Historia del arte · Mitología comparada · Psicología profunda · Simbología religiosa · Filosofía

3 de diciembre de 2008

Navidad: orígenes y significado


a Navidad es, con toda seguridad, la fiesta más importante del año y es una de las más celebradas por una gran parte del mundo, no sólo por la amplia difusión que le otorgó el cristianismo sino, sobre todo, por contener un significado universal.

La palabra Navidad proviene del latín nativitas (natividad) que significa nacimiento, en referencia al nacimiento de Jesús el Cristo en Belén, mismo que se narra en los evangelios de san Mateo y san Lucas. La Navidad es celebrada por la mayor parte de los cristianos anualmente cada 25 de diciembre, aunque en ninguna parte de la Biblia se menciona la fecha exacta del nacimiento de Jesús.

Los orígenes de la celebración de la Navidad se remontan a las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban el solsticio del invierno, cada 21 o 22 de diciembre. Diversas culturas separadas geográficamente y temporalmente entre sí, contemplaban que el dios Sol moría cada 22 de diciembre, el día más corto del año, para renacer el día 25 en un ciclo cósmico vital que se guarda en diversos mitos y leyendas como el del Ave Fénix, el ave de la resurrección.

Desde muchos siglos antes de Cristo, cada 25 de diciembre los romanos celebraban la fiesta del nacimiento del nuevo Sol, razón por la que no es extraño que, según la mitología clásica, algunos dioses griegos y romanos hayan nacido en esa fecha, asociada también a Helios, dios del Sol, y Apolo, dios de la luz y el conocimiento. El emperador Aureliano estableció oficialmente esta fiesta en el año 274 con el nombre de Dies Natalis Solis Invicti (Día del Nacimiento del Sol Invicto). Sol Invicto era un título que se llegó a aplicar, en diferentes momentos, a tres divinidades distintas: Elagabalus o Heliogabalus, de origen sirio; Mitra, de origen indoiranio, y Sol. Las modernas fiestas de Navidad, aunque llevan la intención de recordar el nacimiento de Jesús, en realidad están recordando una muy antigua fiesta pagana dedicada al Sol.

El festival romano del solsticio de invierno era conocido como Brumalia (del latín bruma, 'invierno'; brumales dies, 'los días más cortos del año'), celebrado durante 30 días comenzando desde el 24 de noviembre, en honor a Baco, dios agrícola del vino y el éxtasis, cuyo nacimiento se conmemoraba el 6 de enero, y está posiblemente relacionado al antiguo festival griego de Leneas en honor a Dioniso Leneo, realizado durante el mes de Leneón (entre enero y febrero).

La Saturnalia, o las saturnales, eran fiestas dedicadas a Saturno, dios de la agricultura, y servían para recordar los tiempos antiguos. Esta festividad se celebraba oficialmente el día de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano, el 17 de diciembre, con sacrificios y un banquete público festivo. Pero esta fiesta era tan apreciada por el pueblo, que de forma no oficial se festejaba desde el 17 al 23 de diciembre, siete días de regocijo, de festines y placeres en que se repartían obsequios y se liberaba temporalmente a los esclavos. Se suspendían y se posponían los negocios, las ejecuciones, y todas aquellas actividades que pudieran empañar el júbilo al grado de evitar, si era posible, toda acción de guerra durante esos días. Abundaba el vino y las bacanales no estaban prohibidas. En general, esas festividades eran motivadas por el mismo sentimiento de acercamiento de las personas con el solo fin de fraternizar y divertirse, sentimiento que a final de cuentas es el mismo de nuestras fiestas navideñas actuales.

El retorno del Sol Invictus durante las Saturnales romanas

Al mismo tiempo, se celebraba en el norte de Europa una fiesta de invierno similar, conocida como Yule, en la que se quemaban grandes troncos adornados con ramas y cintas en honor de los dioses. Los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del Sol naciente, la lluvia y la fertilidad.

El Árbol de Navidad

También adornaban un árbol perenne, que representaba al Yggdrasil, el Árbol del Universo en cuya copa se encontraba Asgard y el Valhalla, y en sus raíces estaba el Helheim, el inframundo nórdico. El cristianismo adoptó esta costumbre cuando llegó al norte de Europa hasta extenderse ampliamente durante el siglo XIX para dar lugar al árbol de Navidad que hoy conocemos.

La leyenda cuenta que en el año 773, san Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, en un acto del más puro fanatismo, taló los bosques sagrados germanos y entre ellos, cortó el árbol consagrado a Thor-Donnar (un roble sagrado muy antiguo venerado por todos los pueblos germánicos del mundo y que representaba al Yggdrasil o al Irminsul, y era considerado el Axis Mundi, "Eje del Mundo") con el fin de condenar el culto a los dioses germánicos. De sus raíces creció un pino, lo que para san Bonifacio fue una señal de la nueva fe cristiana: "Dejemos que Cristo sea el centro de vuestros hogares", y desde entonces el pino se convirtió en símbolo de la cristiandad. Curiosamente el mito de la muerte del dios frigio Attis se asemeja a este legendario suceso, pues al morir, Attis, desangrado por castración, renace en forma de pino.

Sin embargo, la propia Biblia (Jeremías 10:1-25) prohíbe adornar los árboles del bosque como lo hacían los paganos.

Las Puertas Solsticiales y el ciclo eterno de nacimiento, muerte y resurrección

Durante el tiempo que transcurre desde el solsticio de verano (21 de junio) hasta el solsticio de invierno (22 de diciembre), los días se hacen más cortos y más fríos. Desde el hemisferio norte, el Sol aparenta moverse cada día hacia el sur y la luz solar disminuye y se hace menos intensa. El acortamiento de los días y la expiración de la vegetación al acercarse el invierno, simboliza el proceso de la muerte: la muerte del dios Sol, misma que ocurre definitivamente el 22 de diciembre, en el solsticio de invierno. Durante seis meses el Sol, en su cenit diario, se desplaza hacia el sur hasta llegar a su punto más bajo en el cielo, el 22 de diciembre.

A partir de este día, el Sol parece estacionarse: el Sol se detiene (sol-stat)[1] y deja de moverse hacia el sur quedándose en su punto más bajo durante tres días, que corresponden aproximada y generalmente al 22, 23 y 24 de diciembre. Pasados los tres días con las noches más largas del año y en su máximo de oscuridad, el 25 de diciembre, el Sol se mueve hacia el norte: resurge y crece, lo que anuncia el comienzo de días más largos y más cálidos que precederán a la primavera, aumentando la luz nuevamente hasta el verano. Se cumple así y admirablemente la profecía de Juan Bautista: "Es preciso que Él crezca y yo disminuya" (Juan, 3:30). El máximo de oscuridad del solsticio de invierno es el preámbulo de la esperanza, y el hombre encuentra todo su contento.

La festividad cristiana

Después de la Pascua de Resurrección, la Navidad es la fiesta más importante del año eclesiástico cristiano. Ya que los evangelios no mencionan fechas, no es probable que el Jesús histórico naciera el 25 de diciembre.

Sólo hacia el año 130, el papa Telésforo institucionalizó la fiesta de Navidad, misma que se celebró en diversas fechas. Ya en la primera mitad del s. IV, los primeros cristianos celebraban la Natividad, conjuntamente con la Epifanía y con el bautismo, el 6 de enero, cuando según la tradición, los sabios-magos de oriente ("reyes magos") visitaron y adoraron al Niño Jesús (La tradición de los "Tres reyes magos" aparece en el siglo V bajo las enseñanzas del papa san León como consecuencia lógica de los tres regalos descritos en el Evangelio: oro, incienso y mirra). De manera que las dos fiestas principales eran una única celebración de la Encarnación del Verbo, festividad fijada por la Iglesia Alejandrina como Dies nativitatis et epifaníæ que quedaba muy próxima a las fiestas romanas saturnales y que culminaban en el primer día del invierno, el 22 de diciembre.

La distinción y coexistencia de estas fiestas data hacia finales del s. IV y principios del s. V. Posteriormente fueron separadas: el 6 de enero en Oriente con el nombre de "Epifanía" y el 25 de diciembre en Occidente con el nombre de Natalis Domini (Nacimiento del Señor).

En el año 350, el papa Julio I sugirió que el nacimiento de Jesús fuese celebrado el 25 de diciembre, lo cual fue decretado por el papa Liberio en 354, aunque parte de la comunidad ya guardaba ese día por lo menos desde diez años antes. La primera mención de un banquete de Navidad en esta fecha, data de 379, en Constantinopla. Ya bajo la influencia de san Juan Crisóstomo y san Gregorio Nacianceno, la fiesta fue introducida plenamente en Antioquía hacia 380. Así fue que se colocó artificialmente el 25 de diciembre como fecha de la Natividad de Jesús, en un acto de colonialismo cultural. De esta manera se seguía la política de sincretismo de la Iglesia primitiva que consistía en usurpar y absorber los ritos paganos existentes que desde los primeros tiempos habían celebrado el solsticio de invierno y la espera de la primavera.

Antes de institucionalizar esa fecha, el culto al Sol se encontraba en gran auge con el mitraísmo, que fue una de las más importantes religiones del Imperio romano llegando a rivalizar con el cristianismo hasta el s. IV. El dios solar persa Mitra fue conocido y adoptado en Roma hacia el año 62 a.C. y su culto se extendió con gran rapidez por todo el Imperio incluyendo sus provincias.

Mitra
En 325, el emperador romano Constantino I hizo del cristianismo la religión oficial de Roma para poder unificar su gobierno. Constantino, como político avisado, optó por la cristianización del Imperio debido al carácter uniformador, proselitista e intolerante del cristianismo, en contraste con otras religiones como el mitraísmo. Los romanos convertidos al cristianismo no pudieron abandonar del todo sus antiguas tradiciones y festividades paganas, las cuales estaban tan arraigadas que la Iglesia tuvo que usurparlas y darles un sentido cristiano: lo que hace que en la actualidad, durante nuestras fiestas navideñas, estemos recordando en realidad un antiguo mito solar y las saturnales romanas.

Pero también, la elección del 25 de diciembre como fecha de nacimiento de Jesús tuvo una razón fundamentalmente simbólica. La simbología de la luz y del Sol como representación de Cristo, y de su victoria sobre la oscuridad, tuvo un desarrollo significativo por parte de los cristianos, ya que fue inspirada en parte por algunos textos bíblicos tales como el salmo 18: "Ha hecho del Sol su morada" y Malaquías 4:2; "Para vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus rayos traerá la salud".

La mayoría de los templos paganos de la antigüedad se construían de modo que sus cabeceras, es decir, donde se colocaban el altar o la figura del dios, quedaran dispuestas hacia el oriente, de manera que se "orientaban", así, el devoto quedaría de frente hacia esta misma dirección desde donde se le vería salir al Sol cada mañana. Los judíos, no deseando hacer lo mismo que los paganos, construyeron sus templos mirando hacia occidente, considerado como el lugar donde muere el Sol y, por lo tanto, de las tinieblas. No obstante, la práctica de rezar en dirección hacia el oriente tuvo gran difusión entre los cristianos de modo que cuando los rayos del Astro Rey atravesaban el ábside, se podía identificar la luz con el propio Cristo. El tradicionalista francés Jean Hani explica:
La puerta está al oeste, al poniente, en el lugar de menos luz, que simboliza el mundo profano o, también, el lugar de los muertos. Al entrar por la puerta y avanzar hacia el santuario, uno va al encuentro de la luz: es una progresión sagrada, y el cuadrado largo es como un camino que representa la 'Vía de Salvación', la que conduce a la 'tierra de los vivos', a la ciudad de los santos, donde brilla el Sol divino.
San Jerónimo (340-420 d.C.) queriendo explicar que el nacimiento de Cristo debe ser celebrado el 25 de diciembre dice: "Hasta aquel día (25 de diciembre) crecen las tinieblas y desde aquel día disminuye el error y viene la verdad. Hoy nace nuestro Sol de justicia". (Sermón, in Anecd. Mared III 2, 297). Y san Máximo de Turín (mitad del s. IV) afirma: "El tiempo nos advierte de que la Navidad de Cristo Señor está cerca. El mundo, con sus mismas angustias, habla de la inminencia de algo que lo renovará, y desea con una espera paciente que el esplendor de un Sol más fúlgido ilumine sus tinieblas… Esta espera de la creación también nos lleva a nosotros a esperar el surgimiento de Cristo, nuevo Sol". (Sermón 61a, 1-3).

La Navidad actual

La Navidad, tal como la conocemos hoy, se puede decir que es una creación reciente del siglo XIX. Los villancicos fueron recuperados y se compusieron muchos nuevos (la costumbre de cantar villancicos, aunque de antiguos orígenes, procede fundamentalmente del siglo XIX). Las tarjetas de navidad no empezaron a utilizarse hasta la década de 1870, aunque la primera de ellas se imprimió en Londres en 1846. La actual imagen de Santa Claus, con el trineo, los renos y las bolsas con juguetes, es una invención estadounidense de estos años, y en el s. XX, la empresa Coca-Cola modificó y utilizó su imagen con fines publicitarios. No obstante, la leyenda de Santa Claus, Papá Noel o Sinterklaas es antigua y compleja, y procede en parte de la leyenda de san Nicolás de Bari (270-345) y su sincretismo con algunas figuras mitológicas como Odín y Ded Moroz o Padre Invierno, de la mitología eslava.

Actualmente, la Navidad es una fiesta más profana que sagrada. Es tiempo de gran actividad comercial, consumismo y materialismo. El intercambio de regalos, las reuniones y las comidas familiares parecen ser el propósito central, dejando en relativo olvido el verdadero significado de esta festividad que ha sido importante para innumerables pueblos.

Véase también:

·Volando con los renos de Santa Claus
·Verdades y mentiras de Zeitgeist
____________________
Notas.

[1] ↑ N. del Ed. Sol-stat, literalmente "Sol estático", de donde proviene la palabra 'solsticio' (solstitium). El fenómeno del Sol-stat, también ocurre en verano.

29 de noviembre de 2008

La Tabla de Esmeralda

a Tabla de Esmeralda, también conocida como Tabula Smaragdina, o Secreto de Hermes, es un texto breve y cifrado, atribuido al legendario sabio Hermes Trismegisto y cuyo propósito es revelar el secreto de la Prima Materia y sus transmutaciones.

Texto altamente conocido y estimado por los alquimistas de todos los tiempos, se lo considera todavía hoy como la piedra angular de la Alquimia por su antigüedad y origen legendario. Se afirma que en la Tabla de Esmeralda está condensado todo el arte de la Gran Obra, y según expresó el gran mago Eliphas Levi, "es toda la Magia en una sóla página".

Dicho texto es expresado simbólicamente y su simple lectura no revela sus secretos. El acceso a la comprensión y la culminación del Magisterio requiere ir más allá de los límites racionales, de ahí que todo alquimista sufra una transmutación personal que le permita acceder al Lenguaje de los Pájaros (Lingua Passerum), por lo que es necesario estar versado en la exégesis de los símbolos. De no ser así, su sola simplicidad genera incredulidad y rechazo. La ciencia es conocida mediante la razón, mientras el arte y la ciencia del Uno, el Todo, se descubre ante el esfuerzo de otro lenguaje.

La Alquimia es el arte del perfeccionamiento, tanto de la materia como del espíritu; de lo exterior y de lo interior y la Gran Obra significa su cumplimiento: la perfección.

Leyenda

La leyenda aribuye su autoría a Hermes Trismegisto, "el Tres Veces Grande", el Iniciador, el Dios-Hombre, a quien en Egipto se identificó con Thot, el dios de la sabiduría y la magia. El Thot egipcio o el Hermes griego ha sido considerado como la encarnación de la Suprema Sabiduría, por lo que a las enseñanzas esotéricas de las antiguas iniciaciones se les conocía como Ciencias Herméticas, lo que hoy conocemos como Ciencias Ocultas.

Esta escritura fue llamada así porque la leyenda cuenta que Hermes mismo la grabó con una punta de diamante sobre una lámina de esmeralda. También refiere esta leyenda que la Tabla, escrita en árabe, habría sido descubierta por Alejandro Magno cuando consultó el Oráculo de Amón en el oasis de Siwa, descubriendo allí la tumba de Hermes. Según otra versión del relato, este texto habría sido descubierto en las cavidades de la Gran Pirámide de Gizeh y grabadas en una estatua que estaba al lado de la tumba, se encontraban las siguientes palabras:
He aquí que soy Hermes, aquel que es triple en su sabiduría. He puesto en evidencia y a los ojos de todos, estos signos maravillosos, pero enseguida los he vuelto a velar por mi sabiduría, a fin de que nadie llegue a ellos sino sólo un sabio como yo.
Y en el pecho de aquella estatua y en lenguaje original siriaco se afirma que decía:
Aquel que quiere aprender a conocer los secretos de la creación y la naturaleza, que mire Bajo mis pies.
Después de intentos por comprender lo que significaba aquello, un sabio desconocido pudo descifrar el misterio y así pudieron descubrir una tabla hecha de esmeralda que tenía inscrito un misterioso mensaje.

Al parecer existieron diversos y sucesivos escritores, filósofos y alquimistas que usaron el nombre de Hermes, pues antiguamente cuando algún filósofo anónimo descubría una verdad que consideraba digna de ser transmitida, escribía sus textos bajo el nombre de un filósofo de mucho mayor prestigio y de una autoridad extremadamente superior que él, todo ello con el fin de que su mensaje no fuese despreciado y olvidado con el tiempo.

Parece también que el nombre Hermes perteneció a algún rey iniciado, o quizás varios iniciados o hierofantes egipcios. De cualquier modo, indica siempre la misma idea o significado que la palabra griega Xριστoς (Xristos), "Ungido", "Iluminado", "Iniciado", de la cual proviene el título Cristo y cuyo significado es idéntico al del Mesías hebreo.

Historicidad

La más antigua fuente documental de este texto es el Kitab Sirr al-Asrar (c. 800 d.C.), un compendio de consejos para los gobernantes escrito en árabe, el cual se decía era una carta que Aristóteles había escrito a Alejandro Magno. Esta obra fue traducida al latín como Secretum Secretorum (El Secreto de los Secretos) por Iohannes "Hispalensis" o Hispaniensis (Juan de Sevilla) (1140) y por Felipe de Trípoli (1243).

En el siglo XIV, el alquimista Hortulanus escribió una importante interpretación del Secreto de Hermes, el cual influyó en el desarrollo posterior de la Alquimia. Varias copias en manuscrito de la Tabla de Esmeralda y el comentario de Hortulanus sobreviven, datando al menos del siglo XV.

Edición del texto en latín de Chrysogonus Polydorus, Nüremberg, 1541.
La Tabla de Esmeralda ha sido encontrada incluso en copias del Kitab Ustuqus al-Uss al-Thani (Segundo Libro de los Elementos de Fundación) (siglo XII), atribuído al gran alquimista árabe Jabir ibn Hayyan (Geber), y del Kitab Sirr al-Khaliqa wa San`at al-Tabi`a ("Libro del Secreto de la Creación y del Arte de la Naturaleza"), fechado entre los años 650 y 830 d.C.

Influencia

La Tabla se convirtió con el tiempo en el mayor recurso de la alquimia medieval y del renacimiento. Los comentarios y las traducciones fueron publicados por, entre otros, Trithemius, Roger Bacon, Michael Maier, Albertus Magnus e Isaac Newton. Carl G. Jung, en uno de sus sueños alquímicos, vio una tabla hecha de una piedra verde, que él identificó como la Tabla de Esmeralda.

A causa de su prolongada popularidad, la Tabla de Esmeralda es la única pieza de Hermetismo no griego que fue capaz de atraer una gran atención en occidente y fue usada en ocasiones como una receta para lograr el oro alquímico, así como también para elevar el grado de la conciencia.



Tabula Smaragdina

I. Verum, sine mendacio, certum et verissimum:

II. Quod est inferius est sicut quod est superius, et quod est superius est sicut quod est inferius, ad perpetranda miracula rei unius.

III. Et sicut res omnes res fuerunt ab Uno, mediatione Unius, sic omnes res natæ fuerunt ab hac una re, adaptatione.

IV. Pater eius est Sol; Mater eius Luna; portavit illud Ventus in ventre suo; nutrix eius Terra est.

V. Pater omnis telesmi[1] totius mundi est hic. Virtus eius integra est, si versa fuerit in terram.

VI. Separabis terram ab igne, subtile a spisso, suaviter, cum magno ingenio.

VII. Ascendit a terra in cœlum, iterumque descendit in terram, et recipit vim superiorum et inferiorum.

VIII. Sic habebis gloriam totius mundi. Ideo fugiet a te omnis obscuritas.

IX. Hic est totius fortitudinis fortitudo fortis, quia vincet omnem rem subtilem omnemque solidam penetrabit.

X. Sic mundus creatus est.

XI. Hinc erunt adaptationes mirabiles, quarum modus est hic.

XII. Itaque vocatus sum Hermes Trismegistus, habens tres partes philosophiæ totius mundi.

XIII. Completum est quod dixi de Operatione Solis.
___________________________________________________________________________

La Tabla de Esmeralda

I. Es verdad, sin mentira, cierto y muy verdadero:

II. Lo que está abajo es como lo que está arriba y lo que está arriba es como lo que está abajo; por esto se hacen los milagros de una sola cosa.

III. Y así como todas las cosas son y proceden del pensamiento del Uno, por mediación del Uno, así todas las cosas han nacido de ésta cosa única por adaptación.

IV. El Sol es su Padre; la Luna es su Madre; el Viento le ha llevado en su vientre; la Tierra es su nodriza.

V. El Padre de todo el telesma[1] del mundo entero está aquí; su poder está completo si es convertido en tierra.

VI. Separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, suavemente y con gran industria.

VII. Asciende desde la tierra al cielo y después desciende del cielo a la tierra, y así recibe la fuerza de las cosas superiores e inferiores.

VIII. Por este medio obtendrás la gloria de todo el mundo y toda oscuridad se alejará de ti.

IX. Es la fuerza fuerte de toda fuerza, porque vencerá toda cosa sutil y penetrará toda cosa sólida.

X. Así fue creado el Mundo.

XI. De esto surgirán admirables adaptaciones cuyo medio está aquí.

XII. Por eso he sido llamado Hermes Trismegisto, aquel que posee las tres partes de la Filosofía Universal.

XIII. Lo que he dicho acerca de la Obra Solar está consumado.


Grabado del siglo XVII de la Tabla por Heinrich Khunrath, 1606.

_______________________
Bibliografía.

-Siete Textos de Alquimia. Kier.
-R. Benito Vidal, La Alquimia.
-J. Felipe Alonso, Diccionario Espasa. Ciencias Ocultas. Espasa.

Notas.

[1] ↑ N. del Ed. En otras versiones aparece el término thelesmi, probablemente griego, que en ocasiones se traduce como "Thelema", palabra amgibua pero que generalmente significa "Voluntad". También telesmi se puede traducir como 'iniciados'.

24 de noviembre de 2008

El poder de un paradigma

n paradigma es la cosmovisión personal; es la forma en que un individuo percibe e interpreta el mundo que lo rodea. Son las creencias, opiniones, perspectivas o puntos de vista, que son siempre subjetivas, que son útiles en su momento pero cambian constantemente.

Un modo simple de pensar en los paradigmas consiste en considerarlos como mapas. Todos sabemos que un mapa no es lo mismo que el territorio. Un mapa es simplemente una explicación de ciertos aspectos de un territorio. Un paradigma es exactamente eso. Es una teoría, una explicación o un modelo de alguna otra cosa que existe en la realidad.

Supongamos que uno quiere llegar a un lugar específico del centro de París. Un plano de la ciudad puede ser de gran ayuda. Pero supongamos también que se nos ha entregado un mapa equivocado. Por un error de imprenta, el plano que lleva la inscripción de «París» es en realidad un plano de Roma. ¿Puede imaginar el lector la frustración y la inefectividad con las que tropezará al tratar de llegar a su destino?

Se puede entonces trabajar sobre la propia conducta: poner más empeño, ser más diligente, duplicar la velocidad. Pero nuestros esfuerzos sólo lograrán conducirnos más rápido al lugar erróneo.

Uno puede asimismo trabajar sobre su actitud: pensar más positivamente acerca de lo que intenta. De este modo tampoco se llegaría al lugar correcto, pero es posible que a uno no le importe. La actitud puede ser tan positiva que uno se sienta feliz en cualquier parte.

Pero la cuestión es que nos hemos perdido. El problema fundamental no tiene nada que ver con la actitud o la conducta. Está totalmente relacionado con el hecho de que el nuestro es un plano equivocado.

Si tenemos el plano correcto de París, entonces el empeño y el esfuerzo que empleemos es importante, y cuando se encuentran obstáculos frustrantes en el camino, entonces la actitud puede determinar una diferencia real. Pero el primero y más importante requerimiento es la precisión del plano.

Todos tenemos muchos mapas en la cabeza, que pueden clasificarse en dos categorías principales: mapas del modo en que son las cosas, es decir, hechos o realidades, y mapas del modo en que deberían ser las cosas, o valores. Con esos mapas mentales interpretamos todo lo que experimentamos. Pocas veces cuestionamos su exactitud; por lo general ni siquiera tenemos conciencia de que existen. Simplemente damos por sentado que el modo en que vemos las cosas corresponde a lo que realmente son o a lo que deberían ser.

Estos supuestos dan origen a nuestras actitudes y a nuestra conducta. El modo en que vemos las cosas es la fuente del modo en que pensamos y del modo en que actuamos.

Antes de seguir adelante, invito al lector a una experiencia intelectual y emocional.

Observemos durante algunos segundos este dibujo:

Ahora mira este dibujo y describe cuidadosamente lo que ves:

¿Ves una mujer? ¿Cuántos años tiene? ¿Cómo es? ¿Qué lleva puesto?

Es probable que describas a la mujer del segundo dibujo como una joven de unos veinticinco años, muy atractiva, vestida a la moda, con nariz pequeña y aspecto formal.

Pero, ¿y si yo te dijera que estás equivocado? ¿Qué pensarías si yo insistiera en que se trata de una mujer de 60 o 70 años, triste, con una gran nariz, y que no es en absoluto una modelo? Es el tipo de persona a la que probablemente ayudarías a cruzar la calle.

¿Quién tiene razón? Vuelve a mirar el dibujo. ¿Logras ver a la anciana? En caso contrario, persiste. ¿No identificas su gran nariz ganchuda? ¿Su chal?

Si tú y yo estuviéramos hablando frente a frente podríamos discutir el dibujo. Tú me describirías lo que ves, y yo podría hablarte de lo que yo veo por mi parte. Podríamos seguir comunicándonos hasta que me mostraras claramente lo que ves y yo te mostrara lo que veo.

Como ése no es el caso, examina esta tercera figura:

Ahora vuelve a ver la segunda imagen. ¿Puedes ver ahora a la anciana? Es importante que lo hagas antes de continuar leyendo.

Este ejercicio experimental es útil para demostrar con claridad y elocuencia que dos personas pueden mirar el mismo objeto, disentir, y sin embargo estar ambas en lo cierto. No se trata de relativismo lógico, sino de psicología.

Para realizar este ejercicio, se entrega la imagen de la joven (1a) a una persona, y la imagen de la anciana (3a) a otra. A continuación se pide que las observen con detenimiento durante unos 10 segundos y después que las entreguen de vuelta. Entonces se muestra a ambas personas la segunda imagen, la cual combina las otras dos imágenes, y se pide que describan lo que ven. Muy probablemente la persona que observó anteriormente la figura de la joven, también verá a la joven en la segunda imagen. Del mismo modo, la persona que haya visto la lámina de la anciana, también verá a la anciana en la segunda imagen.

Entonces se puede pedir a una de las personas que intente describir lo que ve a la otra persona. En este diálogo, muy probablemente tropezarán con problemas de comunicación.

— ¿Qué quieres decir con que es una anciana? ¡No puede tener más de veinte o veintidós años!
— ¡Vamos! Debes de estar bromeando. ¡Tiene setenta años, podría tener cerca de ochenta!
— ¿Qué te pasa? ¿Estás ciego? Es una mujer joven, y muy guapa, me gustaría salir con ella. Es encantadora.
— ¿Encantadora? Es una vieja bruja.

Muchos argumentos serán presentados, con los dos interlocutores seguros y firmes en sus posiciones. Todo esto ocurre a pesar de una muy importante ventaja con la que algunas personas cuentan: el conocer de antemano la posibilidad de que exista otro punto de vista, algo que infinidad de personas nunca admitirían. Sin embargo, al principio, sólo unos pocos tratamos realmente de ver la figura con otro marco de referencia.
____________________
-Stephen R. Covey, Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.

19 de octubre de 2008

Sueños lúcidos


n sueño lúcido es un sueño que es percibido y experimentado de forma muy real y ocurre cuando se cobra conciencia durante el sueño. En el pasado, y aún hoy en el argot espiritista, a este fenómeno se le conoce como "proyección astral", o bien, "viaje astral", concepto que alude a un viaje provisional que realiza el "cuerpo astral" al separase del cuerpo físico, lo cual es exactamente lo que en apariencia sucede. Por ello se suele identificar como una experiencia extracorporal (EEC). No se trata de un fenómeno paranormal ni es desconocido o rechazado por la ciencia. Es un hecho científicamente comprobado.

El término "sueño lúcido" fue usado por primera vez por el psiquiatra holandés Frederick van Eeden en un estudio realizado en 1913. Sin embargo, el primer estudio moderno data de 1867 y fue escrito por el francés Hervey de Saint-Denys (seudónimo de Marie Jean Léon le Coq) con el título: Rêves et les moyens de les diriger (Los sueños y cómo controlarlos).

Algunos de los estudios científicos más recientes han sido realizados por Celia Green, de quien se dice que fue la primera en relacionar el fenómeno del "falso despertar" con el sueño lúcido y con la fase de sueño MOR (Movimiento Ocular Rápido, o REM por sus siglas en inglés); Keith Hearne en Inglaterra y casi al mismo tiempo y sin conocimiento previo de este último, Stephen LaBerge fundador del "Instituto de la lucidez" (The Lucidity Institute), que empezó sus investigaciones en la Universidad de Stanford, California.

Este tipo de sueños ocurren en la fase de sueño profundo MOR, en el que el cerebro emite ondas Θ (theta), oscilaciones electromagnéticas de baja frecuencia en el rango de 3.5 Hz y 7.5 Hz.

Se pueden dar de forma espontánea o bien ser inducidos por determinadas prácticas y ejercicios y a la persona que posee la capacidad de entrar en sueños lúcidos se le conoce como onironauta. Es probable que la mayoría de la gente haya experimentado uno o más sueños lúcidos en algún momento de su vida, aunque la mayoría de las veces hayan sido olvidados al igual que los sueños comunes. Hay personas que realizan ejercicios para inducirlos y llegar a controlarlos de diferentes maneras ya que durante el sueño lúcido existen diferentes niveles de control del sueño.

Los soñadores más experimentados pueden llegar a controlar sus sueños a voluntad, dirigiendo el sueño y llevando a cabo en ellos cualquier cosa que desee, en un estado que se denomina lucidez absoluta. Entre las habilidades posibles para la lucidez absoluta se encuentran, la capacidad de volar, visitar y explorar sitios conocidos o imaginarios, cambiar de forma, hacer aparecer objetos y personas, y en general cualquier cosa que se le ocurra. Cuando alguien logra tener un sueño lúcido, suele pensar que es omnipotente, porque de hecho lo es. En un sueño lúcido, la persona es el "dios" de ese mundo creado por la mente, mundo que puede transformar a su voluntad.

Los sueños lúcidos son notables por perdurar en la memoria, siendo excepcionalmente mejor recordados que los sueños comunes. Los onironautas describen regularmente sus sueños como excitantes, fantásticos, llenos de colores intensos; todos los elementos del sueño se amplifican por los sentidos. Además, incluso se han informado sueños lúcidos que han tenido lugar en una especie de metarrealidad, es decir, una realidad alternativa, que incluso puede llegar a sentirse más real que el estado cotidiano de vigilia.

Creatividad poderosa

En un sueño lúcido es habitual que la imaginación y la creatividad se intensifiquen en niveles insospechados y realmente sorprendentes. En mi propia experiencia he llegado a escuchar, con extremo realismo y lujo de detalles, piezas musicales complejas con diversidad de voces instrumentales reproducidas exactamente tal como fueron compuestas por los autores de dichas obras. Es equiparable a poseer un poderoso reproductor de sonido dentro de la mente, la cual habría grabado inconscientemente la música al escucharla en estado consciente, para reproducirlo posteriormente en el sueño lúcido. Aún más increíble ha resultado escuchar una composición musical propia, sobre todo si se considera que ésta había sido compuesta en el mismo momento de escucharla. Es decir, estaba escuchando música realmente compleja que nunca antes había escuchado, y todo ello sin presentarse ningún tipo de errores en la melodía, la armonía o el ritmo: la música era perfecta desde su primer momento. La creatividad inconsciente representa en verdad un fenómeno único y poco comprendido que podría abrir caminos hacia nuevos panoramas en todas aquellas actividades que utilicen la imaginación y la creatividad para su desarrollo, tales como el arte, la ciencia y la tecnología.

Interacción con las fuerzas del inconsciente

En ocasiones es posible llegar a establecer un diálogo coherente con los ensueños o entidades oníricas que puedan presentarse y que son las manifestaciones del propio inconsciente. Se les puede interrogar sobre su origen, su propósito o simplemente pedirles alguna respuesta que generalmente pueda servir como una guía en la labor del autoconocimiento. En una ocasión me vi rodeado vívidamente por algunos entes en forma de niños y ancianos; a alguna anciana tuve la ocurrencia de preguntarle: "¿Qué es la vida?" a lo que, sin saber de antemano lo que esa extraña parte de mi ser me respondería, dijo con solemnidad: "Es un constante recordar de experiencias..."

Fenómenos desagradables asociados al sueño lúcido

1. Parálisis del sueño. Es un estado de conciencia en el cual el cuerpo no responde a la voluntad, es decir, que se encuentra paralizado. Mientras la mente está despierta, el cuerpo se encuentra dormido. Este es un mecanismo natural del sueño MOR, el cual impide al cuerpo moverse cuando soñamos para evitar accidentes. Este estado puede ir acompañado de alucinaciones, especialmente de tipo auditivo como voces, risas, zumbidos, y otras sensaciones más o menos desagradables, situación que puede llegar a aterrorizar a quien la experimenta. También se le conoce vulgarmente como "subirse el muerto" ya que en ocasiones las alucinaciones visuales experimentadas se manifiestan en forma de presencias o entidades hostiles que se colocan sobre nosotros, causándonos una sensación de opresión en el pecho, y a veces, dificultando la respiración. En la antigüedad a estas entidades malignas se les conocía como íncubos y súcubos, demonios que atacaban sexualmente a los soñadores por la noche. En la actualidad, la parálisis del sueño se asocia a una de las causas culturales subyacentes en el fenómeno de las abducciones alienígenas.

The Nightmare, por Henry Fuseli. 1781. Detroit Institute of Arts.
2. Falso despertar. Sucede cuando no se logra el control adecuado del sueño, en el cual se sueña que se ha despertado. Si la persona entra en un estado de lucidez, a menudo cree que ya no está soñando y puede salir de su habitación, y hacer otras cosas hasta observar alguna anomalía que le indique que sigue soñando. Esto suele ser un problema en el arte del sueño lúcido porque normalmente provoca que la persona pierda la conciencia en el sueño, pero también puede causar en algunos casos, frustración o miedo de no poder despertar.

Inducción del Sueño Lúcido.

Los pasos metódicos más efectivos para inducir el sueño lúcido son los siguientes:

1. Memorandum onírico:

Disponer de un cuaderno donde se anotarán los sueños que se logren recordar cada mañana al despertar. Pensar en estos sueños, por lo menos 3 veces al día.

2. Pruebas de realidad:

Realizar pruebas frecuentes en el estado de vigilia para comprobar que no se está soñando. Algunas de estas pruebas, entre muchas otras, pueden ser:
  • Preguntarse si se está soñando ahora mismo o no. Formular simplemente la pregunta no basta, también hay que pensar y concentrarse en la posibilidad de estar soñando.
  • Intentar atravesar una mano con el dedo.
  • Leer un texto o un reloj, quitar la mirada y regresarla nuevamente para ver si el texto o la hora ha cambiado.
  • Intentar levitar.
  • Verificar si los apagadores funcionan correctamente.
Si la prueba de realidad resulta anormal, significa que se ha entrado en un sueño. (Pellizcarse no es buena prueba ya que en los sueños es posible también experimentar dolor).

3. Sugestión, visualización y programación:

Al estar acostado, antes de dormir, pensar en que al soñar, se cobrará conciencia en el sueño. Visualizarse a sí mismo que se cobra conciencia en un sueño o recordar algún sueño anterior agradable y decir mentalmente: “Ahora voy a dormir, y cuando sueñe cobraré conciencia en mi sueño y lo controlaré a voluntad”.

4. Desvelo e Interrupción del sueño:

Intentar dormir lo más tarde posible para producir somnolencia, y programar un despertador con el fin de dormir de 4 a 5 horas. Al despertar después del tiempo descrito, realizar actividades que estén relacionadas con los sueños (como leer tus propios sueños escritos en el cuaderno y realizar las pruebas de realidad) hasta conseguir un estado de sopor y cansancio, y en seguida acostarse a realizar el paso 5.

5. Atención hipnagógica:

Al acostarse, cerrar los ojos, procurar no moverse, relajarse e intentar mantenerse despierto aunque el sueño sea irresistible, y al hacer esto, es importante poner mucha atención a los pensamientos y fenómenos que sucedan, por más incoherentes que sean y esperar a entrar en el sueño lúcido automáticamente. Quizás también puedan presentarse algunas alucinaciones hipnagógicas que son absolutamente normales en ese estado. Al realizar esta técnica, tener siempre en consideración el paso 3.

Consejos.

a) Parálisis del sueño:

Es probable que al realizar el quinto paso en lugar de entrar a un sueño lúcido, se experimente la parálisis del sueño. En este caso, es importante no asustarse ya que la parálisis aunque pueda llegar a ser algo desagradable, no es peligrosa y puede significar el inicio del sueño lúcido si en la inmovilidad se intenta moverse poco a poco hasta lograr la sensación de que se ha separado del cuerpo para moverse libremente.

b) Prolongación de la conciencia o lucidez en un sueño:

Si, ya cobrada la conciencia en un sueño, se siente que ésta va disminuyendo y que a su vez, se va perdiendo el control del sueño, proseguir a frotarse las manos oníricas vigorosamente hasta lograr conseguir de nuevo la conciencia, también puede servir correr o dar vueltas.

c) Despertar a voluntad:

Un método efectivo para despertar de sueños o parálisis de sueño desagradables, es la respiración profunda, rápida y continua; inhalando y exhalando con fuerza de manera que el cerebro reciba el oxígeno necesario para despertar.

También puede servir abrir y cerrar los ojos rápidamente, aunque este método no es tan efectivo.

Hay que recordar que nada se logra de la noche a la mañana, todo necesita esfuerzo, paciencia, constancia y disciplina.
_________________
Sitios web de interés:

-
The Lucidity Institute
-
LD4all: Lucid Dreaming Guide
-
Dream Views

17 de octubre de 2008

Dibujando la Piedra Filosofal

EPIGRAMMA XXI. De Secretis Natura.

Fac ex mare & fœmina circulum, inde quadrangulum,
hinc triangulum, fac circulum & habebis Lapis Philosophorum.

Haced un círculo con el macho y la hembra, luego un cuadrado, después un triángulo, y haced finalmente un círculo y obtendréis la Piedra Filosofal.

Michael Maier, Atalanta Fugiens (1618).

uál es el significado de esta fórmula geométrica, sin relación aparente con las famosas operaciones del laboratorio alquímico?

Michael Maier continúa en este epigrama de su obra capital, La Fuga de Atalanta:

Que el macho y la hembra os hagan un círculo del que surja un cuadrado del mismo tamaño. Haced de éste un triángulo, que a su vez forme una esfera tocando con su curva todos los vértices: entonces nacerá la Piedra. Si no comprendéis con facilidad y rapidez una cosa tan sencilla, tan grande, lo sabréis cuando comprendáis las enseñanzas de la geometría.

Lo que Maier está transmitiendo son símbolos de nuestra relación con el Cosmos cuya comprensión nos otorga la Individuación o Piedra Filosofal, es decir, la unión con nuestro propio Ser, fin último del autoconocimiento.

El círculo menor y el cuadrado están localizados en la mitad inferior del círculo mayor que representa al Cosmos, mientras que el símbolo entero permanece simétrico.

Esto es para expresar el significado de las dos mitades del círculo mayor y exterior:

  • La mitad inferior representa el mundo material.
  • La mitad superior representa el mundo espiritual.
La identidad humana coexiste en dos planos: el material y el espiritual, y desarrollando estos planos de manera adecuada se produce una armonía con el Cosmos.

El filósofo "Altus" conocía la esencia de la simbología geométrica de la Piedra y la expresó también en su tratado titulado Mutus Liber, aunque de una manera mucho menos explícita, probablemente con el fin de ocultar este secreto a los profanos, y a su vez, de impregnarlo sutilmente en el inconsciente de quienes contemplaran sus láminas alquímicas.







El Secreto Revelado

Primero:

  1. Dibuja un pequeño círculo y un cuadrado que lo rodee.
  2. Con un compás toma la distancia de la diagonal del cuadrado (a-b) y dibuja un arco desde el punto "a" y haz una intersección con otro arco igual desde el punto "e". Esto definirá el punto "d" que es el vértice superior del triángulo.
  3. Dibuja una línea vertical desde "d" a "k".
  4. La parte más alta del círculo menor ("c") es el centro del círculo exterior.

    Después:

    1. Extiende la línea base del cuadrado a ambos lados.
    2. Dibuja una línea desde "d" haciéndola pasar por la esquina "e" hasta que toque la línea base extendida y así se forme el punto "f".
    3. De la misma manera dibuja otra línea desde "d" que pase por la esquina "a" hasta tocar la línea base extendida y forme así el punto "h".
    4. Los puntos "d", "f" y "h" definen los vértices del triángulo.

    Por último:

    Dibuja un círculo usando el punto central "c" que tiene de radio "c-d". Así se obtendrá el círculo del Cosmos tocando los tres puntos del triángulo.

    Ahora todo el criterio geométrico de la Piedra Filosofal ha sido reunido:

    1. El perímetro superior del cuadrado (e-a) coincide con el diámetro del círculo cósmico, lo cual lo divide a la mitad.
    2. El punto más alto del círculo menor ("c") forma el punto central del círculo cósmico.
    3. El triángulo está en contacto con las cuatro esquinas del cuadrado ("e", "a", "b" y "g") y sus vértices ("d", "f" y "h") hacen contacto con la circunferencia cósmica.

    Hay que recordar que el triángulo debe estar dibujado de manera que toque las cuatro esquinas del cuadrado, y al mismo tiempo los tres vértices del triángulo deben tocar la circunferencia del círculo mayor. Esta configuración geométrica ha sido el secreto de la Piedra Filosofal desde sus antiguos comienzos. Sólo unos pocos filósofos iniciados con la sabiduría de la geometría conocieron la solución al secreto de la Piedra.

    Simbología.

    Como vimos, la figura en su totalidad se compone de cuatro figuras, a saber:

    1. Un círculo menor.
    2. Un cuadrado.
    3. Un triángulo.
    4. Un círculo mayor.

    Como hemos visto, el círculo mayor representa la totalidad del Macrocosmos, y a continuación se analizarán las tres figuras restantes.

    El círculo menor es el círculo de la humanidad, el microcosmos, que se manifiesta por medio de dos principios: el masculino y el femenino, es decir, hombre y mujer son los representantes del microcosmos y su unión, el Hieros Gamos (Ιερός Γάμος), es el inicio de la Gran Obra (Opus Magnum). El punto más alto de este círculo es también el centro del círculo mayor, lo cual indica que la cabeza del hombre es el corazón del Universo.

    El cuadrado es la Tierra, representada por los Cuatro Elementos (Fuego, Agua, Tierra, Aire) es el Mundo material donde vive el microcosmos. También cabe hacer notar que no es posible dibujar, con las proporciones adecuadas, el triángulo y el círculo cósmico sin el cuadrado. En el cuadrado está el secreto de todo el trazado geométrico.

    Finalmente el triángulo, representa a las tres partes de las que se compone el microcosmos: el Cuerpo, la Mente y el Espíritu, cuyo desarrollo nos lleva a la unión con el Macrocosmos, es decir, la Individuación; la Piedra Filosofal.

    Ahora observemos una vez más el grabado de Michael Maier:

    El vértice superior del triángulo no toca el perímetro del círculo exterior. Probablemente la razón de esto es porque Maier no deseaba revelar todo el secreto geométrico de la Piedra o quizás consideraba que la condición humana se esfuerza constantemente por estar en Equilibrio con el Cosmos, aunque por sus limitaciones, nunca alcanzaría este estado de perfección.
    __________________
    Fuente.

    -Claus Furstner, The Philosophers' Stone

    La Flor de la Vida

    a Flor de la Vida o Flos Vitæ es un patrón geométrico que ha sido usado por diversas filosofías y doctrinas esotéricas del mundo como símbolo de la vida y la creación. Se trata de una figura compuesta de 19 círculos entrelazados y distribuidos de manera que configuran flores de seis pétalos equidistantes y cuyos extremos están separados a 60º en cada uno de los círculos. El centro de cada círculo coincide en la circunferencia de los seis círculos que lo rodean, todos del mismo diámetro.

    Este símbolo arquetípico data de hace más de seis mil años. Su más antiguo registro conocido se encuentra tallado en una pared del antiguo templo de Abydos, en Egipto, aunque lo cierto es que sus orígenes se pierden en la noche de los tiempos. Puede decirse que este patrón es de origen natural y no artificial. Es el primer patrón de la Naturaleza.


    A través de la historia, filósofos y artistas, al igual que arquitectos de todo el mundo, han percibido que la Flor de la Vida tiene una forma perfecta en proporción y armonía, razón por la cual adquirió su condición sagrada, y también muestra las formas fundamentales del espacio y el tiempo. En este sentido, es una expresión visual de las conexiones que la vida tiene con todos los seres humanos, por lo que algunos creen que contiene algún tipo de información básica sobre todos los seres vivientes.

    Representa también el ciclo del árbol frutal. Un árbol frutal genera una pequeña flor, la cual pasa por una metamorfosis y se convierte en fruto. El fruto contiene una semilla que cae a la tierra y crece como otro árbol. Entonces hay un ciclo de árbol a flor, flor a fruto, fruto a semilla, y de semilla, de nuevo a árbol, en esos cinco pasos.

    Bidimiensionalmente, observamos únicamente 19 círculos, pero si nuestra mente es capaz de percibir la figura en tres dimensiones, veremos que en realidad son 27 esferas formando un cubo exacto, 8 de las cuales están ocultas a nuestra simple percepción.

    El Vesica Piscis, formado por la intersección de dos círculos, es el comienzo de la configuración geométrica de la Flor de la Vida. También se le conoce como Hieros Gamos (Ιερός Γάμος), es decir, la Unión Sagrada, pues de esta unión se generan todas las formas geométricas arquetípicas existentes.

    Vesica Piscis

    De esta manera, la Flor de la Vida, se convierte en una síntesis gráfica de los cinco sólidos platónicos a los cuales forma. Según la Corometría -es decir, el aspecto filosófico de la Geometría, también conocida como "Geometría sagrada"- estos poliedros platónicos o universales, son los patrones primordiales de la Naturaleza de donde emanan todas las formas de vida.


    El primero de estos sólidos es el Tetraedro, el cual es la mínima figura tridimensional posible y de este se pueden derivar los otros cuatro poliedros. Muchos sistemas de cristalización de los minerales se basan en la forma geométrica arquetípica de estos poliedros.

    Platón (s. IV AEC.) se dio a la tarea de estudiar el origen y la estructura del Cosmos usando los cinco poliedros universales. Combinó la idea de Empédocles sobre la existencia de Cuatro Elementos básicos de la materia, con la teoría atómica de Demócrito. Para Platón cada uno de los poliedros correspondía a una de las partículas que conformaban cada uno de los elementos. Según esta idea, el Fuego estaba asociado al Tetraedro, la Tierra al Hexaedro o Cubo, el Aire al Octaedro, el Agua al Icosaedro, y finalmente el Universo como un Todo, unido a través del Éter, estaba asociado con el Dodecaedro, o Quintaesencia.

    Existen también otros símbolos derivados de esta figura tal como el Cubo de Metatrón y el Árbol de la Vida de la Cábala, el cual ha sido uno de los símbolos más importantes del misticismo judío.


    Cubo de Metatrón

    Árbol de la Vida cabalístico superpuesto en la Flor de la Vida

    16 de octubre de 2008

    Jung y la Alquimia


    l célebre psiquiatra suizo Carl Gustav Jung inició su contacto con la Alquimia desde un claro desinterés: «La Alquimia me parecía una cosa afectada y ridícula». Su opinión cambiaría radicalmente en 1928 a raiz del comentario solicitado por parte del sinólogo alemán Richard Wilhelm sobre la traducción de las ocho primeras secciones de un tratado de alquimia fisiológica china del siglo XIII llamado El Secreto de la Flor de Oro, un libro budista de influencias taoistas. El inicio de su contacto con la Alquimia se vio por lo tanto determinado al contemplar en la obra las bases del Proceso de Individuación, así como un centro procesual al que denominó posteriormente Sí-mismo. Necesitó diez años para elaborar un diccionario de referencias cruzadas con el fin de poder entender los significados incluidos en los textos alquímicos, así como quince años para disponer de una biblioteca semejante a las de sus sueños.

    Para Jung, el análisis del Inconsciente ya se había implantado al inicio de la segunda mitad de su vida, de ahí una de las razones por las cuales todo analista, o candidato a analista junguiano, deba disponer de una edad similar. Añade que necesitó aún veinte años más para comprender los contenidos de sus imaginaciones. Pero que lo fundamental en su obra fue hallar «la prueba de la prefiguración histórica de las experiencias internas». Es decir, que para confirmar sus ideas debió buscar sus premisas en la historia. En ello tuvo un papel fundamental su hallazgo de la Alquimia.

    Desde 1918 hasta 1926 me ocupé seriamente de los gnósticos, pues también ellos tropezaron con el mundo primitivo del Inconsciente. Captaron sus contenidos e imágenes, que manifiestamente estaban contaminados por el mundo de los impulsos. Es difícil, sin embargo, decir hasta qué punto comprendieron las imágenes, a causa de la escasez de noticias posteriores, que, por lo demás, hemos de agradecer a sus adversarios, los padres de la Iglesia. Pero no es probable, en ningún caso, que tuvieran una concepción psicológica. Respecto a mis interrogantes, los gnósticos estaban muy lejos en el tiempo para que pudiera relacionarme con ellos. La tradición entre Gnosis y actualidad me pareció rota y durante mucho tiempo no me fue posible hallar el puente entre el Gnosticismo, el Neoplatonismo y la actualidad. Sólo cuando comencé a comprender la Alquimia reconocí que por medio de ella se produce la vinculación histórica con el Gnosticismo, que por la Alquimia se constituye la continuidad del pasado hasta la actualidad. Como filosofía de la Edad Media, la Alquimia tendió un puente lo mismo con el pasado, concretamente con el Gnosticismo, que con el futuro, con la Psicología del Inconsciente.

    Carl Gustav Jung, Recuerdos, sueños y pensamientos.
    Jung vio la Alquimia como una proto-psicología occidental dedicada al logro de la Individuación. En su interpretación, la Alquimia era el recipiente en el que el gnosticismo sobrevivió sus diversas purgas en la Edad Media. En este sentido, Jung veía la alquimia como comparable al yoga de Occidente. También interpretaba los textos alquímicos chinos en términos de su psicología analítica como medios para la individuación. Jung sostiene en su obra Psicología y Alquimia (1944) que los fenómenos observables del inconsciente, tales como los sueños o las visiones, contienen elementos simbólicos que también se encuentran en la simbología alquímica. Además, dedica un análisis al paralelismo entre los conceptos de la llamada Piedra Filosofal, por un lado, y la figura de Cristo, por otro. Ilustró a través de las figuras del Rosarium Philosophorum aquellos fenómenos transferenciales acaecidos en el Proceso de Individuación en su obra La Psicología de la Transferencia (1946). Finalmente, en su obra Mysterium Coniunctionis (1955-1956), configura la culminación de la confrontación entre la Alquimia y la psicología analítica. Como tercera parte de dicha obra se incluiría, editado y comentado por Marie-Louise von Franz, el Aurora Consurgens.

    A todo ello no hay que olvidar la importancia que revistieron para el acceso de Jung a la esencia de la Alquimia dos figuras históricas relevantes: Zósimo de Panópolis y Paracelso.

    Paracelso (1493-1541) fue una de las figuras que más atrajo la atención y admiración de Jung, quien le dedicó un estudio central en su obra Paracelsica y dos conferencias, una de 1929 y la otra de 1941, incluidas en la edición de los Textos esenciales realizada por la Dra. Jolande Jacobi. El gran médico y alquimista suizo del Renacimiento encarnó con singular violencia el conflicto entre "fe" y "razón". El tránsito del mundo teocéntrico de la Edad Media al antrópocéntrico del Renacimiento, ladeaba ciertos valores hacia un lado escéptico. La preocupación fundamental de Paracelso fue la de establecer la validez de la experiencia científica frente a la tradición, pero sin destruir los valores específicos de ésta. Aceptaba la autoridad de la Revelación divina a la vez que estudiaba los fenómenos naturales. En el espíritu de Paracelso, las dos fuentes del conocimiento, la revelación y las luces naturales, no entraban en conflicto, pero en el curso de los siglos la oposición entre los dos polos se hizo muy notoria y en el siglo XIX se tornó mortal, condición que, al decir de Édouard Schuré, se ha convertido en uno de los mayores males de nuestros tiempos ■
    ___________________
    Bibliografía.

    -Richard Wilhelm & Carl G. Jung, El Secreto de la Flor de Oro.
    -Carl Gustav Jung, Recuerdos, sueños y pensamientos.
    -Carl Gustav Jung, Psicología y Alquimia. 1944.
    -Carl Gustav Jung, La Psicología de la Transferencia. 1946.
    -Carl Gustav Jung, Mysterium Coniunctionis. 1955-1956.
    -Carl Gustav Jung, Paracelsica.
    -Jolande Jacobi, Paracelsus. Artz Gottsucher an der Zeitenwende (Textos esenciales). Con conferencias del Dr. Carl Jung. Ed. Siruela.