencias internas». Es decir, que para confirmar sus ideas debió buscar sus premisas en la historia. En ello tuvo un papel fundamental su hallazgo de la Alquimia.
Desde 1918 hasta 1926 me ocupé seriamente de los gnósticos, pues también ellos tropezaron con el mundo primitivo del Inconsciente. Captaron sus contenidos e imágenes, que manifiestamente estaban contaminados por el mundo de los impulsos. Es difícil, sin embargo, decir hasta qué punto comprendieron las imágenes, a causa de la escasez de noticias posteriores, que, por lo demás, hemos de agradecer a sus adversarios, los padres de la Iglesia. Pero no es probable, en ningún caso, que tuvieran una concepción psicológica. Respecto a mis interrogantes, los gnósticos estaban muy lejos en el tiempo para que pudiera relacionarme con ellos. La tradición entre Gnosis y actualidad me pareció rota y durante mucho tiempo no me fue posible hallar el puente entre el Gnosticismo, el Neoplatonismo y la actualidad. Sólo cuando comencé a comprender la Alquimia reconocí que por medio de ella se produce la vinculación histórica con el Gnosticismo, que por la Alquimia se constituye la continuidad del pasado hasta la actualidad. Como filosofía de la Edad Media, la Alquimia tendió un puente lo mismo con el pasado, concretamente con el Gnosticismo, que con el futuro, con la Psicología del Inconsciente.
Carl Gustav Jung, Recuerdos, sueños y pensamientos.

A todo ello no hay que olvidar la importancia que revistieron para el acceso de Jung a la esencia de la Alquimia dos figuras históricas relevantes: Zósimo de Panópolis y Paracelso.
Paracelso (1493-1541) fue una de las figuras que más atrajo la atención y admiración de Jung, quien le dedicó un estudio central en su obra Paracelsica y dos conferencias, una de 1929 y la otra de 1941, incluidas en la edición de los Textos esenciales realizada por la Dra. Jolande Jacobi. El gran médico y alquimista suizo del Renacimiento encarnó con singular violencia el conflicto entre "fe" y "razón". El tránsito del mundo teocéntrico de la Edad Media al antrópocéntrico del Renacimiento, ladeaba ciertos valores hacia un lado escéptico. La preocupación fundamental de Paracelso fue la de establecer la validez de la experiencia científica frente a la tradición, pero sin destruir los valores específicos de ésta. Aceptaba la autoridad de la Revelación divina a la vez que estudiaba los fenómenos naturales. En el espíritu de Paracelso, las dos fuentes del conocimiento, la revelación y las luces naturales, no entraban en conflicto, pero en el curso de los siglos la oposición entre los dos polos se hizo muy notoria y en el siglo XIX se tornó mortal, condición que, al decir de Édouard Schuré, se ha convertido en uno de los mayores males de nuestros tiempos ■
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Bibliografía.
-Richard Wilhelm & Carl G. Jung, El Secreto de la Flor de Oro.
-Carl Gustav Jung, Recuerdos, sueños y pensamientos.
-Carl Gustav Jung, Psicología y Alquimia. 1944.
-Carl Gustav Jung, La Psicología de la Transferencia. 1946.
-Carl Gustav Jung, Mysterium Coniunctionis. 1955-1956.
-Carl Gustav Jung, Paracelsica.
-Jolande Jacobi, Paracelsus. Artz Gottsucher an der Zeitenwende (Textos esenciales). Con conferencias del Dr. Carl Jung. Ed. Siruela.