Historia del arte · Mitología comparada · Psicología profunda · Simbología religiosa · Filosofía

19 de octubre de 2008

Sueños lúcidos


n sueño lúcido es un sueño que es percibido y experimentado de forma muy real y ocurre cuando se cobra conciencia durante el sueño. En el pasado, y aún hoy en el argot espiritista, a este fenómeno se le conoce como "proyección astral", o bien, "viaje astral", concepto que alude a un viaje provisional que realiza el "cuerpo astral" al separase del cuerpo físico, lo cual es exactamente lo que en apariencia sucede. Por ello se suele identificar como una experiencia extracorporal (EEC). No se trata de un fenómeno paranormal ni es desconocido o rechazado por la ciencia. Es un hecho científicamente comprobado.

El término "sueño lúcido" fue usado por primera vez por el psiquiatra holandés Frederick van Eeden en un estudio realizado en 1913. Sin embargo, el primer estudio moderno data de 1867 y fue escrito por el francés Hervey de Saint-Denys (seudónimo de Marie Jean Léon le Coq) con el título: Rêves et les moyens de les diriger (Los sueños y cómo controlarlos).

Algunos de los estudios científicos más recientes han sido realizados por Celia Green, de quien se dice que fue la primera en relacionar el fenómeno del "falso despertar" con el sueño lúcido y con la fase de sueño MOR (Movimiento Ocular Rápido, o REM por sus siglas en inglés); Keith Hearne en Inglaterra y casi al mismo tiempo y sin conocimiento previo de este último, Stephen LaBerge fundador del "Instituto de la lucidez" (The Lucidity Institute), que empezó sus investigaciones en la Universidad de Stanford, California.

Este tipo de sueños ocurren en la fase de sueño profundo MOR, en el que el cerebro emite ondas Θ (theta), oscilaciones electromagnéticas de baja frecuencia en el rango de 3.5 Hz y 7.5 Hz.

Se pueden dar de forma espontánea o bien ser inducidos por determinadas prácticas y ejercicios y a la persona que posee la capacidad de entrar en sueños lúcidos se le conoce como onironauta. Es probable que la mayoría de la gente haya experimentado uno o más sueños lúcidos en algún momento de su vida, aunque la mayoría de las veces hayan sido olvidados al igual que los sueños comunes. Hay personas que realizan ejercicios para inducirlos y llegar a controlarlos de diferentes maneras ya que durante el sueño lúcido existen diferentes niveles de control del sueño.

Los soñadores más experimentados pueden llegar a controlar sus sueños a voluntad, dirigiendo el sueño y llevando a cabo en ellos cualquier cosa que desee, en un estado que se denomina lucidez absoluta. Entre las habilidades posibles para la lucidez absoluta se encuentran, la capacidad de volar, visitar y explorar sitios conocidos o imaginarios, cambiar de forma, hacer aparecer objetos y personas, y en general cualquier cosa que se le ocurra. Cuando alguien logra tener un sueño lúcido, suele pensar que es omnipotente, porque de hecho lo es. En un sueño lúcido, la persona es el "dios" de ese mundo creado por la mente, mundo que puede transformar a su voluntad.

Los sueños lúcidos son notables por perdurar en la memoria, siendo excepcionalmente mejor recordados que los sueños comunes. Los onironautas describen regularmente sus sueños como excitantes, fantásticos, llenos de colores intensos; todos los elementos del sueño se amplifican por los sentidos. Además, incluso se han informado sueños lúcidos que han tenido lugar en una especie de metarrealidad, es decir, una realidad alternativa, que incluso puede llegar a sentirse más real que el estado cotidiano de vigilia.

Creatividad poderosa

En un sueño lúcido es habitual que la imaginación y la creatividad se intensifiquen en niveles insospechados y realmente sorprendentes. En mi propia experiencia he llegado a escuchar, con extremo realismo y lujo de detalles, piezas musicales complejas con diversidad de voces instrumentales reproducidas exactamente tal como fueron compuestas por los autores de dichas obras. Es equiparable a poseer un poderoso reproductor de sonido dentro de la mente, la cual habría grabado inconscientemente la música al escucharla en estado consciente, para reproducirlo posteriormente en el sueño lúcido. Aún más increíble ha resultado escuchar una composición musical propia, sobre todo si se considera que ésta había sido compuesta en el mismo momento de escucharla. Es decir, estaba escuchando música realmente compleja que nunca antes había escuchado, y todo ello sin presentarse ningún tipo de errores en la melodía, la armonía o el ritmo: la música era perfecta desde su primer momento. La creatividad inconsciente representa en verdad un fenómeno único y poco comprendido que podría abrir caminos hacia nuevos panoramas en todas aquellas actividades que utilicen la imaginación y la creatividad para su desarrollo, tales como el arte, la ciencia y la tecnología.

Interacción con las fuerzas del inconsciente

En ocasiones es posible llegar a establecer un diálogo coherente con los ensueños o entidades oníricas que puedan presentarse y que son las manifestaciones del propio inconsciente. Se les puede interrogar sobre su origen, su propósito o simplemente pedirles alguna respuesta que generalmente pueda servir como una guía en la labor del autoconocimiento. En una ocasión me vi rodeado vívidamente por algunos entes en forma de niños y ancianos; a alguna anciana tuve la ocurrencia de preguntarle: "¿Qué es la vida?" a lo que, sin saber de antemano lo que esa extraña parte de mi ser me respondería, dijo con solemnidad: "Es un constante recordar de experiencias..."

Fenómenos desagradables asociados al sueño lúcido

1. Parálisis del sueño. Es un estado de conciencia en el cual el cuerpo no responde a la voluntad, es decir, que se encuentra paralizado. Mientras la mente está despierta, el cuerpo se encuentra dormido. Este es un mecanismo natural del sueño MOR, el cual impide al cuerpo moverse cuando soñamos para evitar accidentes. Este estado puede ir acompañado de alucinaciones, especialmente de tipo auditivo como voces, risas, zumbidos, y otras sensaciones más o menos desagradables, situación que puede llegar a aterrorizar a quien la experimenta. También se le conoce vulgarmente como "subirse el muerto" ya que en ocasiones las alucinaciones visuales experimentadas se manifiestan en forma de presencias o entidades hostiles que se colocan sobre nosotros, causándonos una sensación de opresión en el pecho, y a veces, dificultando la respiración. En la antigüedad a estas entidades malignas se les conocía como íncubos y súcubos, demonios que atacaban sexualmente a los soñadores por la noche. En la actualidad, la parálisis del sueño se asocia a una de las causas culturales subyacentes en el fenómeno de las abducciones alienígenas.

The Nightmare, por Henry Fuseli. 1781. Detroit Institute of Arts.
2. Falso despertar. Sucede cuando no se logra el control adecuado del sueño, en el cual se sueña que se ha despertado. Si la persona entra en un estado de lucidez, a menudo cree que ya no está soñando y puede salir de su habitación, y hacer otras cosas hasta observar alguna anomalía que le indique que sigue soñando. Esto suele ser un problema en el arte del sueño lúcido porque normalmente provoca que la persona pierda la conciencia en el sueño, pero también puede causar en algunos casos, frustración o miedo de no poder despertar.

Inducción del Sueño Lúcido.

Los pasos metódicos más efectivos para inducir el sueño lúcido son los siguientes:

1. Memorandum onírico:

Disponer de un cuaderno donde se anotarán los sueños que se logren recordar cada mañana al despertar. Pensar en estos sueños, por lo menos 3 veces al día.

2. Pruebas de realidad:

Realizar pruebas frecuentes en el estado de vigilia para comprobar que no se está soñando. Algunas de estas pruebas, entre muchas otras, pueden ser:
  • Preguntarse si se está soñando ahora mismo o no. Formular simplemente la pregunta no basta, también hay que pensar y concentrarse en la posibilidad de estar soñando.
  • Intentar atravesar una mano con el dedo.
  • Leer un texto o un reloj, quitar la mirada y regresarla nuevamente para ver si el texto o la hora ha cambiado.
  • Intentar levitar.
  • Verificar si los apagadores funcionan correctamente.
Si la prueba de realidad resulta anormal, significa que se ha entrado en un sueño. (Pellizcarse no es buena prueba ya que en los sueños es posible también experimentar dolor).

3. Sugestión, visualización y programación:

Al estar acostado, antes de dormir, pensar en que al soñar, se cobrará conciencia en el sueño. Visualizarse a sí mismo que se cobra conciencia en un sueño o recordar algún sueño anterior agradable y decir mentalmente: “Ahora voy a dormir, y cuando sueñe cobraré conciencia en mi sueño y lo controlaré a voluntad”.

4. Desvelo e Interrupción del sueño:

Intentar dormir lo más tarde posible para producir somnolencia, y programar un despertador con el fin de dormir de 4 a 5 horas. Al despertar después del tiempo descrito, realizar actividades que estén relacionadas con los sueños (como leer tus propios sueños escritos en el cuaderno y realizar las pruebas de realidad) hasta conseguir un estado de sopor y cansancio, y en seguida acostarse a realizar el paso 5.

5. Atención hipnagógica:

Al acostarse, cerrar los ojos, procurar no moverse, relajarse e intentar mantenerse despierto aunque el sueño sea irresistible, y al hacer esto, es importante poner mucha atención a los pensamientos y fenómenos que sucedan, por más incoherentes que sean y esperar a entrar en el sueño lúcido automáticamente. Quizás también puedan presentarse algunas alucinaciones hipnagógicas que son absolutamente normales en ese estado. Al realizar esta técnica, tener siempre en consideración el paso 3.

Consejos.

a) Parálisis del sueño:

Es probable que al realizar el quinto paso en lugar de entrar a un sueño lúcido, se experimente la parálisis del sueño. En este caso, es importante no asustarse ya que la parálisis aunque pueda llegar a ser algo desagradable, no es peligrosa y puede significar el inicio del sueño lúcido si en la inmovilidad se intenta moverse poco a poco hasta lograr la sensación de que se ha separado del cuerpo para moverse libremente.

b) Prolongación de la conciencia o lucidez en un sueño:

Si, ya cobrada la conciencia en un sueño, se siente que ésta va disminuyendo y que a su vez, se va perdiendo el control del sueño, proseguir a frotarse las manos oníricas vigorosamente hasta lograr conseguir de nuevo la conciencia, también puede servir correr o dar vueltas.

c) Despertar a voluntad:

Un método efectivo para despertar de sueños o parálisis de sueño desagradables, es la respiración profunda, rápida y continua; inhalando y exhalando con fuerza de manera que el cerebro reciba el oxígeno necesario para despertar.

También puede servir abrir y cerrar los ojos rápidamente, aunque este método no es tan efectivo.

Hay que recordar que nada se logra de la noche a la mañana, todo necesita esfuerzo, paciencia, constancia y disciplina.
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Sitios web de interés:

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The Lucidity Institute
-
LD4all: Lucid Dreaming Guide
-
Dream Views

17 de octubre de 2008

Dibujando la Piedra Filosofal

EPIGRAMMA XXI. De Secretis Natura.

Fac ex mare & fœmina circulum, inde quadrangulum,
hinc triangulum, fac circulum & habebis Lapis Philosophorum.

Haced un círculo con el macho y la hembra, luego un cuadrado, después un triángulo, y haced finalmente un círculo y obtendréis la Piedra Filosofal.

Michael Maier, Atalanta Fugiens (1618).

uál es el significado de esta fórmula geométrica, sin relación aparente con las famosas operaciones del laboratorio alquímico?

Michael Maier continúa en este epigrama de su obra capital, La Fuga de Atalanta:

Que el macho y la hembra os hagan un círculo del que surja un cuadrado del mismo tamaño. Haced de éste un triángulo, que a su vez forme una esfera tocando con su curva todos los vértices: entonces nacerá la Piedra. Si no comprendéis con facilidad y rapidez una cosa tan sencilla, tan grande, lo sabréis cuando comprendáis las enseñanzas de la geometría.

Lo que Maier está transmitiendo son símbolos de nuestra relación con el Cosmos cuya comprensión nos otorga la Individuación o Piedra Filosofal, es decir, la unión con nuestro propio Ser, fin último del autoconocimiento.

El círculo menor y el cuadrado están localizados en la mitad inferior del círculo mayor que representa al Cosmos, mientras que el símbolo entero permanece simétrico.

Esto es para expresar el significado de las dos mitades del círculo mayor y exterior:

  • La mitad inferior representa el mundo material.
  • La mitad superior representa el mundo espiritual.
La identidad humana coexiste en dos planos: el material y el espiritual, y desarrollando estos planos de manera adecuada se produce una armonía con el Cosmos.

El filósofo "Altus" conocía la esencia de la simbología geométrica de la Piedra y la expresó también en su tratado titulado Mutus Liber, aunque de una manera mucho menos explícita, probablemente con el fin de ocultar este secreto a los profanos, y a su vez, de impregnarlo sutilmente en el inconsciente de quienes contemplaran sus láminas alquímicas.







El Secreto Revelado

Primero:

  1. Dibuja un pequeño círculo y un cuadrado que lo rodee.
  2. Con un compás toma la distancia de la diagonal del cuadrado (a-b) y dibuja un arco desde el punto "a" y haz una intersección con otro arco igual desde el punto "e". Esto definirá el punto "d" que es el vértice superior del triángulo.
  3. Dibuja una línea vertical desde "d" a "k".
  4. La parte más alta del círculo menor ("c") es el centro del círculo exterior.

    Después:

    1. Extiende la línea base del cuadrado a ambos lados.
    2. Dibuja una línea desde "d" haciéndola pasar por la esquina "e" hasta que toque la línea base extendida y así se forme el punto "f".
    3. De la misma manera dibuja otra línea desde "d" que pase por la esquina "a" hasta tocar la línea base extendida y forme así el punto "h".
    4. Los puntos "d", "f" y "h" definen los vértices del triángulo.

    Por último:

    Dibuja un círculo usando el punto central "c" que tiene de radio "c-d". Así se obtendrá el círculo del Cosmos tocando los tres puntos del triángulo.

    Ahora todo el criterio geométrico de la Piedra Filosofal ha sido reunido:

    1. El perímetro superior del cuadrado (e-a) coincide con el diámetro del círculo cósmico, lo cual lo divide a la mitad.
    2. El punto más alto del círculo menor ("c") forma el punto central del círculo cósmico.
    3. El triángulo está en contacto con las cuatro esquinas del cuadrado ("e", "a", "b" y "g") y sus vértices ("d", "f" y "h") hacen contacto con la circunferencia cósmica.

    Hay que recordar que el triángulo debe estar dibujado de manera que toque las cuatro esquinas del cuadrado, y al mismo tiempo los tres vértices del triángulo deben tocar la circunferencia del círculo mayor. Esta configuración geométrica ha sido el secreto de la Piedra Filosofal desde sus antiguos comienzos. Sólo unos pocos filósofos iniciados con la sabiduría de la geometría conocieron la solución al secreto de la Piedra.

    Simbología.

    Como vimos, la figura en su totalidad se compone de cuatro figuras, a saber:

    1. Un círculo menor.
    2. Un cuadrado.
    3. Un triángulo.
    4. Un círculo mayor.

    Como hemos visto, el círculo mayor representa la totalidad del Macrocosmos, y a continuación se analizarán las tres figuras restantes.

    El círculo menor es el círculo de la humanidad, el microcosmos, que se manifiesta por medio de dos principios: el masculino y el femenino, es decir, hombre y mujer son los representantes del microcosmos y su unión, el Hieros Gamos (Ιερός Γάμος), es el inicio de la Gran Obra (Opus Magnum). El punto más alto de este círculo es también el centro del círculo mayor, lo cual indica que la cabeza del hombre es el corazón del Universo.

    El cuadrado es la Tierra, representada por los Cuatro Elementos (Fuego, Agua, Tierra, Aire) es el Mundo material donde vive el microcosmos. También cabe hacer notar que no es posible dibujar, con las proporciones adecuadas, el triángulo y el círculo cósmico sin el cuadrado. En el cuadrado está el secreto de todo el trazado geométrico.

    Finalmente el triángulo, representa a las tres partes de las que se compone el microcosmos: el Cuerpo, la Mente y el Espíritu, cuyo desarrollo nos lleva a la unión con el Macrocosmos, es decir, la Individuación; la Piedra Filosofal.

    Ahora observemos una vez más el grabado de Michael Maier:

    El vértice superior del triángulo no toca el perímetro del círculo exterior. Probablemente la razón de esto es porque Maier no deseaba revelar todo el secreto geométrico de la Piedra o quizás consideraba que la condición humana se esfuerza constantemente por estar en Equilibrio con el Cosmos, aunque por sus limitaciones, nunca alcanzaría este estado de perfección.
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    Fuente.

    -Claus Furstner, The Philosophers' Stone

    La Flor de la Vida

    a Flor de la Vida o Flos Vitæ es un patrón geométrico que ha sido usado por diversas filosofías y doctrinas esotéricas del mundo como símbolo de la vida y la creación. Se trata de una figura compuesta de 19 círculos entrelazados y distribuidos de manera que configuran flores de seis pétalos equidistantes y cuyos extremos están separados a 60º en cada uno de los círculos. El centro de cada círculo coincide en la circunferencia de los seis círculos que lo rodean, todos del mismo diámetro.

    Este símbolo arquetípico data de hace más de seis mil años. Su más antiguo registro conocido se encuentra tallado en una pared del antiguo templo de Abydos, en Egipto, aunque lo cierto es que sus orígenes se pierden en la noche de los tiempos. Puede decirse que este patrón es de origen natural y no artificial. Es el primer patrón de la Naturaleza.


    A través de la historia, filósofos y artistas, al igual que arquitectos de todo el mundo, han percibido que la Flor de la Vida tiene una forma perfecta en proporción y armonía, razón por la cual adquirió su condición sagrada, y también muestra las formas fundamentales del espacio y el tiempo. En este sentido, es una expresión visual de las conexiones que la vida tiene con todos los seres humanos, por lo que algunos creen que contiene algún tipo de información básica sobre todos los seres vivientes.

    Representa también el ciclo del árbol frutal. Un árbol frutal genera una pequeña flor, la cual pasa por una metamorfosis y se convierte en fruto. El fruto contiene una semilla que cae a la tierra y crece como otro árbol. Entonces hay un ciclo de árbol a flor, flor a fruto, fruto a semilla, y de semilla, de nuevo a árbol, en esos cinco pasos.

    Bidimiensionalmente, observamos únicamente 19 círculos, pero si nuestra mente es capaz de percibir la figura en tres dimensiones, veremos que en realidad son 27 esferas formando un cubo exacto, 8 de las cuales están ocultas a nuestra simple percepción.

    El Vesica Piscis, formado por la intersección de dos círculos, es el comienzo de la configuración geométrica de la Flor de la Vida. También se le conoce como Hieros Gamos (Ιερός Γάμος), es decir, la Unión Sagrada, pues de esta unión se generan todas las formas geométricas arquetípicas existentes.

    Vesica Piscis

    De esta manera, la Flor de la Vida, se convierte en una síntesis gráfica de los cinco sólidos platónicos a los cuales forma. Según la Corometría -es decir, el aspecto filosófico de la Geometría, también conocida como "Geometría sagrada"- estos poliedros platónicos o universales, son los patrones primordiales de la Naturaleza de donde emanan todas las formas de vida.


    El primero de estos sólidos es el Tetraedro, el cual es la mínima figura tridimensional posible y de este se pueden derivar los otros cuatro poliedros. Muchos sistemas de cristalización de los minerales se basan en la forma geométrica arquetípica de estos poliedros.

    Platón (s. IV AEC.) se dio a la tarea de estudiar el origen y la estructura del Cosmos usando los cinco poliedros universales. Combinó la idea de Empédocles sobre la existencia de Cuatro Elementos básicos de la materia, con la teoría atómica de Demócrito. Para Platón cada uno de los poliedros correspondía a una de las partículas que conformaban cada uno de los elementos. Según esta idea, el Fuego estaba asociado al Tetraedro, la Tierra al Hexaedro o Cubo, el Aire al Octaedro, el Agua al Icosaedro, y finalmente el Universo como un Todo, unido a través del Éter, estaba asociado con el Dodecaedro, o Quintaesencia.

    Existen también otros símbolos derivados de esta figura tal como el Cubo de Metatrón y el Árbol de la Vida de la Cábala, el cual ha sido uno de los símbolos más importantes del misticismo judío.


    Cubo de Metatrón

    Árbol de la Vida cabalístico superpuesto en la Flor de la Vida

    16 de octubre de 2008

    Jung y la Alquimia


    l célebre psiquiatra suizo Carl Gustav Jung inició su contacto con la Alquimia desde un claro desinterés: «La Alquimia me parecía una cosa afectada y ridícula». Su opinión cambiaría radicalmente en 1928 a raiz del comentario solicitado por parte del sinólogo alemán Richard Wilhelm sobre la traducción de las ocho primeras secciones de un tratado de alquimia fisiológica china del siglo XIII llamado El Secreto de la Flor de Oro, un libro budista de influencias taoistas. El inicio de su contacto con la Alquimia se vio por lo tanto determinado al contemplar en la obra las bases del Proceso de Individuación, así como un centro procesual al que denominó posteriormente Sí-mismo. Necesitó diez años para elaborar un diccionario de referencias cruzadas con el fin de poder entender los significados incluidos en los textos alquímicos, así como quince años para disponer de una biblioteca semejante a las de sus sueños.

    Para Jung, el análisis del Inconsciente ya se había implantado al inicio de la segunda mitad de su vida, de ahí una de las razones por las cuales todo analista, o candidato a analista junguiano, deba disponer de una edad similar. Añade que necesitó aún veinte años más para comprender los contenidos de sus imaginaciones. Pero que lo fundamental en su obra fue hallar «la prueba de la prefiguración histórica de las experiencias internas». Es decir, que para confirmar sus ideas debió buscar sus premisas en la historia. En ello tuvo un papel fundamental su hallazgo de la Alquimia.

    Desde 1918 hasta 1926 me ocupé seriamente de los gnósticos, pues también ellos tropezaron con el mundo primitivo del Inconsciente. Captaron sus contenidos e imágenes, que manifiestamente estaban contaminados por el mundo de los impulsos. Es difícil, sin embargo, decir hasta qué punto comprendieron las imágenes, a causa de la escasez de noticias posteriores, que, por lo demás, hemos de agradecer a sus adversarios, los padres de la Iglesia. Pero no es probable, en ningún caso, que tuvieran una concepción psicológica. Respecto a mis interrogantes, los gnósticos estaban muy lejos en el tiempo para que pudiera relacionarme con ellos. La tradición entre Gnosis y actualidad me pareció rota y durante mucho tiempo no me fue posible hallar el puente entre el Gnosticismo, el Neoplatonismo y la actualidad. Sólo cuando comencé a comprender la Alquimia reconocí que por medio de ella se produce la vinculación histórica con el Gnosticismo, que por la Alquimia se constituye la continuidad del pasado hasta la actualidad. Como filosofía de la Edad Media, la Alquimia tendió un puente lo mismo con el pasado, concretamente con el Gnosticismo, que con el futuro, con la Psicología del Inconsciente.

    Carl Gustav Jung, Recuerdos, sueños y pensamientos.
    Jung vio la Alquimia como una proto-psicología occidental dedicada al logro de la Individuación. En su interpretación, la Alquimia era el recipiente en el que el gnosticismo sobrevivió sus diversas purgas en la Edad Media. En este sentido, Jung veía la alquimia como comparable al yoga de Occidente. También interpretaba los textos alquímicos chinos en términos de su psicología analítica como medios para la individuación. Jung sostiene en su obra Psicología y Alquimia (1944) que los fenómenos observables del inconsciente, tales como los sueños o las visiones, contienen elementos simbólicos que también se encuentran en la simbología alquímica. Además, dedica un análisis al paralelismo entre los conceptos de la llamada Piedra Filosofal, por un lado, y la figura de Cristo, por otro. Ilustró a través de las figuras del Rosarium Philosophorum aquellos fenómenos transferenciales acaecidos en el Proceso de Individuación en su obra La Psicología de la Transferencia (1946). Finalmente, en su obra Mysterium Coniunctionis (1955-1956), configura la culminación de la confrontación entre la Alquimia y la psicología analítica. Como tercera parte de dicha obra se incluiría, editado y comentado por Marie-Louise von Franz, el Aurora Consurgens.

    A todo ello no hay que olvidar la importancia que revistieron para el acceso de Jung a la esencia de la Alquimia dos figuras históricas relevantes: Zósimo de Panópolis y Paracelso.

    Paracelso (1493-1541) fue una de las figuras que más atrajo la atención y admiración de Jung, quien le dedicó un estudio central en su obra Paracelsica y dos conferencias, una de 1929 y la otra de 1941, incluidas en la edición de los Textos esenciales realizada por la Dra. Jolande Jacobi. El gran médico y alquimista suizo del Renacimiento encarnó con singular violencia el conflicto entre "fe" y "razón". El tránsito del mundo teocéntrico de la Edad Media al antrópocéntrico del Renacimiento, ladeaba ciertos valores hacia un lado escéptico. La preocupación fundamental de Paracelso fue la de establecer la validez de la experiencia científica frente a la tradición, pero sin destruir los valores específicos de ésta. Aceptaba la autoridad de la Revelación divina a la vez que estudiaba los fenómenos naturales. En el espíritu de Paracelso, las dos fuentes del conocimiento, la revelación y las luces naturales, no entraban en conflicto, pero en el curso de los siglos la oposición entre los dos polos se hizo muy notoria y en el siglo XIX se tornó mortal, condición que, al decir de Édouard Schuré, se ha convertido en uno de los mayores males de nuestros tiempos ■
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    Bibliografía.

    -Richard Wilhelm & Carl G. Jung, El Secreto de la Flor de Oro.
    -Carl Gustav Jung, Recuerdos, sueños y pensamientos.
    -Carl Gustav Jung, Psicología y Alquimia. 1944.
    -Carl Gustav Jung, La Psicología de la Transferencia. 1946.
    -Carl Gustav Jung, Mysterium Coniunctionis. 1955-1956.
    -Carl Gustav Jung, Paracelsica.
    -Jolande Jacobi, Paracelsus. Artz Gottsucher an der Zeitenwende (Textos esenciales). Con conferencias del Dr. Carl Jung. Ed. Siruela.